Relación de términos y expresiones (incluidos insultos) de nuestra historia. ARA: Del latín ara (altar) Altar donde se celebran ritos religiosos. Altar donde se ofrecen sacrificios. Entre los masones, se denomina ARA al sitio central en el que se coloca el libro sagrado o el libro de la ley. Ara votiva hispana dedicada a Silvano, dios de los campos y de los bosques (www.es.wikipedia.org) ARANDELA: Del francés rondelle (el italiano randello significa bastón) Defensa de metal fuerte en forma de embudo, que se ponía cerca de la empuñadura de las lanzas para resguardo de la mano. Cuello encañonado y puños que usaron las mujeres. Lanzas medievales con arandela (www.todocoleccion.net) ARANZADA: Procede de la palabra italiana arienzo Medida agraria antigua de superficie en Castilla, equivalente a 4,47 metros cuadrados. En general equivale a la porción de tierra que puede ser labrada por una yunta de bueyes en un día. Según Covarrubias, el término a usar es ALANZADA, pues era la parte de la tierra que puede alcanzar un tiro de lanza. ARBITRIO: Del latín arbitrium (solución) Autoridad, poder. En el Antiguo Régimen en España era la decisión tomada por voluntad real (como por ejemplo determinados impuestos o ciertas medidas políticas). Portada del libro «Medios políticos para el remedio universal de España» (1646), de Jacinto de Alcázar Arriaza, economista del siglo XVII y arbitrista (www.es.wikipedia.org) ARBITRISTA: Del latín arbitrium (solución) El que propone algún arbitrio que pretende ser en beneficio del estado. En los siglos XVI y XVII, fundamentalmente en la Corona de Castilla, persona que elevaba memoriales al rey o a las cortes con propuestas de arbitrios de todo género, para resolver problemas de la Hacienda Pública o del Estado pero dentro de planes o proyectos con rasgos extravagantes o utópicos. ARCA BOBA: Arca de mediados del siglo XV que guardaba en su interior los caudales y los documentos importantes de la Universidad de Salamanca. Primero se encontraba en la Casa del Bedel y fue traída a la Sala de Manuscritos de Escuelas Mayores y amparada por una reja en 1775, como medida de seguridad. Para abrir esta reja se necesitaban dos llaves diferentes y el arca estaba dotada de cinco cerraduras con sus correspondientes llaves en poder de distintas autoridades académicas, necesitándose la concurrencia de todas las partes para poder ser abierta. El nombre lo recibía, según fuentes de la época, porque no se le conocía el fondo. Arca Boba en la Sala de Manuscritos de la Universidad de Salamanca, donde se guardaban los dineros universitarios (www.twitter.com/usal) ARCABUZ: Palabra procedente del término francés arquebuse (caja con gancho) Antigua arma de fuego portátil, con cañón de hierro y caja de madera, semejante al fusil, que se disparaba prendiendo la pólvora del tiro mediante una mecha móvil colocada en la misma arma. Su uso estuvo extendido en la infantería europea de los siglos XV al XVII. A pesar de su longitud, el disparo era de corto alcance (apenas unos 50 metros efectivos), pero letal, en esa distancia podía perforar armaduras. Arcabuz del siglo XVI (www.blogs.ua.es) ARCEDIANO: Palabra procedente del término latino archidiaconus (el primero de los diáconos) Dignidad en el cabildo catedralicio. Se ocupaban principalmente de las obras de caridad de parte del obispo, de administrar la diócesis y de dirigir algunas zonas (especialmente rurales). Antiguamente era el principal de los diáconos. Juez ordinario que ejercía jurisdicción delegada de la episcopal en determinado territorio, y que más tarde pasó a formar parte del cabildo catedral. ARCHERO: Del francés archer (cuchilla) Soldado de la guardia principal de la casa de Borgoña, que trajo a Castilla el emperador Carlos V. Prestaban servicio a pie en el interior de las estancias reales y a caballo en el exterior. El vestido estaba compuesto por un jubón de color amarillo y rojo, calzas amarillas, capotillo negro y zapatos negros con grandes lazos rojos. Usaban como arma defensiva el ARCHA, que estaba compuesta de una cuchilla larga fija en la extremidad de un asta. Guardias de archeros españoles del siglo XVI (www.es.pinterest.com) ARCIÓN: Procedente del término latino arcio Dibujo de líneas enlazadas que, imitando las mallas de una red, se usaba en la ornamentación arquitectónica de la Edad Media con fines decorativos y simbólicos (unidad bajo el principio de estructura y armonía superior. La complejidad de la elaboración obligaba a que fueran los maestros escultores quienes ejecutaran la obra. Generalmente se tallaban los capiteles de las columnas exteriores de las construcciones religiosas. Arción tallado en un capitel (www.es.wikipedia.org) ARCIPRESTE: Del latín tardío archipresbyter (el primero de los presbíteros) En lo antiguo, el primero o principal de los presbíteros. Era el sacerdote ordenado más antiguo de una iglesia episcopal o el que designaba el obispo como más eminente. Su función principal consistía en sustituir (por ejemplo, por enfermedad) al obispo en las ceremonias de culto. Dignidad de las iglesias catedrales, nombrado por el obispo, y que ejerce ciertas atribuciones sobre curas e iglesias de un territorio determinado que se denomina arciprestazgo. Esta división de las diócesis sirve para organizar el funcionamiento de las iglesias y parroquias. ARDITE: Derivado del gascón ardit Moneda de poco valor usada en Castilla. Ardite de Felipe IV, del año 1664 (www.todocoleccion.net) ARGAYO: Del francés antiguo “hargant” Abrigo de paño burdo que usaban los dominicos y que solían ponérselo sobre el hábito para defenderse del frío. ARIENZO: Del latín “argentus” (plata) Moneda antigua de Castilla. Arienzo, moneda castellana (www.condadodecastilla.org) ARIETE: Palabra procedente del término latino aries (carnero). Máquina de guerra de la Antigüedad y Edad Media que consistía en una viga de madera cuya punta tenía, por lo común, forma de cabeza de carnero o era una masa de bronce que servía para derribar muros y puertas. Muchos arietes también contaban con cubiertas protectoras y paredes laterales reforzadas con cuero u otros materiales para prevenir que el ariete fuese atacado con fuego. Reproducción de un ariete romano (www.fittrdtonthebeach.com) NOTA: Para la elaboración del presente artículo se han consultado las siguientes obras: – AA.VV.: “Diccionario curioso de Salamanca” Gruposa S.A.; Salamanca, 2007 – AA.VV. (1776) “Diccionario de Lengua
