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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (37)

Cultura,  Destacados

ÓRDENES MILITARES, ÓRDENES MENDICANTES Y MONASTERIOS  EN LOS SIGLOS XII Y XIII La actividad eclesiástica en las tierras salmantinas se desarrollará no solo a través de los obispos y el clero regular sino también desde las órdenes militares, las órdenes mendicantes y los monasterios (tanto masculinos como femeninos) y que influirán en la economía, la sociedad, el arte y la cultura. Sí hay que tener en cuenta que en las dos diócesis salmantinas la organización eclesiástica y la ocupación del suelo harán que tengan mucha importancia los prelados y las parroquias en detrimento de los monasterios, que tendrán una vida muy limitada y, en algunas ocasiones, marginal; aunque es necesario destacar que las grandes instituciones monásticas participaron activamente en la repoblación desde los primeros momentos, sobre todo diferentes órdenes militares (El Temple, Alcántara, San Juan, Santiago y del Hospital) incorporados para seguir las reglas del Císter o de San Agustín, según los casos. Hay documentación que manifiesta que desde el año 1113 la Orden del Hospital dispuso de la aldea de Paradinas por donación de la reina Doña Urraca y a lo largo del siglo XII recibieron bines en Ledesma o Ciudad Rodrigo. Los Templarios disfrutaron de propiedades en Armenteros, en la parroquia de San Justo de Salamanca (cuya iglesia se encontraba en la actual Plaza de San Justo) y en San Muñoz. La Orden de Santiago disfrutó de posesiones en Villasrubias, Ciudad Rodrigo, Barruecopardo, Ledesma, Salamanca y Villoruela. En la propia ciudad de Salamanca se dieron enclaves jurisdiccionales especiales que correspondían a las órdenes militares de Santiago y del Hospital en el Este (parroquias de Sancti-Spiritus y San Cristóbal, fundamentalmente) y a las de Alcántara y San Juan en el Oeste (iglesias de San María Magdalena y San Juan de Barbalos). Interior de la Iglesia de San Juan de Barabalos (www.flickr.com) Las órdenes mendicantes, de reciente creación, se instalarán en la provincia y tendrán bastante dinamismo. Los dominicos se asentarán en la Iglesia de San Juan el Blanco (situada muy próxima al río) con anterioridad al año 1229, fecha en la que una riada del Tormes destruirá su convento, por lo que solicitaron ayuda pontificia, concretada en la bula de Gregorio IX por la que se concedían indulgencias a todos los que colaboraran en la reparación de los destrozos del convento, algo que no solo ocurrió sino que sirvió para ampliar las instalaciones. En el año 1256, nuevas inundaciones aconsejaron al obispo concederles un lugar más seguro, la iglesia de San Esteban, embrión de las instalaciones que a día de hoy disponen. La comunidad dominica se irá asentando y fortaleciendo como demuestra la presencia imprescindible en los testamentos de la segunda mitad del siglo XIII y la pertenencia a la orden de personas influyentes y bien relacionadas, como el obispo Don Pedro Pérez o Fray Juan (sobrino del obispo Don Domingo). Pórtico del Convento de San Esteban (www.wikimapia.org) Los dominicos encontraron enseguida la actividad adecuada en la predicación pública, algo que el clérigo secular no podía hacer por falta de preparación y eso llevó aparejada la dirección de la conciencia de los feligreses. También se interesaron por los estudios, al principio en sus conventos; su preocupación por la doctrina les llevó a intentar controlar los medios donde se comentaba la Biblia y se explicaban los dogmas del Cristianismo. En la Universidad no lo harán hasta un siglo más tarde, cuando incorporaron los estudios de Teología. En 1299 crearán un Estudio General en el convento de San Esteban para que se prepararan allí los frailes en Lógica, Gramática y Teología. Los orígenes de los Franciscanos no están muy claros, bien por la discreción con la que se establecieron o bien porque la documentación haya desaparecido. Lo que es constatable es que muy pronto desarrollaron su labor en paralelo a los dominicos. Existen opiniones sobre la posible intervención del mismo San Francisco de Asís, así como de la protección al convento franciscano de Don Fadrique (hijo del rey Fernando III). Si el convento salamantino fue adscrito a la provincia de Santiago (ya desde 1232), es probable que sus fundadores y primeros miembros procedieran de la ciudad gallega e incluso tuvieran alguna relación con el fundador de la orden. La comunidad franciscana (bajo la denominación de “descalzos”) gozará de cierta consideración social desde el año 1240, cuando recibieron mandas testamentarias de algunos fieles y comenzaron a intervenir en las instituciones de la ciudad. Según Villar y Macías se establecieron primero en la Ermita de San Hilario y en la Iglesia de San Simón (muy próximas al convento de San Francisco). Desde el principio gozaron de la protección de personas importantes (ya hemos citado a Don Fadrique, quien colaborará en la construcción de la iglesia del convento, abierta al culto en 1255) que hicieron donaciones. Serán clérigos muy próximos a la población, expertos en educación religiosa  a través de la predicación y el contacto directo con los enfermos mediante la confesión y presentes en las ceremonias fúnebres, llegando a desplazar al clero parroquial que, preocupado por estas intromisiones, reclamará ante la jerarquía eclesiástica el control de las actividades y el respeto a las competencias parroquiales. Restos de la Iglesia de San Francisco, anejos a la Capilla de San Francisco el Grande o de los Padres Capuchinos. (www.laceonicadesalamanca.com) Todo ello conducirá a que el pontífice Benedicto XI intervenga en el año 1304 con una bula en la que se regularán las competencias de cada institución y que contiene disposiciones sobre la predicación, el ejercicio de la confesión y la celebración de funerales. A los franciscanos se les reconocerá abiertamente la posibilidad de predicar en plazas y lugares públicos, así como en iglesias y edificios de su orden (procurando no coincidir con otro predicador).Tendrán amplia libertad para ejercer el sacramento de la confesión (salvo a causantes de crímenes, incendios o delitos graves). En cuanto a los funerales y sepultura, se admite que los fieles designen para tal fin las iglesias de los frailes mendicantes, sin perjudicar los derechos parroquiales. Desde el principio mantendrán buenas

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10/01/2020 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (37)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (29)