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (17)
SOCIEDAD Y COSTUMBRES EN LA SALAMANCA ROMANA La llegada de los romanos a territorio salmantino no significó un incremento de las informaciones directas sobre el mismo; al contrario, el silencio es casi absoluto. Se conservan alusiones, como las ya citadas en otro artículo, referidas a los indígenas de Bletisa (Ledesma) que realizaban sacrificios humanos y fueron prohibidos por las leyes romanas. Plutarco, escribía en “Obras morales y de costumbres”: “¿Por qué al enterarse los romanos que los llamados bletonesinos, tribu bárbara, habían sacrificado un hombre a los dioses, mandaron llamar a sus gobernantes para castigarlos pero, al mostrar que lo habían hecho de acuerdo con una costumbre, los pusieron en libertad y prohibieron esta acción en lo sucesivo? Aunque ellos mismos, no muchos años antes, habían enterrado vivos a dos hombres y a dos mujeres, dos griegos y dos gálatas, en el llamado Foro Boario. Parece ciertamente absurdo que ellos hagan esto y censuren a los bárbaros que cometen acciones impías”. Con la llegada del Imperio, también referida en el anterior artículo, tuvo lugar una amplia reforma administrativa en la Península y Salamanca aparece incluida dentro de territorio de la Lusitania. A consecuencia de esta reorganización, los agrimensores romanos debieron intervenir en el ámbito provincial y se fijaron los límites entre las distintas poblaciones, como quedó constancia en dos hitos terminales encontrados en Ledesma y Ciudad Rodrigo, que deslindan los territorios entre estos dos lugares y Salamanca. Inscripción en piedra del término augustal entre Miróbriga y Bletisa (www.guadramiro.com) La romanización resultó muy lenta y poco profunda. De hecho, la conversión formal de Salamanca en ciudad romana, que significaba la concesión de un régimen municipal, con curia propia, no tuvo lugar hasta el siglo III después de Cristo. Es cierto que, de modo progresivo, se va extendiendo la nueva cultura sobre gentes muy alejadas en principio de la civilización romana, pero ¿hasta qué punto caló entre las poblaciones autóctonas del territorio salmantino? La organización social de la Hispania romana fue reemplazando paulatinamente a las formas de organización social prerromanas en un proceso que no resultó uniforme. En esta organización se oponía a los hombres libres y a los esclavos. Mientras que jurídicamente un hombre libre era algo que se matizaba en función de su fortuna económica o el prestigio social, un esclavo no era nada. Un esclavo era propiedad de su amo, una “cosa que hablaba”, sin derechos; todo ello a pesar de que la parte más importante de la producción económica se realizaba a través de la mano de obra esclava. Teniendo presente que la organización social era más compleja de lo que esta división podía hacer suponer, las situaciones reales en las que podían encontrarse tanto un hombre libre como un esclavo eran tan variadas que, en la práctica, ciertos esclavos podían estar en una situación mejor que muchos hombres libres. La base de la organización social romana, por lo demás, era la familia, cuyo concepto era muy distinto al de nuestra familia actual. La familia romana era fundamentalmente un grupo unido por lazos jurídicos y económicos con una estructura patriarcal. Esta unidad de lazos se expresaba mediante la existencia de un nomen común a todos los miembros de la unidad familiar, los cuales se hallaban bajo la autoridad del pater familias. Este personaje tenía poder supremo sobre todos ellos y era, además, el sacerdote de los cultos familiares. De esta manera, la familia romana comprendía al pater familias, su mujer, sus hijos varones y sus hijas (hasta el momento en que se casaban y pasaban a formar parte de la familia de sus esposos), las esposas de sus hijos varones, los esclavos, el ganado y el resto de propiedades muebles e inmuebles. La estructura clásica del nombre romano refleja la importancia de la familia en la organización social romana. El nombre de un ciudadano romano constaba de tres elementos: praenomen (nombre propio), nomen (nombre de la familia a la que pertenecía) y cognomen (apodo). A ellos podía añadir la filiación, lo que indicaba su nacimiento legítimo, y la mención de la tribu romana a la que pertenecía administrativamente a efectos tributarios y de voto en las asambleas de Roma. La falta de alguno de estos elementos, especialmente de los tres primeros, revelaba alguna anomalía desde el punto de vista del estatus social de las personas, En la Meseta conocemos otro tipo de organización familiar que es indígena y no romano. En esta época el modelo de familia indígena estaba constituido por lo que pudiéramos llamar la familia biológica, de carácter monógamo y patriarcal. En el territorio salmantino, los rasgos concretos de la sociedad que existía en la Antigüedad se conocen a través del estudio de la onomástica de las inscripciones hispanorromanas de este territorio. Según los datos obtenidos por filólogos como M. Palomar Lapesa y Mª Lourdes Albertos o arqueólogos como J.Mª de Navascués, se puede afirmar que existía un acusado indigenismo y una romanización parcial. Estela romana de San Martín del Castañar (www.romanicodigital.com) Las inscripciones aparecen prácticamente por todo el territorio salamantino pero hay una concentración