Cultura,  Destacados

Relaciones de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CARNICERO MANCIO, Antonio Nicanor (1748-1814) Pintor, profesor de dibujo y grabador, nacido en Salamanca. Tercer hijo del escultor Alejandro Carni­cero Miguel, intentó triunfar en las Bellas Artes,  trabajando en las ramas de Escultura, Pintura y Grabado. Su vida se desarrolló en Madrid, al haberse trasladado la familia a la capital, pues el padre fue llamado a la Corte para que realizase va­rias esculturas de reyes, que debían adornar el Palacio Real Nuevo. Recibió las primeras lec­ciones de dibujo de su padre. Ingresó en 1758 en la Real Aca­demia de Bellas Artes de San Fernando. Posteriormente se trasladó a Roma junto con su hermano Isidro (al que le habían concedido una pensión para perfeccionar su arte). Durante su permanencia en Roma participó y obtuvo premios en los concursos que convocaban la Academia de San Lucas y la Escuela del Nudo. A su regreso a España se incorporó inmediatamente a las clases del Natural y Yeso. En 1768, con motivo de las obras de la ba­sílica de San Francisco el Grande de Madrid, obtuvo el encargo de realizar varias pinturas para adornar el claustro de la citada basílica que representaban la vida y milagros de san Francisco de Asís. «San Francisco de Asís cortándole el cabello a Clara de Asís» Obra realizada por Antonio Carnicero entre 1787 y 1789. Museo del PrADO (www.museodelprado.es) Cuando Carlos III encomendó a José del Castillo que pintase los cartones que debían de servir para la realización de los tapices que decorarían las habita­ciones particulares de la Princesa de Asturias en el pa­lacio de El Pardo, Castillo solicitó la colaboración de Carnicero. Al decidir la Real Academia Española hacer una edi­ción nueva de El Qui­jote, solicitó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que se encargase de que las ilustraciones fuesen realizadas por aquellos artistas más cualificados que deseasen trabajar en dicha obra. Entre ellos se encontraba Antonio Carnicero, quien realizó veinte láminas, veinticinco cabeceras y quince re­mates de página. Al mismo tiempo que hacía los dibujos para el Qui­jote, a Carnicero se le encomendó que trabajase en la colección que encargó la Casa Real sobre trajes regio­nales. Aportó siete dibujos, correspondientes a las Islas Baleares. «Encuentro de D. Quijote y Sancho con las tres labradoras de El Toboso» Ilustración de Antonio Carnicero. (www.eurpeana.eu) La ingeniería aeronáutica había logrado por enton­ces que un globo pudiera ser tripulado, y se quiso que el primer experimento que se efectuara en Es­paña fuese ante los reyes, cuando se encontraban en el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, el 23 de noviembre de 1783. La Casa de Osuna debió de ser la que encargó a Antonio Carnicero que plasmase en un lienzo el acontecimiento. «Ascensión de un globo Montglofier en Aranjuez» Lienzo de Antonio Carnicero. Museo del Prado. (www.museodelprado.es) Colaboró en la elaboración de telones y bastidores para obras tea­trales y en las decoraciones de los teatros de los Caños del Peral, del Príncipe y de La Cruz en el año 1784. En 1788, Carlos III, con motivo de la crea­ción de la Real Estampería, solicitó la realización de retratos de Personajes Ilustres, y nuevamente Antonio Carnicero colaboró ejecutando los de Alonso de Erci­lla, Juan de Ferreras, Juan de Urbina, Álvaro Bazán, Sancho Dávila, Diego Mesía Guzmán y José Patiño, asimismo ejecutó los retratos de los reyes Enrique el Magnífico de Castilla y León, Pedro de Castilla y León, Juan de Castilla y Felipe IV de Castilla. En 1790 es Antonio Carni­cero el primer artista que realiza un documento grá­fico de costumbres, vestimentas y faenas que se po­dían contemplar en una tarde de toros, y así recopiló, en doce láminas, las diferentes suertes de que cons­taba una corrida. De esta Tauromaquia, surgieron posteriormente otras muchas —incluso la de Goya es inspiración de ésta. El 16 de abril de 1796 solicita a Carlos IV la plaza de pintor de cámara y entra a formar parte de la plantilla de pintores de cámara de Su Majestad. Deseosos los monarcas de tener recopiladas en un tratado las enseñanzas del deporte de la hípica, que sirviese para el aprendizaje de sus hijos, es Antonio Carnicero el encargado de su ejecución, realizando once láminas, una portada y un dibujo que representa la anatomía de un caballo. «Vista de una corrida de toros» (www.europeana.eu) El 2 de diciembre de 1801 el rey le otorga la plaza profesor de dibujo y diseño del Príncipe de Asturias y de sus hermanos los infantes Francisco de Paula y Carlos María Isidro. Sospechoso de estar implicado en el llamado “Proceso de El Escorial” (1806), Carlos IV ordena que ingrese en la cárcel, pero al poder demostrar Carnicero su inocencia, el soberano dicta su puesta en libertad. No obstante, es apartado de su puesto hasta el 11 de fe­brero de 1808, cuando vuelve a ocupar su plaza de pintor de cámara. De este mismo año son los retratos de Fernando de Borbón encomendados por el Ayun­tamiento de Madrid y la Real Academia de la Histo­ria para el día de su “aclamación”. Carnicero siguió prestando sus servicios como pintor de cámara de José Bonaparte aunque no fuese adicto al gobierno intruso. A pesar de que la primera medida que toma Fernando VII, a su regreso a España, es la de destituir de sus puestos de trabajo a todo el personal de la Real Casa que hu­biese prestado sus servicios al gobierno impuesto por Francia, el rey considera va­rios supuestos e indica que a aquellos que “por nece­sidad económica, hubiesen seguido en sus puestos, pero sin dar señales evidentes de acatamiento, se les dejaría en el mismo puesto, pero sin modificarles el sueldo”. Esta orden no se puso en ejecución hasta el 29 de agosto de 1814 y Antonio Carnicero no pudo disfrutar de la gracia otorgada por el Rey, al haber fa­llecido el 21 de ese mismo mes. CARPIO,  Bernardo del Héroe de un cantar de gesta perdido, del que  sólo se conocen una versión francesa y otra castellana, en prosa, de los siglos XII y

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24/12/2019 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (29)
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De la A a la Z (29)

Cultura,  Destacados

Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia BOQUIRROTO: Palabra que proviene de los términos boca y rota. Es una variante del «bocazas«. Persona que habla más de lo que aconseja la discreción. El boquirroto larga, en el sentido popular que tiene el término, sin freno ni mesura, y sin pararse a pensar en las consecuencias de su facilidad de lengua. Es palabra compuesta, usada ya a finales del siglo XII. BORCEGUÍ: El origen de esta palabra se desconoce, aunque es una voz común en los romances castellanos durante el siglo XV. Covarrubias defiende que su origen procede de la palabra bursa (bolsa) Calzado que llegaba hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajustaba por medio de correas o cordones. El Diccionario de Autoridades lo define como especie de calzado o botín con suela de cuero sobre el que se ponen los zapatos o las chinelas. Borceguí con pantufos. Detalle del cuadro «Ecce Homo» (del Taller de Fernando Gallego), siglo XV. (www.opusincertumhispanicus.blogspot.com) El borceguí es un tipo de calzado utilizado en España durante la Edad Media. Parece ser que tiene un origen marroquí y se fabricaban en piel muy fina para que pudiera adaptarse bien a las piernas, por lo que eran muy similares al calzado denominado calzas. BORDE, BORDIÓN: Palabra procedente del término latino tardío burdus (bastardo o mulo). Dicho de una persona: impertinente, mal intencionada o antipática. Dicho de un hijo o de una hija: nacido fuera del matrimonio. Su uso más antiguo está documentado en la Corona de Aragón y área de influencia de aquel antiguo reino, donde aparece bort en documentos de principios del siglo XIV, y en el texto de los Fueros de Aragón. BORDÓN Palabra procedente del término latino burdus (mulo, zángano) Corominas señala que es una palabra derivada de bohordo (arma arrojadiza, lanza corta). Bastón o palo más alto que la estatura de una persona adulta, con una punta de hierro y en el medio de la cabeza unos botones que lo adornan. Tipo de bordón (www.dmequitacion.com) Bastón de peregrino. Lo usaban también los religiosos franciscanos. BORGOÑOTA: Se cree que tenía su origen en la palabra Borgoña de donde procede este género de armadura. En España se llamaron celadas borgoñonas que posteriormente fueron sustituidas por los morriones. Es una pieza de la armadura antigua que cubría y protegía la cabeza, generalmente provista de una visera movible delante de la cara. Tenía crestón, sobrevista, guardanuca y yugulares Fue utilizada en las armaduras del siglo XV al siglo XVII. Borgoñota del emperador Carlos V, ubicada en el Palacio Real de Madrid. (www.patrimonionacional.es) BORRACHA: Palabra que parece proceder del cruce de dos voces catalanas: botella (bota) y morratxa (redoma) Bota de vino. Covarrubias dice que se llamó así porque se hacían de un cuero al que le había quedado poco pelo, para que pegara mejor el pez. Borrachas hechas de piel entera de cerdo. (www.es.quora.com) BORRACHO, BORRACHÍN, BORRACHUZO: Palabra que parece proceder del cruce de dos voces catalanas: botella (bota) y morratxa (redoma) Su etimología parece estribar en haberse llamado «borracha» al odrecillo donde en tiempos se llevaba el vino. Individuo que tiene el vicio de la bebida. Se utilizaba ya en la primera mitad del siglo XV. Según el Diccionario de Autoridades: persona que bebe vino con exceso u otro licor de los que embriagan, hasta privarse de la razón y juicio. BORRAJA: Palabra procedente del término latino borrago. Corominas señala que puede proceder probablemente del árabe bu-araq (sudorífico). Planta anual de la familia de las borragináceas, de 20 a 60 cm de altura, con tallo grueso y ramoso, hojas grandes y aovadas, flores azules dispuestas en racimo y semillas muy menudas. Está cubierta de pelos ásperos y punzantes; es comestible y la infusión de sus flores se emplea como sudorífico. Literalmente se traduciría como “padre del sudor”, por ser esta conocida propiedad de la planta. Desde el siglo XV se conocía y se usaba en la Península Ibérica como medicamento y alimento. La expresión AGUA DE BORRAJAS hace referencia a la cosa de poca o ninguna importancia, especialmente cuando parecía tenerla. Planta de borraja (www.mundodiversal.es) BORREGO: Palabra procedente del término latino burra (lana grosera) Cordero de uno a dos años. Persona que se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena. Persona sencilla o ignorante BORRAR: Palabra procedente del término latino burra (lana grosera) Acción de eliminar algo escrito. Probablemente porque se utilizaba este tipo de lana para eliminar (borrar) lo escrito con tiza. BORRICO: Palabra procedente del término latino tardío burricus (caballo pequeño) Asno, animal. Persona necia, ruda y de poco entendimiento, que a su ignorancia añade terquedad y obstinación. El término ya se encuentra documentado en textos del año 1000. BORRO: Palabra procedente del término latino burra (lana grosera) Cordero que pasa de un año y no llega a dos. Tributo sobre el ganado, que consistía en pagar, de cierto número de cabezas, una. Para la elaboración del presente artículo se han consultado los siguientes documentos: – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Castellana”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 1776 – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Española”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 2014 – BASTÚS Y CARRERA, V.J.: “Diccionario Histórico enciclopédico. Tomo I”. Barcelona – CELDRÁN GOMÁRIZ, P.: “Inventario general de insultos”. Ediciones del Prado. Madrid, 1995 – COROMINAS, J.: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”. Editorial Gredos. Madrid, 1987  