mayor en algunos lugares determinados, como la ciudad de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Yecla de Yeltes, Hinojosa de Duero, Barruecopardo y, en general, toda la comarca de los Arribes. Estos lugares coinciden o con aquellos oppida indígenas que a comienzos del Imperio se convierten en ciudades (Ciudad Rodrigo, Salamanca) o en zonas de poblamiento muy denso, debido a la explotación minera o agropecuaria del territorio. Existen más de 300 menciones onomásticas que proporcionan casi 200 nombres de personas diferentes. Dichas menciones corresponden no solo a los nombres, sino también a la filiación (referida al padre o a la madre). Los antropónimos más frecuentes son: Accius, Ambatus, Boutius, Cloutius, Doviterus, Flavius, Iulius, Iunius, Maganus, Magilo, Reburrus o Tritius. Hay, pues, La onomástica romana supone, por los estudios realizados, un 30 % y en algunos casos se refieren a nombres con la estructura latina pero utilizando elementos indígenas; así han aparecido nombres tales como Annia Reburina (en Ciudad Rodrigo), Annia Maganu (en Hinojosa
PERSONAJES HISTÓRICOS (9)
Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia. Todo fiel cristiano / es muy obligado / a tener devoción / de todo corazón / con la Santa Cruz / de Cristo nuestra luz Comienzo de la introducción al “Catecismo de la Doctrina Cristiana”. P. Gaspar Astete ARFE Y VILLAFAÑE, Juan de (1535-1603) Orfebre, nacido en León. Hijo del orfebre Antonio de Arfe y nieto del alemán Enrique de Arfe, fundador en España de la dinastía. Juan de Arfe y Villafañe fue un típico “artista-técnico” renacentista, cuya vida transcurrió en Valladolid, Sevilla, Segovia y Madrid. Se presentaba a sí mismo como «esculptor de oro y plata«, lo que expresa claramente su autoimagen diferenciada del orfebre como mero artesano. Su producción artística incluye piezas tan célebres como las custodias de las catedrales de Ávila, Sevilla, Burgos y Valladolid. El gran aporte de metales preciosos americanos convirtió a la España de la época en un importante centro de acuñación de moneda. Felipe II intentó incluso reglamentar su actividad y normalizar sus criterios a través de una junta convocada el año 1585, en la que Arfe ocupó una destacada posición. Once años más tarde fue nombrado, como hombre de confianza del monarca, ensayador de la importante ceca de Segovia. Su obra importante es “Quilatador de la plata, oro y piedras”. En la Corte, su primer trabajo fue repasar los grupos escultóricos del Monasterio del Escorial; posteriormente realizó diversos trabajos en los sepulcros reales del mismo monasterio y participó en la realización de Hizo 74 bustos de tamaño natural para que sirvieran de relicarios. Estudió en Salamanca Anatomía y Matemáticas. Cosme de Medina, miembro de la escuela anatómica valenciana y discípulo de Luis Collado, fue el primer titular de la cátedra de anatomía fundada en Salamanca en 1551, así como uno de los responsables de los estatutos de la Universidad de 1561, que contienen una de las más minuciosas y avanzadas reglamentaciones de la época sobre la enseñanza anatómica, a la que Arfe asistió. Su tratado “De varia commesuración para la Esculptura y Architectura” estudia con detalle las medidas y la proporción del cuerpo humano y de los animales en cuatro secciones: la primera expone la “medida y proporción del cuerpo humano”; la segunda, “los huesos”; la tercera, “los músculos” y la cuarta, “los escorzos”. Su arte apunta al Barroco. Falleció en Madrid Autorretrato aparecido en una de sus obras (www.es.wikipedia.org) ARIAS BARBOSA (1460-1540) Humanista y poeta portugués, nacido en Aveiro. Se formó en Salamanca donde adquiere una sólida base multidisciplinar en Humanidades, Filosofía y Teología. Posteriormente se trasladó a Florencia para perfeccionar el Latín y aprender Griego, donde fue discípulo de Poliziano , convirtiéndose en maestro de Artes.. Vuelto a Salamanca, gozó del mecenazgo del Maestre de Alcántara, Juan de Zúñita, y diseñó junto con Nebrija un nuevo método de enseñanza. Especialista en las lenguas latina y griega, Arias Barbosa inauguró hacia 1495 la Cátedra de Griego de la Universidad de Salamanca, cuando esta lengua se consideró una asignatura fundamental para acceder a otras disciplinas superiores. Se llegaron a publicar por entonces once gramáticas de griego. También en la Universidad de Salamanca impartió clases de Gramática y Retórica. En septiembre de 1503 está incorporado al Colegio de Doctores y Maestros en Artes tras ganar justo entonces en propiedad su cátedra de Retórica. La compatibilizó con la de Griego y se jubiló en 1523 tras publicar cuatro relecciones, In uerba, Epometria, De Prosodia y De Orthographia, donde defiende para el latín un modelo fonético concreto y se lamenta de la habitual inexistencia de tipos griegos en las imprentas de la ciudad. Junto al castellano Juan de Brocar, Barbosa fue un gran defensor de la Gramática de Nebrija. Tras jubilarse, se ocupó en Portugal de la educación del infante Alfonso, y en 1530 se retiró a Esgueira, donde fallecería años más tarde. ARIAS CORVELLE, Alonso Señor de Alizaces. Pertenece a la familia Arias Corvelle, que procedía de la alta sociedad salmantina, con mayorazgo en Sabugal (Portugal) y participaron en la conquista de Granada. Alonso Arias pertenecía al bando de Santo Tomé, apoyando a Juana la Beltraneja en sus aspiraciones sucesorias a la Corona de Castilla. Fue partidario del Conde Alba en 1470. Mandó construir el Palacio de Arias Corvelle en 1470, conjuntamente con el de San Boal, del que posteriormente se separó. En su fachada podemos contemplar fragmentos de su fábrica inicial, ya que ha sufrido importantes modificaciones a través de los siglos. Al siglo XVI se debe el magnífico patio de dos plantas, con arcos de medio punto y los medallones más hermosos de la ciudad. Su magnífica escalera recuerda a la de la Universidad de Salamanca, destacando, asimismo, en el edificio los balcones y el esgrafiado exterior. Fue Escuela de Comercio (1953) y posteriormente Facultad de Empresariales. Desde 1999 es el edificio del Centro Cultural Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca. Fachada del Palacio de Araias Corvelle situado en la Plaza de San Boal (www.salamancatierramia.blogspot.com.es) ARIAS MALDONADO, Rodrigo Señor de Monleón y sus villas Se enfrentó al poder real de los Reyes Católicos. Fue denunciado por el corregidor de Salamanca a los Reyes Católicos por acaparar riquezas, emitir moneda o tener tratos con el rey de Portugal. El propio rey Fernando el Católico se presentó en Salamanca para detener al noble que desafiaba su poder. Como había pedido asilo en el Convento de San Francisco el Grande, el rey tuvo que respetar el derecho de asilo, aunque (respetándole la vida) exigió la entrega del castillo de Monleón y todas sus pertenencias. Rendido el castillo y todoas las mesnadas y enseres, el rey católico ordenó que se retirara el pendón con las lises de los Maldonado y se colocó la insignia de los Reyes Católicos. Se halla enterrado en la Iglesia de San Benito, cabeza de su bando, cerca de la pequeña puerta que da a la fachada del Convento Madre de Dios. En su enterramiento, ornado con sus armas, en letra gótica se dice: “Aquí yace el muy noble caballero D. Rodrigo Arias Maldonado”. Castillo y torre del homenaje de
De la A a la Z (9)
Relación de términos y expresiones (incluidos insultos) de nuestra historia. ANDADOR: Palabra procedente del término latino ambulare (andar, circular) Antiguamente, ministro inferior de justicia. Persona que hacía una denuncia ante los tribunales o ante la Administración. ANDALUZ DE CASTILLA: Nombre con el que llamaban a los salmantinos en Burgos y Valladolid en el siglo XIX, según relata Pedro Antonio de Alarcón en el libro que escribió con motivo de su visita a Salamanca, “Dos días en Salamanca” (año 1877). ANFITRIÓN: Palabra procedente del término griego Anfitrión En la mitología griega, Anfitrión es hijo de Alceo y esposo de Alcmena, hija de Electrión, rey de Micenas. Anfitrión se instaló en Tebas junto a Alcmena y tuvo que ausentarse durante un tiempo por motivos bélicos. La noche que regresaba victorioso, Zeus sedujo a Alcmena antes que él habiendo tomado la misma forma y aspecto que el rey; de esa unión nacería Hércules. Se hizo famoso por la esplendidez de sus banquetes, por lo que actualmente la palabra Anfitrión designa al que trae invitados a su mesa o a su casa y de buen grado comparte lo suyo. Cerámica del siglo IV que alude al momento en que Anfitrión intenta matar a Alcmena. Zeus, a la izquierda, manda apagar el fuego mediante nubes representadas por mujeres con cántaros. (www.abcblogs.abc.es) ANGARIPOLA: Según el Diccionario de la Real Academia Española significa “lienzo ordinario, estampado en listas de colores, usado en el siglo XVII por las mujeres para hacerse guardapiés”. También significa adorno de mal gusto y de colores llamativos que se ponen en los vestidos. ANTECÁMARA: Palabra procedente del término latino cámara (bóveda, cámara) Los antiguos utilizaban el término antithalamus Pieza delante de la sala o salas principales de un palacio o casa grande. Destinada generalmente para los criados, la antecámara varía de tamaño según la importancia de los salones de la que es parte. En un palacio existen ordinariamente tres antecámaras: la primera (ocupada por los criados), la segunda (para las personas que tienen que hablar con el dueño y señor del palacio) y el pequeño salón (destinada a recibir las personas de distinción que han de pasar luego al gran salón). También sirve esta pieza para dar audiencia. Saleta Gasparini. Antecámara del Palacio Real de Madrid. (www.grandespersonajes.foroactivo.com) ANTEFOSO: Palabra procedente del término latino fossa (excavación o foso). Foso construido en la explanada delante del foso principal de una fortaleza. Antefoso en la muralla de Ciudad Rodrigo (www.panoramio.com) ANTIFONARIO: Palabra procedente del término latino antiphonarium y de antiphona (el que responde) Libro del coro en el que se contienen las antífonas de todo el año, dispuestas según el orden del calendario, entre las que se intercalaban oportunamente las de las solemnidades y fiestas de todo el año. Las antífonas eran breves pasajes, tomados por lo común de la Sagrada Escritura, que se cantan o rezan antes y después de los salmos y de los cánticos en las horas canónicas, y guardan relación con el oficio propio del día. A partir del siglo IX pasó a formar parte de los libros reglamentarios de los sacerdotes católicos y más tarde, identificará al libro que contiene los cantos del coro. Detalle de hoja de Antifonario (www.rincondemislibros.blogspot.com.es) ANTIFONARIO DE LEÓN: Manuscrito del siglo VII en el que se recogen los cantos de la liturgia mozárabe. Posee 306 folios de pergamino, generalmente escritos a una sola columna y en letra visigótica; 22 de los folios contienen miniaturas. Fue copiado en el año 1069 por el abad Totmundo, en el monasterio leonés de San Cipriano del Condado y se lo dedicó al abad Ikila, que llegó a ser obispo de León. En una nota en el folio 25, se dice que fue copiado directamente de otro manuscrito de la época del rey Wamba en el año 672. El manuscrito comienza, como es habitual en muchos códices españoles de la Alta Edad Media, con una Cruz de Oviedo (en recuerdo, según la leyenda, de la que se le apareció al rey Pelayo en la batalla de Covadonga) y una miniatura en la que se ve al copista, Totmundo, entregando el libro una vez terminado, al abad Ikila. El libro contiene las antífonas cantadas en las fiestas del ciclo litúrgico y de los santos así como muchas ilustraciones, especialmente escenas de la vida de Jesús. Es el único antifonario mozárabe que nos ha llegado completo. Actualmente