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05/12/2019 / Comentarios desactivados en De la A a la Z (29)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (36)

Cultura,  Destacados

LA IGLESIA SALMANTINA EN LOS TIEMPOS DE LA REPOBLACIÓN. LAS DOS DIÓCESIS. En la provincia salmantina (tanto en la zona rural como en la urbana), los clérigos tuvieron una importancia fundamental, tanto por su número como por su influencia. La autoridad, sin duda, correspondería a los obispos, no solo por sus mayores competencias eclesiásticas sino también por su poder militar (que lo tenían) y por la capacidad que poseían para  relacionarse con los círculos de poder (tanto en la Corte Real como en la Curia Pontificia). No extrañaba que los obispos dispusieran de pequeños ejércitos (formados tanto por vasallos como por familiares propios) y que utilizaron para combatir a los musulmanes y posteriormente para colonizar nuevos territorios. Los monarcas les agradecieron esa colaboración con grandes donaciones; como veremos en otros capítulos, les entregaron tanto parcial como totalmente diferentes pueblos y villas. Como los obispos se ausentaban de su sede durante largos períodos  y residían bien en dominios familiares, bien en la Corte (muchos tenían asignadas funciones de consejeros o notarios), la institución con más presencia urbana era el cabildo. Será el que protagonice la liturgia en la catedral, tendrá funciones de gobierno en la diócesis, formará a los clérigos y administrará el patrimonio propio. Su presidente (el deán), tenía la capacidad de sustituir al obispo en caso de ausencia o enfermedad. Interior de la Catedral Vieja de Salamanca (www.catedralsalamanca.org) En un primer momento el cabildo reuniría a los c urbanos, que acompañaban al prelado y llevaban una vida en común, pues compartían tanto la residencia como las reuniones del cabildo como los oficios religiosos. Posteriormente, esa vida en común se rompería por el crecimiento del número de clérigos, las repetidas ausencias de los obispos o la especialización de funciones. Todo ello coincidió (y lo veremos en otros capítulos con mayor detenimiento) con el auge de esta institución, muy favorecida, eso sí, por las constantes donaciones de los fieles. Por lo demás, en la provincia de Salamanca tomará muchísima importancia el diezmo, como fuente de ingresos. Estos se dividirán en tres bloques. Un tercio estaría asignado a los clérigos que servían en las iglesias, lo que permitiría la expansión por las diócesis y el establecimiento de una iglesia junto a cada agrupación de campesinos. Otro tercio se destinaría a la construcción de las propias iglesias, el mantenimiento de las mismas y adquisición de objetos de culto. El último tercio iría directamente al obispo, que lo va a compartir con el clero catedralicio. Al disponer de importantes sumas de dinero, hubo enriquecimiento y la situación llegó a ser tan acomodada para los canónigos que la expresión “tener una canonjía” era sinónimo de bienestar. La restauración de la sede salmantina debió ocurrir a mediados del año 1102, momento en el que el conde Raimundo de Borgoña encomendó al obispo Jerónimo la dirección de los clérigos y de las iglesias de Salamanca, asignándole numerosas rentas con el fin de que construyera la iglesia salamantina. El prelado se mantuvo como obispo de Salamanca hasta su muerte (hacia 1120). Estatua de D. Jeróni壯陽藥 mo de Perigoud en el Puente de San Pablo, Burgos (www.loscantaresdenuestrocid.blogspot.com) La sede salmantina se encontraría en ese momento dependiendo de la metrópoli de Mérida, pero el pontífice Calixto II reorganizó el mapa eclesiástico y la adscribió a la metrópoli de Santiago de Compostela (el obispo Gelmírez por aquel entonces mandaba mucho). Es difícil precisar la organización de la diócesis que, por otro lado, se debió realizar a través de un proceso lento. Sabemos que durante la segunda mitad del siglo XII el arcedianato de Ledesma funcionaba y la agrupación de clérigos (clerecía) de Alba contaba con responsables que coordinaban sus actuaciones. La diócesis de Ciudad Rodrigo también se estaba organizando por esas mismas fechas, fruto de  la decisión real de consolidar (como ya vimos) la ciudad para controlar la zona ante posibles enfrentamientos con los portugueses, aunque tendrá la oposición de la diócesis salamantina que veía el asunto como una mutilación de su territorio (todo ello ya lo vimos, en otro capítulo). La situación se normalizaría no sin antes intervenir el arzobispo de Santiago, el Papa y el monarca Fernando II. La solución llegó en el año 1174, cuando el arzobispo Pedro refrenda el acuerdo logrado por los cabildos en el que señalaban el límite de las diócesis por el curso de los ríos Huebra y Yeltes. En esa época Ciudad Rodrigo contaba con una clerecía suficientemente organizada y existía un cabildo. Formalmente la diócesis fue erigida por el papa Alejandro III en el año 1175, a instancias del obispo de la sede, cuya solicitud fue apoyada por el arzobispo de Santiago y varios prelados, entre los que se encontraba el obispo de Salamanca. Panorámica de la Catedral de Ciudad Rodrigo (www.es.wikipedia.org) A finales del siglo XII tanto la catedral salmantina como la civitatense gozaban de importante patrimonio y además fueron recompensadas con generosidad por la monarquía tras concluir el dilatado pleito. La diócesis salmantina tuvo una superficie mayor que la que tienen en la actualidad pues incluía Medina del Campo y su comarca. Por contrapartida varias aldeas del este de la provincia (Rágama y Salmoral) pertenecieron a la diócesis de Ávila. En la zona norte hubo conflictos con la diócesis de Zamora, tanto por las iglesias de Santiz, El Mesnal o Pelilla, como por los diezmos de Ledesma, Baños, Juzbado y Almenara. La solución llegó al asignarle a Salamanca todas las iglesias y derechos que poseía Zamora al sur del río Tormes (Yecla, Barruecopardo, Encinasola o Saldeana) y las situadas en la Ribera de Cañedo (Torresmenudas, Aldearrodrigo o El Arco); a cambio, Salamanca cedió (aunque luego recuperaría) aldeas como Santiz, Palacios o Zamayón. La zona sur tampoco se libró de tensiones por los derechos de la villa de Montemayor cuya jurisdicción pertenecía a Coria. Panorámica de la villa de Montemayor del Río (www.turismocastillayleon.com) En todo caso, los territorios diocesanos se encuentran bien delimitados desde comienzos del siglo XIII. Entonces ya la clerecía de Salamanca y Ciudad Rodrigo  están formadas por

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17/11/2019 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (36)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (28)