se encuentra en la Catedral de León. De otros antifonarios mozárabes, como los dos de Silos, el de San Juan de la Peña o el de San Zoilo de Carrión sólo se han conservado pequeños fragmentos. Antifonario visigótico de la Catedral de León (www.araceliregolodos.blogspot.com.es) ANTRUEJO: Palabra procedente del término entruejo y esta del término latino introitulus (entrada de la Cuaresma) Conjunto de los tres días de carnavales, anteriores a la entrada de la cuaresma. AÑAFIL: Palabra procedente del término árabe hispánico annafir (trompeta) Trompeta recta y alargada morisca, parecida a la tuba romana, de unos 80 cm. de longitud. Se puede encontrar en la iconografía medieval representando escenas de batallas con estandartes incorporados. En Castilla se documenta en el siglo X en los Beatos. Lo mantuvieron los hispanoárabes y posteriormente mudéjares y moriscos, como figuran en las cantigas del siglo XIII. Añafiles reproducidos en las Cantigas de Santa Maria, de Alfonso X (www.es.wikipedia.org) AÑO DE LA ENANITA: Hace referencia al año 1734, en el que se dio la peor sequía del siglo y un viento huracanado que asoló árboles, sembrado y viviendas. El municipio de Salamanca y el cabildo de la Catedral tuvieron que repartir pan para que el pueblo no muriera de hambre. A este año catastrófico le hicieron coplas y una de ellas comenzaba “Del año de la enanita / bien te puedes acordar / pues valió un pan doce cuartos / y una medianita un real” APELLIDO: Palabra procedente del término latino appellitum (convocación o llamamiento de guerra) y este de appellare (llamar o proclamar) Convocatoria o llamamiento de guerra. La señal se hacía por pregones, trompetas o campanas. Era
CANTERAS DORADAS
Canteras de Villamayor (www.elnortedecastilla.es) Este pueblo de la piedra que da fama a Salamanca es trastienda del tesoro que tanto brilla en su plaza. Toda la ciudad se cubre con estas piedras doradas; desde los grandes palacios a las humildes moradas. Lo que Villamayor sabe, por su grandeza, lo calla. La gloria de Salamanca se la debe a sus fachadas. Mientras tanto, las canteras siguen su eterna jornada, para sacar de la tierra su bella piedra dorada. Autor: Sebastián González Cifuentes (Chano) Chano es barbateño de nacimiento, salmantino de adopción y residente en Villamayor. Cantera «Las Cocinitas» (www.portalvillamayor.com)
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA
CAPÍTULO 16 LA ECONOMÍA EN LA SALAMANCA ROMANA Terminada la guerra de Augusto contra los cántabros y los astures, la Península Ibérica conocerá un largo período de paz, la llamada Pax Romana, que va a durar, aproximadamente, dos siglos, hasta la crisis militar que tienen lugar en el siglo III, a la que siguen las invasiones bárbaras y los acontecimientos políticos que conducirán a la desaparición del Imperio de Occidente durante el siglo V. En cuestión económica, la integración en el Imperio por parte de la Península Ibérica no supuso ningún cambio; fue una zona fundamentalmente productora de materias primas; especialmente metales, aceite, vino y esclavos. La atracción de los metales tanto preciosos (oro y plata) como útiles (estaño, plomo y cobre) fue una de las causas de la conquista. Vista general de Las Médulas, explotación minera en la provincia de León (www.spain.info) Además de los metales, los esclavos fueron una materia prima de gran interés para la economía romana y la península los suministró en abundancia. Este interés se debe a que la economía romana se basó en la explotación de propiedades medianas o grandes, cuya mano de obra fundamental era la mano de obra esclava; igualmente, en las minas y en las industrias poco especializadas se utilizaba con abundancia el trabajo esclavo. Además se produjo un cierto desarrollo de la manufactura, sobre todo de productos poco especializados y que servían para necesidades cotidianas, como ladrillos o tejas, cerámica, tejidos y ropas de baja calidad, aperos de labranza, etc. En particular Salamanca asistió a un panorama económico no muy diferente al que había tenido durante la II Edad del Hierro. La economía había sido fundamentalmente agropecuaria, basada en la existencia de un grupo de pequeños y medianos propietarios, completada con otras actividades, como la extracción de mineral en algunos filones (de pequeña importancia) y el comercio. Los principales recursos económicos de la provincia de Salamanca en la Antigüedad eran los derivados directamente de la explotación de la tierra (sobre todo ganadería y agricultura), pesca y algunas explotaciones mineras. Reproducción de una calzada romana en el itinerario de las minas romanas de Las Cavenes de El Cabaco (www.siempredepaso.es) La ganadería debía constituir la principal fuente de riqueza, si bien el hallazgo de útiles de labranza (molinos de mano en los castros y poblados, o trigo carbonizado) atestigua la práctica de la agricultura. En todo caso sería una agricultura de secano (trigo y cebada). Las especies ganaderas eran ovejas, cabras, cerdos, ganado vacuno y equino. Se han aducido diversos hechos para demostrar la importancia de la ganadería dentro de la economía salmantina en la Antigüedad. Las esculturas zoomorfas conocidas como “verracos” pudieran reflejar la importancia de especies como el cerdo o el jabalí. La abundancia de bocados y piezas de atalaje de caballos y la existencia de una unidad de caballería vetona en el ejército imperial pueden justificar la importancia de la ganadería caballar. Es posible que se practicara un régimen de ganadería trashumante más o menos extendido. Pero, ¿por dónde? En un principio la Vía de la Plata se empieza a construir a finales del siglo I a.C., con lo cual cabría suponer que previamente existiría una red de caminos secundarios y cañadas que pudieran servir, en tiempos de paz, para el desplazamiento estacional de los ganados. En el territorio lusitano y vettón se