Cultura,  Destacados

Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CARMONA, Luis Salvador (1708-1767) Escultor y académico, nacido en Nava del Rey (Valladolid). En el taller de ebanistería de su padre inició el oficio de escultor, aunque realmente el aprendizaje lo realizó en el taller de Villabrille y Ron durante  seis años (1723-1729). En el taller madrileño de su maestro sobresalió por su habilidad entre los demás aprendices y ayudó a Villabrille en la ejecución de las estatuas de San Isidro y Santa María de la Cabeza en el puente de Toledo (1723) y en la de San Fernando del Hospicio de Madrid (1726). Además de estas esculturas que proporcionarían al escultor experiencia en la labra en piedra, hizo siete esculturas. Muerto su maestro, trabajó con el yerno de éste hasta 1731. Entre 1740 y 1767 hay unos años de gran actividad del escultor acompañado por un éxito que irá en aumento. Luis Salvador Carmona contactó con Olivieri, escultor carrarés llegado a España en 1740, para ponerse al frente del obrador del Palacio Real, ya que en 1743 aparece colaborando en los adornos, máscaras y trofeos que se estaban realizando según el plan trazado por Sachetti. Imagen de Jesús Flagelado (Iglesia del Espíritu Santo de Salamanca) (www.pasos-palios.blogspot.com) El trabajo en el Palacio Real y las actividades académicas hicieron que Salvador Carmona estuviera muy bien considerado en los medios artísticos de la Corte y gozara de una amplísima clientela. Entre ella se contaban altos eclesiásticos, como el obispo de Oviedo, Agustín González Pisador, quien concedió indulgencias a algunas imágenes realizadas por el escultor cuando aún se encontraban en su obrador. Es el caso del Cristo del Perdón de Nava del Rey. También Álvaro de Mendoza, arzobispo de Farsalia y capellán del Rey, concedió indulgencias a la Divina Pastora “que tiene en su casa Luis Salvador Carmona” y que el escultor regalaría al Convento de Capuchinas de Nava del Rey. El obispo de Puebla de los Ángeles sufragó la Magadalena de Torrelaguna. Formaban también parte de su clientela la mayoría de los conventos de la Corte, masculinos y femeninos, los jesuitas y las parroquias, oratorios y cofradías de Madrid. También algunos nobles y hombres ilustres de la corte y caballeros de Santiago y del Real Consejo que pertenecían a la Real Congregación de San Fermín de los Navarros. Esta extensa clientela hizo posible los encargos para Madrid y provincias y la difusión de su obra por diversos puntos de la geografía española, Filipinas e Indias. Su colaboración en Palacio comprende, además de algunos adornos, los seis reyes pertenecientes al programa del padre Sarmiento entre los que destacan Felipe IV, inspirado en los retratos de Velázquez, la hermosa doña Sancha y sobre todo Juan V de Portugal. El otro plano de su actividad, el de la escultura en madera, exigió al escultor la asimilación de la memoria del pasado de la tradición imaginera. Hizo una difícil síntesis de la imaginería castellana y andaluza. Entre lo castellano la influencia de su maestro Villabrille y Ron debió de ser determinante. La sugestión de Gregorio Fernández se deja sentir en el Crucificado del Museo Nacional de Escultura (Valladolid) y en el Cristo Flagelado del Olivar de Madrid. Virgen de la Quinta Angustia, más conocida como La Piedad (catedral Nueva de Salamanca) (www.es.wikipedia.org) Entre lo andaluz, ejerció sobre él una gran seducción Pedro de Mena, quien le inspira el modelo para las Vírgenes Dolorosas de La Granja, de la Quinta Angustia de León y Salamanca o el Cristo Flagelado ubicado en la Iglesia del Espíritu Santo (Clerecía) de Salamanca. En 1748 elevó un Memorial solicitando el título de escultor del Rey, solicitud que le fue denegada.. Fue necesario esperar hasta 1752 en que, establecida la Academia de Bellas Artes, fuera nombrado en ese año teniente director de Escultura. A raíz de este nombramiento su asistencia a la Academia fue regular y continua. A la muerte de Olivieri fue elegido por votación Pascual de Mena para sucederle, frustrándose así las expectativas de Carmona. Su actividad académica prosiguió sin interrupción hasta 1765 en que pidió la jubilación debido a sus achaques y falta de vista, lo que le concedieron con voz, voto y sueldo. CARNERO MARTÍN, Antonio (1845-1904) Pintor, nacido en Peñaranda de Bracamonte. La  Diputación Provincial de Salamanca, a través de las pensiones concedidas a  jóvenes pintores salmantinos, entre los que destaca  Antonio Carnero Martín (apodado el Mudo), facilitó el trabajo de varios artistas, destacados del modesto panorama pictórico local en el último tercio del siglo XIX. Estudió entre los años 1861 y 1863 en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy. Posteriormente realizó sus estudios  en Madrid y allí expuso, en 1871, un Retrato de Amadeo I de Saboya, que se encontraba, según Fernando Araujo en su obra “La Reina del  Tormes”, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. En 1872 presentó la obra “Salomé”, copia de un original de Tiziano y  “Martirio de San Lorenzo”, copia de Ribera, a un concurso de la Escuela de San Eloy de Salamanca. Portada del Palacio de Arias Corvelle, sede de la Escuella de Nobles y Bellas Artes de San Eloy (www.salamancatierramia.blogspot.com) A esta etapa corresponde también la obra “Fray Luis de León en prisión” (en paradero desconocido). Fue pensionado en Roma durante cinco años (de 1881 a 1886), desde donde remitió varios cuadros, como prueba y testimonio del aprovechamiento en sus estudios y los avances experimentados en contacto con el ambiente artístico romano de finales del siglo XIX, lienzos que forman parte de la colección de la Diputación Provincial y del Museo de Salamanca. Es autor del fresco de la iglesia de los Carmelitas Descalzos de Salamanca. Falleció en Salamanca el 23 de marzo de 1904. CARNICERO MIGUEL, Alejandro (1693-1756) Escultor y grabador, nacido en Íscar (Valladolid) Apa­rece desde fecha muy temprana vinculado a la fami­lia de los Churriguera, en cuyo ámbito se produce su formación y junto a los que continuó trabajando en años posteriores. El establecimiento durante la mayor parte de su vida en la ciudad del Tormes le convirtió en el representante más destacado de la escuela escul­tórica salmantina de

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01/11/2019 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (28)
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De la A a la Z (28)

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Términos o expresiones (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. BOLETA Palabra procedente del término italiano antiguo bolleta (salvoconducto), este de bolla (marca de sello para autentificar una escritura) y este, a su vez, de bulla (burbuja, bola). Papel con un número o nombre que se saca a suertes de un recipiente. Autorización escrita que se daba a los militares para alojarse en el pueblo en el que entraban. El Diccionario de Autoridades la describe como cedulilla u orden por escrito en que se manda dar lugar a alguno para poder concurrir y ver alguna fiesta. Y también la guía o póliza para que pasen sin embarazo las tropas y otras mercadurías de unas partes a otras. Boleta o cédula militar emitida por el General Castaños en favor del Sargento Mayor D. Nicolás del Río, para que se le diese alojamiento. (www.ramhg.es) Según Corominas el término se empleó hasta finales del siglo XVI, refiriéndose a la cédula militar de alojamiento; posteriormente ya hacía referencia a cualquier documento. BOLICHE Palabra procedente de término occitano bola y del latín bulla (burbuja, bola). Bola pequeña de madera u otro material que se usa en el juego de las bochas y la petanca. Durante el siglo XVI, a estas acepciones se le añadía la siguiente: “red pequeña para coger pescado y el propio pescado que se coge”; y es que ya en el citado siglo se utilizaba el término porque el boliche de jugar servía para pescar dinero. Boliches antiguos de piedra (www.todocoleccion.net) Durante el siglo XVII se empleaba para referirse a una casa de juegos y a una especie de juego de bolos. BOLONIO Palabra procedente del término Bolonia (nombre de la citada ciudad). Dicho de un estudiante o de un graduado del Real Colegio de España en Bolonia, fundado por el Cardenal Gil de Albornoz en el año 1364. Hasta el siglo XIX fue voz ofensiva, utilizada como sinónimo de persona ignorante y de cortas luces, necio. Según el Diccionario de Autoridades el término equivale a ignorante, y está tomado de los colegiales y hombres doctos que cursaban en el colegio que fundó en Bolonia el Cardenal Albornoz y que llamaban en España bolonios: y llamándoselo por ironía a algunos indoctos, pasó el nombre a significar los hombres sin letras. Imagen del claustro del Real Colegio de España en Bolonia, fundado por el Cardenal Gil de Albornoz. (www.premios.hispanianostra.org) El Libro de Insultos aclara que es un término procedente del tonto bolonio,  criatura hecha a su imagen y semejanza. Sería la forma abreviada del estudiante becado que iba a la ciudad italiana de Bolonia. También se estaría utilizando el término Bolo como tonto local toledano; después de todo, el cardenal Gil de Albornoz era arzobispo de la sede primada de la ciudad de Toledo. En cuanto al origen del calificativo, hay quien quiere que derive nada menos que del siglo VI, en que el rey visigodo Recaredo abjuró en el III Concilio de Toledo del arrianismo; reunida la Corte ante San Leandro, rey y nobleza, ante la pregunta ritual de si querían abrazar el catolicismo respondieron en latín: Ego volo ( yo quiero). Uno a uno repitieron la frase, de donde se dijo, a los que habían renunciado a la creencia herética que eran «volo«. BOLSA Palabra procedente del término latino bursa y este del griego byrsa (cuero, odre). Especie de talega o saco de tela u otro material, que sirve para llevar o guardar algo. Saco pequeño de cuero en que se echa dinero, y que se ata o cierra. También hace referencia al saco que usaban los hombres para llevar recogido el pelo. Es de tafetán o moer negro, con un lazo en la parte superior. Réplica de bolsa medieval utilizada para llevar monedas. (www.mundomedieval.org) El término actual (casa de contratación) ya se toma en el siglo XVI y XVII del italiano borsa; parece ser de donde proviene el nombre de la familia de Brujas, Van de Burse, en cuya casa se reunían los mercaderes venecianos desde el siglo XVI. El Diccionario de Autoridades lo traduce como el bolso pequeño para traer dinero en plata u oro, que regularmente es de cuero adobado o de alguna tela, y se cierra y abre con cordones o muelle. El término se utiliza en expresiones como: BOLSA DE DIOS: limosna BOLSA ROTA: persona manirrota BOLSILLO SECRETO: Cierto caudal que el rey tenía destinado para diferentes gastos particulares y extraordinarios. PAJE DE BOLSA: paje del secretario del despacho universal y de los tribunales reales, que llevaba la bolsa o cartera de los papeles. BOMBARDA Palabra procedente del término lombarda (bomba). Cañón antiguo de gran calibre. Nombre genérico que se daba a las antiguas piezas de artillería. Bombarda medieval. (www.es.wikipedia.org) Arma de fuego portátil de los siglos XIV y XV, de gran diámetro, dotado de recámara y sus proyectiles eran de piedra. Podía llegar a tener un peso aproximado de nueve kilogramos. La bombarda o lombarda, considerada actualmente como el arma de fuego portátil más antigua de todas, era una pieza de artillería muy primitiva que acabaría siendo precursora del cañón. Las bombardas se construían con  hierro forjado y estaban compuestas de caña y recámara que se unían entre sí por medio de cuerdas. Disparaban como proyectil una esfera de piedra toscamente labrada. A finales del siglo XVI se sustituyó la esfera de piedra  por esferas de hierro. También el término se refiere a un antiguo instrumento musical de viento, del género de la chirimía, construido de una pieza de madera con lengüeta de caña BONETE Palabra procedente del término francés bonnet y este del latino abonnis (gorra). Especie de gorra que se ponen en la cabeza los eclesiásticos, colegiales y graduados: los hay de varias hechuras, y comúnmente son de cuatro picos. Defensa exterior en las plazas o castillos, que es una tenaza doble o cola de golondrina. El Diccionario de Autoridades lo define como cobertura, adorno de la cabeza, que traen regularmente los eclesiásticos colegiales y graduados. Es de varias figuras con cuatro picos que salen de las cuatro esquinas, y unos suben a lo alto, como en los de los clérigos, y otros salen hacia afuera, como los de los graduados y colegiales.  Existen, pues, diferentes tipos de bonetes: el de los eclesiásticos (de unos cuatro dedos de altura circular y uniforme sobre el cual figuran cuatro picos iguales más o menos salientes de otros tantos espacios, a modo de corona, y normalmente una borla de flecos en su centro), el de los colegiales (suele ser cuadrado y esquinado) y el de los graduados (mejor llamado birrete, tiene seis lados y picos no salientes con bellota negra o de

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13/10/2019 / Comentarios desactivados en De la A a la Z (28)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (35)

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OTROS FUEROS Y CARTAS PUEBLAS DE LA PROVINCIA DE SALAMANCA Ya hemos visto que poblaciones como Salamanca, Ciudad Rodrigo, Alba de Tomes, Ledesma o Béjar dispusieron  de unos estatutos jurídicos cuya finalidad era regular la vida local, estableciendo una serie de derechos y privilegios, pero también unos deberes, otorgados por el rey o el señor de la tierra. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿sólo existían estos documentos o había otras que también disponían de ellos? La respuesta es clara: sí, había otras localidades en la provincia de Salamanca que tuvieron algún tipo de documento  jurídico, aunque no con la extensión de los primeros. Pasamos a revisar algunos de ellos. Nos detendremos primero en el fuero de Barruecopardo y lo hacemos porque tiene una particularidad: su carácter catalán. Y es que fue el conde Armengol VII de Urgel quien dotó a la localidad de un estatuto jurídico. Antes, el rey Fernando II de León había creado el Señorío de Barruecopardo (año 1157). Sepulcro de Armengol VII, procedente del monasterio premostratense de Santa María de Bellpuig de les Avellanes (www.metmuseum.org) ¿Qué hacía este personaje por estas tierras? El citado conde había participado en la conquista de Alcántara, apoyando al monarca Fernando II de León, lo cual le había valido el título de señor en Extremadura y de mayordomo del Aula Regia (especie de consejo real). Entre 1170 y 1173 será el encargado de defender Galicia ante las acometidas portuguesas; en 1181 asiste al tratado de paz firmado entre la corona de Castilla y la de León y dirige, en nombre del rey, la ciudad de Salamanca. Parece que ostentando el título de señor de Ledesma pudo entrar en contacto con los dominios de Barruecopardo (población que formaba parte del término de Ledesma) y el concejo le hizo entrega del lugar en el año 1177. Cuatro años más tarde el conde le concedería fuero. Los vecinos (los que tuvieran casa habitada) que poseyeran más de diez maravedíes deberían pagar anualmente un tercio de trigo, un tercio de cebada y un tercio de centeno; aquellos que poseyeran menos de diez maravedíes deberían pagar la cantidad que indicaran los hombres buenos de la aldea; los yugueros, si tienen casa propia, pagarán lo estipulado anteriormente, pero si vivieran en la casa del amo estarían libres de este impuesto. Existe la carga luctuosa, es decir, la compensación que debe recibir el señor por la pérdida de mano de obra al morir un vasallo y que será una cantidad o parte de los bienes del fallecido. Otro impuesto es la mañería o la cantidad que los vasallos pagan al señor para compensarle cuando no tienen hijos y no le dan a éste los servidores a los que tienen derecho por el matrimonio de  estos. La viuda sin hijos que no esté en condiciones de volver  casarse y carezca de bienes no estará obligada a pagar el fuero. Si poseyera bienes suficientes y tuviera yerno y criados que trabajaran para ella (y los hombres buenos así lo decidieran), debería pagar el fuero. A la mujer que contrae segundas nupcias (si es vecina de la aldea) se le exime de pagar el impuesto por ello. Miniatura de Fernando II de León (www.es.wikipedia.org) El fuero de Barruecopardo estaba destinado a atraer pobladores y bajo esta premisa se incluyen una serie de cláusulas: el fuero solo se pagará cuando el poblador lleve instalado en la localidad un año y haya recogido la primera cosecha; los pobladores podrán disponer libremente de las tierras que reciben, pero no las podrán vender si el señor perdiera el cobro del fuero; solamente las podrán vender a aquellas personas que aceptaran ser vasallos del conde en las mismas condiciones que los demás. En los casos de robo y homicidios, la aldea de Barrueopardo se regirá por lo que indica el fuero de Ledesma. Otras aldeas también dispusieron de estatutos jurídicos específicos y es que la mayoría de las poblaciones salmantinas debieron recibir algún tipo de fuero, aunque no se dispone de documentación de todas ellas. Paradinas de San Juan recibe fuero en el año 1113 por el que la reina Doña Urraca le concede la citada población a la Orden de San Juan de Jerusalén y sus pobladores serían vasallos y feligreses de la citada orden y de su iglesia (la del Hospital de San Juan), pagando los mismos foros y servicios que pagan los hombres de Salamanca. Iglesia de San Pedro, de Paradinas de San Juan. (www.asturnatura.com) El fuero de Negrilla de Palencia se da en el año 1173; el cabildo catedralicio de Salamanca da a quienes acudan a poblar la aldea un fuero muy breve: los hombres pueden construir sus casas donde quieran siempre que paguen una cuarta de maravedí; en todos los demás aspectos se regirán por el fuero de Campo Petre (¿Cantalapiedra?). En 1220 el cabildo y el obispo de Salamanca conceden fuero a los pobladores de San Cristóbal de la Cuesta. Estos pagarán la mitad de la fonsadera (rescate por la obligación de ir a la guerra) que paguen los habitantes de Salamanca; pagarán anualmente una parte de sus dineros, cebada y carga de leña pasados dos años de su instalación en la aldea; estarán exentos los yugueros y los hortelanos. El forastero que se case con una mujer del lugar será animado a establecerse mediante la exención del impuesto anterior durante un año. El fuero avala que las casas y las tierras pertenecen a los vecinos y que pueden disponer libremente de ellas; en la práctica solo les estará permitido venderlas al señor del lugar o a otro vecino que acepte el vasallaje y pague el impuesto. Imagen aérea de San Cristóbal de la Cuesta (www.ayuntamiento.org) Entre los derechos señoriales figura el de posada y yantar (ser albergado y alimentado) si el señor visita la villa, así como el rey, la reina y los príncipes; el pago lo harán los vecinos de acuerdo con los bienes que posean. En homicidios, robos y otros delitos, San Cristóbal de la