produciría esta trashumancia entre las sierras de Béjar, de Gata y de la Estrella y las zonas cálidas del Tajo o los valles del Alagón y el Tiétar. A mediados del siglo XX, y teniendo en cuenta estudios llevados a cabo durante el siglo XIX, R. Aitken realizó un mapa de las cañadas españolas en la que podemos constatar que la Cañada Real leonesa entraba en la provincia desde Zamora, cruzaba el Tormes por Salamanca y franqueaba el puerto de Béjar. Otra cañada iba desde Ciudad Rodrigo a Ledesma, cruzaba el Tormes y se dirigía hacia Zamora. Distribución de las distintas vías pecuarias de la provincia (www.caminoshistoricos.es) Otro factor que pudiera haber contribuido a la existencia de la trashumancia es la práctica del Hospitium (la hospitalidad) y que se documenta por medio de las tesserae hospitales (téseras de hospitalidad) o documentos, generalmente en láminas de bronce, en los que se registraba un pacto de hospitalidad contraído entre dos partes y en el que se concedían derechos y reconocimientos mutuos. De la provincia de Salamanca sólo se tiene constancia de una tésera de hospitalidad, la denominada “tésera de Ciudad Rodrigo” o “tésera de las Merchanas” (cerca de Lumbrales) y en la que se registra la hospitalidad entre la ciudad de Coria y un magistrado indígena de nombre Turos que debía de actuar en representación de la comunidad del castro de las Merchanas. Reproducción de la tésera en bronce de Las Mechanas (www.tierracharra.blogspot.com.es) En cuanto a la agricultura, constituía la base de la alimentación y debía practicarse en cada poblado o en el entorno rural de las ciudades. Con el incremento de la importancia de la agricultura aparecerán las villae a partir del siglo I. Las que conocemos en la provincia de Salamanca se ubican preferentemente entre el curso del Tormes y el norte de la provincia, aunque existen en el sureste y en el curso del río Águeda. Junto a la ganadería y la agricultura, aparecen la recolección de frutos silvestres, la caza menor y la pesca fluvial sobre todo para el autoconsumo. Estrabón refiere que los poblados recolectaban bellotas que tostaban y molían, convirtiéndolas en harina con la que se fabricaba una especie de pan o torta que se consumían sobre todo en invierno. Es probable que se practicara la minería a pequeña escala, que explotaba filones de estaño, plomo, plata o pequeños auríferos en las arenas de los ríos. Un mapa de la distribución de los castros de la II Edad del Hierro de la provincia muestra una gran abundancia de ellos en la mitad occidental de la misma, zona donde se sitúan la mayor parte de los filones mineros. Uno de los ámbitos
PERSONAJES HISTÓRICOS (8)
Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia. “Quien malas mañas ha, tarde o nunca las perderá” “Más vale un toma que dos te daré” (Fernando de Arce) ANTOLÍNEZ, Agustín (1554-1626) Teólogo y místico, nacido en Valladolid. Profesó en el convento de los agustinos de su ciudad natal. Estudió en Salamanca, donde desempeñó la Cátedra de Teología. Fue consejero del rey Felipe II. Comentador de las poesías místicas de San Juan de la Cruz. Provincial de Castilla de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, en 1598 trata de llevar a las comunidades agustinianas a una vida religiosa más estricta y más contemplativa, los Agustinos Recoletos, tanto en la sección masculina como la femenina, creados a partir de 1588. Funda, junto con la albense Mariana de San José, el monasterio de Éibar, al que se integraron la mayoría de los monasterios recoletos españoles. Ocupó el obispado de Ciudad Rodrigo desde el 10 de mayo de 1623 hasta el 1 de julio de 1624. Fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela desde 1624 hasta 1626. Formó parte de la comisión del Índice de libros prohibidos. Retrato del agustino Agustín Antolínez,en el momento de ejercer como arzobispo de Santiago de Compostela (www.es.pimterest.com) ARAGÓN Y CASTILLA, Juan de (1478-1497) Nacido en Sevilla. Único hijo varón de los Reyes Católicos. Heredero de las coronas de Aragón y Castilla, Príncipe de Asturias y de Gerona, duque de Montblanch, Conde de Cervera y Señor de Balaguer. Los Reyes Católicos habían llegado allí, durante una de las fases de la Guerra de Granada, y se habían instalado en los Reales Alcázares de Sevilla. Será allí donde nazca, el 30 de junio de 1478, el príncipe Juan. Se sabe que el parto real fue asistido por una partera sevillana, conocida como «La Herradera» y que contó con la presencia como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que era hijo de la reina. Como prueba de la alegría que desencadenó el nacimiento del heredero, el cabildo hispalense había dispuesto una recompensa de 50.000 maravedíes para la persona que transmitiese la noticia, que resultó ser Martín de Távara, uno de los criados de la reina Isabel. Poco tiempo después, la ciudad sevillana se preparó para celebrar las acostumbradas «fiestas e alegrías», como se recogen en las crónicas de la época, con ocasión del bautizo, celebrado el 9 de julio de 1478. Entre otras muchas celebraciones, durante el bautizo tuvo lugar una justa entre varios caballeros, en la que compitió el propio Rey Católico, y se lidiaron ocho toros, pagados por el cabildo catedralicio hispalense como regalo a los Reyes. Los Reyes Católicos dispusieron para su hijo una educación completa, tan versada en las letras como en las armas. Al frente de su casa se encontraba fray Diego de Deza, el dominico maestro en Teología en la Universidad de Salamanca, que se encargaría de la educación académica, al más puro estilo medieval aunque con elementos del humanismo coetáneo y de la moral de la época. La principal dedicación del príncipe, donde mostró más interés durante su educación, y a la que dedicaba gran parte de sus ratos de ocio, fue la música, espoleada por su amistad con el gran instrumentista y compositor Juan de Anchieta, maestro principal de su capilla, y uno de los más grandes músicos de la época. Ya con casi 19 años, se casó en abril de 1497, en la catedral de Burgos, con la archiduquesa Margarita de Austria, hija de Maximiliano I de Habsburgo y de la duquesa María de Borgoña y hermana de Felipe el Hermoso. En el verano de ese mismo año se trasladan a Medina del Campo y el príncipe enfermó de viruela, lo que le obligó a guardar reposo. A provechando una leve mejoría, la corte del príncipe se traslada a Salamanca donde se le obsequió con unas magníficas fiestas, celebradas en el palacio de su educador Fray Diego de Deza. A los pocos días de llegar sufrió un ataque acompañado de fuertes fiebres que provocaron su fallecimiento el 4 de octubre. Fue sepultado en la capilla mayor de la Catedral de Salamanca, aunque posteriormente los Reyes Católicos ordenaron el traslado del cadáver al Real Monasterio de Santo Tomás en Ávila, cuyo sepulcro fue profanado durante la Guerra de Independencia y actualmente se desconoce dónde se encuentran sus restos. Unos meses después su mujer Margarita dio a luz a una hija que murió en el parto. Tras estos acontecimientos, la hermana mayor de Juan, Isabel, fue nombrada princesa de Asturias y de Gerona. Retrato del príncipe Juan de Aragón y Castilla (www.lamedicinaylacorte.blogspot.com.es) ARAGÓN, Pedro de (1545-1592) Nacido en Salamanca. Religioso agustino, cursó los estudios eclesiásticos en el convento de San Agustín de Salamanca, bajo la dirección de Fray Luis de León y Fray Juan de Guevara. Se graduó de Bachiller y regentó una cátedra de Teología en la Universidad de Huesca, pasando después a la de Salamanca, donde recibe los grados de Licenciado y Maestro en las facultades de Teología y Artes. Los miembros de la orden de San Agustín no tuvieron profesores en la Universidad de Salamanca sino hasta el siglo XVI. Juan de Guevara fue el primero que logró una colegiatura en ese lugar . Éste accedió a la cátedra menor de Santo Tomás, como sustituto; y fue esta cátedra la que ocupó por primera vez, como su titular, otro insigne religioso de la orden de San Agustín: el maestro Luis de León, en 1561. Las funciones docentes de los agustinos nunca fueron establecidas en las actas de los capítulos de la orden. Las constituciones de los religiosos de San Agustín no hablaban de la participación de sus miembros en la enseñanza universitaria. Pero esto no quiere decir que el magisterio de los religiosos agustinos sea de menor profundidad que el de los maestros dominicos. Las figuras de Guevara, León, Uceda y Aragón son prueba
LA MEJOR OBRA DE PIEDRA
En el silencio del pueblo, sólo el martillo habla, esculpiendo en la piedra sentimientos sin palabras. La mejor obra de piedra no está por esculpir; la mejor obra de piedra es la humilde piedra en sí. A Villamayor le debe la ciudad de Salamanca la belleza de su plaza y el color de sus fachadas. El sol enciende las piedras que se refleja en las aguas. ¡Todo un conjunto histórico hecho de piedra dorada! Humilde Villamayor, trastienda rica en alhajas, donde la piedra y el fuego viven al son de una danza. La mejor obra de piedra no está por esculpir; la mejor obra de piedra es la humilde piedra en sí. Autor: Sebastián González Cifuentes (Chano) Chano es barbateño de nacimiento, salmantino de adopción y residente en Villamayor.
De la A a la Z (8)
Relación de términos y expresiones (incluidos insultos) de nuestra historia. ALFEÑIQUE: Palabra procedente del término árabe fanid (dulce de azúcar) Golosina que solía darse a los niños enclenques o enfermizos. Se emplea en lenguaje figurado para designar a la persona delicada de cuerpo, remilgado. ALMOJARIFAZGO: Palabra procedente del término árabe almusrif (tesorero) Tributo aduanero que se cobraba, a partir del siglo XII, por los derechos de tránsito de las mercancías o géneros que entraban o salían de las villas castellanas, del reino de España o que transitaban entre los diversos puertos (peninsulares o americanos). Este impuesto fue creado, en la Corona de Castilla, por Alfonso X, junto con la alcabala, para gravar la actividad generada con el desarrollo del comercio tanto interior como exterior. Fue suprimido por Carlos III en 1783. ALMOJARIFE: Palabra procedente del término árabe almusrif (tesorero) Oficial o ministro real que antiguamente cuidaba de recaudar las rentas y derechos del rey, y tenía en su poder el producto de ellos, como tesorero. Oficial encargado de cobrar el almojarifazgo. Durante la Baja Edad Media el puesto de almojarife estuvo habitualmente ocupado por judíos, que adquirieron gran importancia social y política, y usaban el título de Don. En el siglo XIV se produjo el cambio de denominación por la de Tesorero Mayor. Tras la revuelta antijudía de 1391, el gran número de conversiones al cristianismo hizo que fueran judeoconversos los que pasaran a ocuparse de la hacienda real, hasta la expulsión de los judíos en 1492. El mismo cargo de Tesorero Mayor entró en crisis, pues sus funciones pasaron a ser desempeñadas por los contadores mayores, e incluso por otros oficios regios (repostero, camarero, despensero o mayordomo). ALMOTACÉN: Palabra procedente del término árabe almuhtasáb (literalmente “el que gana tantos ante Dios, con sus desvelos por la comunidad”). Persona que se encargaba oficialmente de contrastar las pesas y medidas en las transacciones públicas, en especial en los mercados. También se ocupaban de la comprobación de la moneda: peso y falsificación. Actuaban de oficio o a instancia de cualquiera que considerase que los instrumentos de peso habían sido modificados. Antiguamente, el término hacía referencia al mayordomo de la hacienda del rey. La figura no desparece con tal condición hasta el siglo XIX. ALMOTACENÍA O ALMOTAZANÍA: Palabra procedente del término árabe almuhtasáb Derecho que se pagaba al almotacén. ALMUDERO: Palabra procedente del término