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02/10/2019 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (35)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (27)

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Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CARAMUEL LOBKOWITZ,  Juan (1606-1682) Eclesiástico, matemático y astrónomo,  nacido en Madrid. Es hijo de Lorenzo Caramuel Lobkowitz (guardia de Corps en el Ejército de Felipe II e ingeniero militar en el de Felipe III) y de Catalina de Frisia. Fue educado por su pa­dre y de él adquirió la pasión por la Astronomía y las Matemáticas. Hizo sus prime­ros estudios de Gramática y aprendió lenguas orien­tales con el arzobispo del Monte Líbano. Estudió en la Escuela en Madrid y en la Universidad de Alcalá donde adquirió una formación clásica en Humanidades. En 1625 ingresó en el monasterio cister­ciense de la Espina (Palencia), donde conoció a fray Pedro Ureña (matemático, astrónomo y músico). Pasó después por diversos monasterios (Monte Rama en Orense, Santa María del Destierro en Salamanca) completando su formación de Filosofía y Teología. Más tarde, explicó Teología en los colegios cistercienses de Alcalá y en la Universidad de Salamanca. Pasó a Portugal donde en­señó Matemáticas, aprendió chino y escribió una gra­mática de esta lengua. Retrato de Juan Caramuel. (www.larramendi.es) En 1631 se traslada a Lovaina, donde es profesor de Teología en el colegio cisterciense de Aulne y estudia Matemáticas en su universidad. Caramuel establece observatorios en torres de Brujas y Dunkerque, para realizar experi­mentos de medidas de la Tierra. Sus trabajos de for­tificación (1635) para la defensa de Lovaina (la hacen inexpugnable durante el cerco del príncipe de Orange) son premiados con el nom­bramiento de vicario general de los Cistercienses de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Durante su permanencia en Lovaina, experimenta y estudia los principales problemas cien­tíficos del momento, en particular la caída de los graves y el movimiento del péndulo. En Astronomía reúne en Coelestes Metamorphoses (1639) sus observaciones astronómicas y sus teorías sobre el Sistema Solar. En 1643 participa en la discu­sión con Gassendi y Naudé sobre los nuevos plane­tas situados entre Marte y Saturno (hipotéticamente descubiertos por el capuchino de Colonia, de Rheita) y sobre la observación de cinco nuevos satélites de Júpiter. Estas ideas las recoge en su libro Novem stellae circa Iovem. En 1644 Caramuel pasa a Maguncia como abad del monasterio de Disemberg, para encargarse de varias cuestiones civiles (relativas a los territorios de su abadía ocupados por los protes­tantes) o jurídicas (como el proceso contra religiosos convertidos al luteranismo) y se dedica a re­formar los monasterios de su Orden en toda Alema­nia. Portada del libro Mathesis Biceps, de Juan Caramuel. (www.lindahall.org) Durante el papado de Inocencio X, Caramuel acepta la vacante en el obispado de Mysia. En 1647 se traslada a Praga como abad del monasterio de Montserrat y de los adjuntos de Emaus o Slovan. Participó en la Paz de Westfalia (1648), como representante de Felipe IV, defen­diendo los bienes del Emperador frente a los del Va­ticano, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años entre católicos y protestantes En 1655el nuevo papa, Alejandro VII, nombra a Caramuel consultor de la Congregación de Ritos y censor del Santo Oficio. Entre 1655 y 1657 permanece en Roma donde actúa en la Congregación de Ritos (sobre la racionalidad de algunos milagros) en la que propone se incorporen personas que sepan de Medicina. A principios de 1657 se dedica con el padre Martino Martín, jesuita, que acababa de llegar de China, a re­anudar sus estudios de la lengua china. Por presión de los jansenistas y sin el apoyo de Ale­jandro VII, abandona Roma para incorporarse al obispado de Nápoles, que comprendía la diócesis de Campania y Satriano. Pero antes asiste, en Frankfurt, a la coronación de Leopoldo I como emperador, tras lo cual regresa, junto con el conde de Peñaranda, nombrado virrey de Nápoles. En 1664 visita la Universidad e ingresa en la Academia Degli In­vestiganti, fundada cien años antes, en la que se dis­cute de Filosofía y de Física, se organizan experimen­tos y se promueven investigaciones. A su regreso a Campania, organiza una escuela para jóvenes. En 1673 el Papa le nombra obispo de Vigevano, en el Mila­nesado, con una renta de cuatro mil escudos anuales. La actividad de Caramuel no disminuye en el te­rreno pastoral y en el profesional actúa como arqui­tecto en la reforma del palacio episcopal, en la reorde­nación de la plaza y en la modificación de la fachada de la catedral e imprime en castellano su “Arquitec­tura civil, recta y oblicua”, con una parte introductoria dedicada a las Matemáticas. En 1681 pierde, primero, la visión de un ojo y después llega a la ce­guera completa. A pesar de ello continúa con su acti­vidad hasta el 7 de septiembre de 1682 cuando muere a causa de una fiebre maligna. Fue ente­rrado en la catedral de Vigevano. CARMELITA La Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, también llamada Orden de los Carmelitas, es una orden religiosa católica, que surgió alrededor del siglo XII cuando un grupo de ermitaños se retiraron a vivir en el Monte Carmelo (Palestina). Se llama a sus frailes y monjas (sin la reforma teresiana) Carmelitas de la Antigua Observancia. El Patriarca de Jerusalén les entregó en el año 1209 una regla que sintetiza el ideal del Carmelo: vida contemplativa, meditación de la Sagrada Escritura y trabajo. Escudo de la Orden Carmelita. (www.portalcarmelitano.org) La vestimenta carmelita está conformada por una túnica de color castaño y un escapulario (de la Virgen del Carmen) del mismo color. Otro distintivo es la capa blanca, símbolo de la Virgen María. En el siglo XVI, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz impulsaron la reforma de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y fundaron la Orden de los Carmelita Descalzos. Se pueden considerar varias ramas carmelitas: frailes (Primera Orden), monjas contemplativas (Segunda Orden) y hermanos terceros o seglares (de la Venerable Orden Tercera de los Carmelitas) Carmelitas ermitaños: rama de la Orden que no se consideran como frailes carmelitas de la vida activa y apostólica. En la actualidad, los carmelitas ermitaños son comunidades separadas, hombres y mujeres que viven una vida de clausura, inspirados por la vida monástica antigua carmelita. Carmelitas descalzos: en el

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07/08/2019 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (27)
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De la A a la Z (27)

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Relación de términos (incluido insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. BLANQUECEDOR: Palabra procedente del término germánico “blank” (brillante, blanco) El oficial que en las casas de moneda se ocupaba de limpiar y pulir las monedas de plata y de vellón antes de acuñarlas. Anverso y reverso de la moneda de Enrique IV de Castilla (www.dialnet.unirioja.es) BLASÓN: Palabra procedente del término francés “blason” (escudo) Figura, señal o pieza que se pinta en un escudo. Por extensión, divisas y armas que se pintan o graban en un escudo. La voz blason se deriva de la alemana blusen, que significa sonar el cuerno o la trompeta, instrumento con que hacían señal los caballeros antes de entrar en la liza o en los torneos, para que los heraldos saliesen a examinar las armas, que hacían después pregonar o blasonar. Este arte, inventado por los franceses hacia la mitad del siglo XII, empezó a generalizarse luego por las demás naciones con motivo de las cruzadas y de los torneos. En los reinos de España, el rey Alfonso VII de León sustituyó la cruz que se utilizaba en sellos y escudos, por dos castillos y dos leones, en referencia al nombre de sus dos principales reinos  (Castilla y León)]; conservando las mismas armas todos sus sucesores hasta los Reyes Católicos que, con la unión de la corona de Aragón y la nueva conquista del reino de Granada,  añadieron a ellas las más principales de los estados que poseía. Blasón imperial de Carlos V, en el cuerpo central de la fachada de la Universidad de Salamanca (www.pinterest.es) BÓBILIS (De bóbilis, bóbilis): Gratis, sin esfuerzo, de balde Expresión del que reparte dinero a otra gente . Sería una deforrmación de la expresión de vobis vobis , todavía empleada en El Quijote, formada con el término latino vobis (para vosotros). Celdrán, por el contrario cree que no deriva del ablativo latino «vobis«, sino de una latinización de «bobo«, con el significado de «obtener algo gratis y sin esfuerzo«, y también el de «grangearse alguien alguna cosa a lo bobo, haciéndose el loco«. BOBO: Palabra procedente del término latino “balbus” (tartamudo, balbuciente). Desde tiempos antiguos se sabe que al bobo le cae la baba impidiéndole hablar con soltura; aludiendo a esa circunstancia los griegos emplearon el verbo bobazo = hablar de manera inarticulada, de donde derivó la voz bobaktes = loco. La palabra empezó a emplearse en castellano hacia finales del siglo XV y Juan del Encina en su Cancionero ya lo utilizó (Corre, corre, corre, bovo,  no te des tanto descanso). Persona al que se le hace burla, constituyendo una especie de aliviadero para desalmados que en él descargaban sus iras o ensayaban sus gracias. Así se llamaba también a un adorno que antiguamente se ponían las mujeres por debajo de la barba y apretándolo abultaba los carrillos, lo cual le daba el nombre, aludiendo a que los bobos suelen tener gorda la cara. Derivado de este término existen otros: – BOBALES: tontorrón, necio, que no tiene malicia y a quien se engaña con facilidad. Cervantes empleó este término en algún entremés. – BOBARRÓN: es un inocente patológico, pero con una pizca de mala leche. Se utiliza ya en el siglo XVII. – BOBALICÓN: aumentativo de bobo; persona cándida, necia e inocente, que sostiene opiniones e ideas erradas. Es un término en uso desde mediados del siglo XVII. BOBO DE CORIA: Personaje proverbial, símbolo de tontería y mentecatez. Según cuenta la historia, en tierras cacereñas, en Garrovillas, el maestre de Alcántara y su hermano (el conde de Coria), en el siglo XV, fueron vencidos por el clavero de la Orden, que tomó la ciudad. Como consecuencia de aquello, dice la Crónica de la Orden de Santiago, Coria pasó a manos del entonces conde de Alba, en pago de servicios al Maestre. Cuando el de Alba, poseedor de un pequeño y pobre condado en Alba de Tormes, entró en posesión de las ricas tierras de la vega del Alagón, quedó mente captus et balbus (dice cierta carta latina), arrobado, como bobo, tartamudo El título de «bobo de Coria» pasó a uno de los bufones de aquel señor. El bufón Cabecillas, llamado erróneamente El Bobo de Coria, según cuadro de Velázquez. (www.es.wikipedia.org) BOBO DEL COLEGIO: Coincide con el título de  una obra teatral de Lope de Vega (El bobo del Colegio). Hace referencia al discapacitado mental que era obligatorio mantener en determinados Colegio Mayores. Su alimentación gratuita dio origen a la expresión: “Comer la sopa boba”. Algunas de estas personas se dedicaban a tocar instrumentos musicales para divertir a los que les mantenían. BOCINA: Palabra procedente del término latino “bucina” (trompeta, cuerno de boyero). Instrumento de forma cónica con el que se refuerza el onido emitido, muy útil para hablar desde lejos. Los sacerdotes judíos convocaban al pueblo al son de trompetas o bocinas, y las tocaban igualmente delante del Arca de la Alianza, al conducirla en triunfo. Las trompetas de los ejércitos romanos eran de bronce, y se tocaban para avisar la hora en que debían relevarse las centinelas, por cuya razón vemos que algunos autores antiguos expresan las diversas horas del día en los campamentos con la expresión “ad primam, ad secundam, etc. buccínam”. Anunciaban igualmente con ellas las horas de comer el rancho; y durante el gobierno de los reyes en Roma se reunía al pueblo al son de trompeta. La historia de Grecia hace mención de la famosa trompeta o bocina con que Alejandro el Grande reunía su ejército disperso y le comunicaba sus órdenes como si hablase a cada soldado en particular. Harpocrate, dios del silencio. Se presenta con un dedo en los labios y manteniendo una bocina en una de las manos. (www.alamy.es) BOCHINCHE: Palabra procedente del término bochincho (sorbo). Tumulto, barullo, alboroto. El sentido originario parece ser el de “tabernucho” (local bullanguero) y primitivamente “sorbo” (por los muchos que se toman en una taberna). La forma “bochincho” ya se documenta en el año 1565 BODIGO: Palabra procedente del término latino “votivus”, abreviación

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19/07/2019 / Comentarios desactivados en De la A a la Z (27)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (34)

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EL FUERO DE BÉJAR ¿Quién concedió el fuero a la ciudad de Béjar? ¿En qué año? ¿Tuvo influencias de otros fueros? El texto atribuye la concesión del fuero al rey Alfonso, sin especificar cuál de ellos; pudo ser Alfonso VIII (que conquistó y repobló la ciudad), pero también Alfonso X. Algunos historiadores defienden que la autoría del texto es la del primer monarca; incluso se le puso una fecha concreta que no aparecía, el año 1211. El citado monarca, Alfonso VIII , concedería a Béjar el Fuero latino, al tiempo de su repoblación inicial como villa de realengo, independiente de la villa de Ávila. El monarca Alfonso VIII Miniatura del Tumbo de la Catedral de Santiago de Compostela (www.es.wikipedia.org) Otros rechazan tanto lo primero como lo segundo y defienden que el texto pudiera estar escrito entre los años 1270 y 1300. Y es que  Béjar aunque fuera repoblada  de acuerdo con las normas vigentes en un gran número de concejos castellanos de frontera, sus habitantes se debieron regir (como otros muchos concejos, por cierto) por un conjunto de usos, costumbres y privilegios reales bastante de forma desorganizada. El rey Alfonso X, ante este descontrol, debió tener a bien concederle Fuero Real a la ciudad allá por el año 1261 (“porque hallamos que la villa de Béjar no tiene fuero cumplido… por esta razón vienen muchas dudas y muchas contiendas y muchas enemistades y la justicia no se cumple”). Pero no a la ciudad en sí, sino al concejo, a la villa y a las aldeas ( “para que se juzguen comunalmente por él en todas las cosas por siempre jamás ellos y los que vinieren”). Pero el nuevo fuero estuvo vigente unos diez años y es que la nobleza castellana (poderosa, eso sí) se opuso firmemente al derecho que representaba el citado Fuero Real, dado que concedía más poderes al rey que las normas feudales existentes. Esta oposición condujo a una revuelta nobiliaria que consiguió la claudicación del rey y la anulación del fuero en el año 1272. A partir de este momento Alfonso X restituye a Béjar el fuero y los privilegios que les dieron el rey don Fernando, nuestro padre, y el rey don Alfonso”. Puede que fuera a partir de este momento cuando se comenzara a plasmar el texto, cuya redacción tal vez se sitúe entre 1291 y 1293, años en los que el monarca Sancho IV confirmó los términos de la villa. Algunos de los puntos de la época anterior se mantuvieron en la nueva redacción. El fuero convierte a la villa en el centro de todo el concejo, donde se celebran mercados y ferias, se presenta como lugar de refugio o asilo y goza de jurisprudencia. Estos términos figuran en varios de los epígrafes del texto. Así ocurre en el segundo y tercero donde se regula el trato que ha de darse a los forasteros que fueran descubiertos cazando o cortando leña en el término; también se habla de impedir que sea enterrado fuera de la villa el vecino de la misma; castigar al forastero que cometiera delito; tomar medidas contra cualquier bejarano que no ayudara a un vecino contra un hombre de fuera. El fuero señala dónde deben aposentarse los repobladores de la villa: “»pobladores que vinieren a Béjar, o a sus aldeas, hagan sus casas en el lugar que el concejo les diere y no libremente”. Define calles y lugares como cosa del servicio público, por eso prohíbe (rúbrica 166) » labrar en el ejido o en las calles». También regula como han de construirse las casas y de qué manera han de ser protegidas. Maqueta de la ciudad de Béjar en la Edad Media Museo Judío David Melul. (www.tripadvisor.es) La primera autoridad local era el Señor de la Villa, o representante real. Seguía a éste en jerarquía el juez. El escribano era el tercero, después del juez y del alcalde, para regir la villa. El concejo bejarano contaba con autonomía jurisdiccional y actuaba como asamblea judicial los viernes de cada semana; además de designar oficios y cargos como los citados, se encargaba de llevar el gobierno de la ciudad y su tierra, y tenía relaciones con el rey; las funciones de gobierno las desarrolla realmente el concejo que rige la ciudad, mantiene la paz y el orden público. A las normas concedidas en el fuero hay que añadir los privilegios y cartas recibidas posteriormente y las disposiciones aprobadas por el propio concejo. La primera de ellas está fechada el 26 de julio de 1293 y señala que todo vecino de Béjar y de sus aldeas que tenga una valía de 3.000 maravedíes se convierte en caballero y estará obligado a comprar “bestia de siella de cabalgar” (ya sea caballo, mulo o mula) que valga al menos cien maravedíes; los peones estarán obligados a poseer lanza y ballesta. Quienes no cumplieran con estas obligaciones perderían algunos derechos como que deberán contestar a cuantas acusaciones se les hagan. ¿A qué es debida esta obligación si el peligro musulmán ya había disminuido? Caballo y armas servirán para defender las tierras de pastos y en esta defensa entran tanto los vecinos de las aldeas como los caballeros de la villa. En el Fuero Real aparece expresamente que quien tenga caballo valorado al menos en treinta maravedíes y las armas ofensivas y defensivas correspondientes estará libre de impuestos (él y su familia) de las heredades que tenga en cualquier parte del reino. La exención se amplía a los criados, eso sí, proporcionalmente a la riqueza de cada uno: si un caballero tuviera de cuarenta a cien vacas excusará de impuestos a un vaquero y si el número de vacas es mayor, puede excusar a un vaquero, un cabañero y un rabadán; el dueño de ovejas  excusará a un pastor, si supera las mil cabezas, excusará a un pastor, un cabañero y un rabadán; el dueño de veinte yeguas, a un yegüero. Cada  caballero puede excusar a dos mayordomos y a las amas de cría durante cuatro años

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09/07/2019 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (34)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (26)

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Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia. CAPUCHINOS: Son una reforma de los Franciscanos de la Observancia y pertenecen a la Primera Orden de San Francisco. La citada orden fue iniciada en 1525 por observantes que marcharon a conventos de retiro para tener una vida más contemplativa. Con el tiempo su número creció y decidieron hacer una reforma de la orden franciscana. Como las otras ramas los capuchinos se dedican al cuidado pastoral de parroquias, compaginándolo con la vida contemplativa y el estudio. Usan un hábito marrón con una cuerda (como los franciscanos observantes), pero la diferencia principal con los otros dos grupos es que llevan una capucha unida a la túnica (de acuerdo a la forma del hábito original que usaba San Francisco) y es más larga comparada con la de las otras ramas. Los capuchinos llegaron a Salamanca en 1614 y aquí permanecieron hasta la exclaustración de 1835. Volvieron en 1889, estableciéndose en una iglesia propiedad de la Venerable Orden Tercera que se la cedió junto con la casa adjunta. En la ciudad habría que distinguir el convento de los franciscanos de la actual capilla de la Venerable Orden Tercera. El convento de San Francisco, llamado el Real, fue uno de los más antiguos e importantes que existieron en España. Fue fundado en 1231 por discípulos de San Francisco de Asís sobre la ermita de San Hilario y diez años después comenzó la construcción de la iglesia con el apoyo del infante don Fadrique, enterrado en la capilla mayor. A sus donaciones siguieron otras de la nobleza salmantina, algunos de cuyos miembros lo eligieron como lugar de enterramiento. Todavía quedan en pie la capilla mayor y una lateral, levantadas en el siglo XIV. En la capilla se abren huecos sepulcrales y en la central se conserva un retablo pétreo dieciochesco. Interior de la Capilla de San Francisco (www.verpueblos.com) Esto es todo cuanto queda de lo que fue un monumental convento en el que se levantaba un magnífico claustro renacentista, del cual sólo han llegado hasta hoy algunos capiteles, uno con la fecha de 1542, aludiendo a la época de su construcción, financiada por el arzobispo Fonseca. De esta obra y del resto del convento no queda nada, su destrucción comenzó con la Guerra de la Independencia y el abandono se encargó del resto. En 1968 se construyó un edificio para residencia de los estudiantes universitarios y que pasó a ser colegio de filosofía y teología en 1974. En la actualidad los hermanos destinados en esta fraternidad atienden el culto de la iglesia y una capellanía de religiosas clarisas. CARVAJAL, Juan de (1399-1469) Eclesiástico. Nace en Trujillo (Cáceres). Hijo de Juan Tamayo, corregidor de Trujillo, y de Sara Carvajal, perteneciente a una familia de Plasencia. Estudia ambos Derechos en la Univer­sidad de Salamanca, donde debió de obtener la licen­ciatura antes de 1430. Es clérigo de la diócesis de Ávila, ca­nónigo y porcionario de la de Palencia, y tiene dos capellanías perpetuas y la mitad del beneficio simple de Santa María de Trujillo. Es canónigo de las diócesis de Ávila, cuya administra­ción tiene encomendada el cardenal Cervantes desde 1436, y de Salamanca. En 1433 es deán de la dióce­sis de Astorga; tres años más tarde se le nombra abad de la colegiata de Santa María de Husillos (Palen­cia). Finalmente, en enero de 1438, el papa Eugenio IV le concede los beneficios que, en las diócesis de León y Palencia, había poseído Juan de Bondreville, colector apostólico en Castilla. Fe nombrado legado pontificio y residió en Roma. Escudo de D. Juan de Carvajal (www.es.wikipedia.org) Desde mediados de 1433 el pontífice Eugenio IV tiene serias dificultades derivadas del Concilio de Basilea y la lucha contra los husitas, así como por el retroceso de la autoridad temporal del Papa, culminado con el levantamiento romano contra éste en mayo de 1434, que obliga al pontífice a salir de Roma y refu­giarse en Florencia. Juan de Carvajal, refugiado inicialmente en Sant’Angelo, logra huir de Roma y reunirse con el Papa. Debió de participar en los trabajos de la comi­sión arbitral que logró un precario equilibrio en la Italia del Norte entre Venecia, Florencia y el duque de Mi­lán, cuyo laudo se emitió el 18 de agosto de 1435, y en la larga y difícil negociación con el concilio de Ba­silea en lo referente a la designación de una sede para celebrar el concilio de unión con la Iglesia griega. A comienzos de enero de 1441 llega a Núremberg encabezando una embajada de la que forman tam­bién parte Nicolás de Cusa y Jacobo de Ferrara, para asistir a la dieta convocada en esta ciudad y después trasladada a Maguncia. En esta ciudad, tras haber de­fendido la legitimidad de Eugenio IV en Wurzburgo y Frankfurt, pronunció Carvajal un importante dis­curso en el que descalificó con irrebatibles argumen­tos la obra de Basilea y al antipapa allí elegido. Ade­más presentó dos escritos, uno en que defendía la superioridad del Papa sobre el concilio y en el que rebatía las teorías conciliaristas, y otro en el que recla­maba enérgicamente el abandono de la neutralidad. La decisión fue remitida a una nueva dieta en Frankfurt, en noviembre, en la que nada decidió salvo la remisión del asunto a una nueva dieta, también en Frankfurt, en abril de 1442. Carvajal volvió a des­granar sus argumentos contra el concilio de Basilea y a exigir el fin de la neutralidad alemana. Tuvo poco éxito porque la Dieta resolvió enviar embajadores a Eugenio IV y a Félix V para solicitarles la convocato­ria de un nuevo concilio y una nueva dieta en Núremberg, en febrero siguiente. La de Núremberg, en febrero de 1443, fue una re­petición de las anteriores, sin avances, al igual que la de noviembre, celebrada en la misma ciudad. En el momento en que Carvajal ini­ciaba su viaje a Alemania, para asistir a la Dieta, el 11 de octubre de 1443, Eugenio IV le nombró obispo de Coria. El nombramiento chocó con la voluntad del infante aragonés Don Juan, rey

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29/05/2019 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (26)
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