árabe almúdd (medida de áridos) Persona que tenía a su cargo la guarda de las medidas públicas de los áridos (cereales y también legumbres, verduras, frutas o alimentos secos). Cada una de las medidas recibía el nombre de ALMUD o ALMUDEJO. Medidas castellanas de grano: medio celemín y cuartillo (www.todocoleccion,net) ALODIO: Palabra procedente del término latino medieval alodium (patrimonio libre). Heredad, patrimonio o bien inmueble que, en el antiguo derecho, estaban libres de cargas señoriales y el propietario tenía el dominio completo sobre ellos. En la Edad Media el propietario del alodio, obtenía éste por medio de una herencia -que pasaba de generación en generación- y estaba exento de pagar impuestos o prestaciones señoriales al señor feudal. Lo que sí pagaba era un impuesto simbólico que podría llegar a ser una pequeña parte de su cosecha. ALQUERÍA: Palabra procedente del término árabe alqaríyya (pueblo, caserío) Casa de labor, con finca agrícola ubicada lejos de un poblado. Designaba en Al-Andalus a las pequeñas comunidades rurales que se situaban en las inmediaciones de las ciudades, conformadas por una o varias familias, que se dedicaban a explotar las tierras de los alrededores, así como a las actividades ganaderas. Desde el siglo XV cambió su significado pasando a denominar un tipo de finca. A finales de la Edad Media la alquería-fortaleza evolucionó hacia formas más modernas, con aspecto de pequeño palacio, habitado por señores rurales. Alquería abandonada de Cabaloria (Sotoserrano) Se despobló a raíz de la inauguración del embalse de Gabriel y Galán (río Alagón) en 1965 (www.salamancaentresierras.com) ALQUICEL: Palabra procedente del término árabe alkisá o alkisí (vestidura o cubierta) Vestidura morisca a modo de capa, comúnmente blanca y de lana, lino o algodón. Tela que servía para cubrir mesas o bancos. Doncellas portando alquicel (ww.bejismedieval.blogspot.com.es) ALQUINAL: Palabra procedente del término árabe alqiná (velo) Toca o velo que usaban por adorno las mujeres. Mujeres usando alquinal (wwwjuntadeandalucia.es) ALTEZA: Tratamiento que en España se dio a los reyes hasta el advenimiento de la dinastía austriaca, y que hasta hace poco se daba a algunos tribunales o corporaciones. Tratamiento que se da a los hijos de los reyes, a los infantes de España y a quienes tienen título de príncipes o princesas sin ser miembros de la familia real. No tiene este tratamiento el heredero a la corona, que ostenta el título de Príncipe de Asturias. En España existieron determinados títulos personales y por tanto no heredables, cuyos poseedores recibieron el tratamiento de Alteza: fue el caso de Manuel Godoy (príncipe de la Paz y de Basano) y el general Espartero (príncipe de Vergara). También pueden ostentar el título de infante de España personas distintas de los hijos de los reyes pero con un parentesco más bien cercano al rey, a quién éste concede el título por vía de gracia, como es el caso de S. A. R. el Infante de España Don Carlos de Borbón- Dos Sicilias. En una hipotética Regencia, este tratamiento sería utilizado por el regente, siempre que no le correspondiese uno de mayor rango. En los casos referidos al príncipe de Asturias y a los infantes de España el tratamiento es el de Alteza Real. ALTRAMUZ: Palabra procedente del término árabe attarmús y del griego thérmos (calor) Planta de flores blancas y fruto de grano menudo y achatado, en legumbre. En algunos cabildos de las Iglesias catedrales y colegiales de España, especialmente en Castilla, se llama así un caracolillo que sirve para votar juntamente con unas habas blancas hechas de hueso o de marfil: las habas denotan aprobación y los altramuces reprobación. ALUMBRADO NOCTURNO: El alumbrado nocturno se inició en Salamanca en el año 1841. Primero fue de aceite
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (15)
INTEGRACIÓN ADMINISTRATIVA SALMANTINA EN EL IMPERIO ROMANO Roma creó, para los territorios conquistados, la organización provincial. La provincia sería un espacio limitado geográficamente en la que se reunían una serie de comunidades sometidas a Roma, administradas de forma constante por un magistrado con poder militar, enviado anualmente desde la metrópoli, y obligadas al pago regular de un tributo impuesto por el gobierno romano. División provincial de la Península Ibérica durante la República Romana (www.idemeademidem.blogspot.com.es) En un principio Roma dividió la Península Ibérica en dos provincias, denominadas Hispania Citerior e Hispania Ulterior, de acuerdo a su situación a uno y otro lado respectivamente de una línea fronteriza ubiucada al sur de Carthago Nova (Cartagena), que se prolongaba hacia el noroeste por la Sierra de Almadén, Toledo, valle del Alberche, pasaba por el oeste de Ávila y se dirigía por el noreste, entre los ríos Tormes y Duero, hacia a confluencia de ambos. Las capitales de ambas provincias fueron, en un principio, Carthago Nova (para la Citerior) y Corduba (para la Ulterior); si bien, a partir de César, Corduba continuó conservando su carácter de capitalidad, no ocurrió lo mismo con Carthago Nova, que quedó desplazada por Tarraco. De esta manera las tierras salmantinas tuvieron un carácter fronterizo, como extremo septentrional de la provincia Ulterior, y eran dependientes del gobierno de Corduba. Con la llegada del Imperio, Augusto reestructuró las provincias y decidió dividir la Ulterior en dos provincias distintas, con el río Guadiana como límite común de ambas; al sur del río se extendería la Hispania Ulterior Betica y, al norte, la Hispania Ulterior Lusitania. Salamanca quedó integrada en la nueva provincia de Lusitania, constituyendo su frontera septentrional y dependiente de Emerita Auguasta, la capital, fundada en el año 25 a.C. como colonia para los veteranos de las legiones que habían participado en las campañas contra los cántabros y los astures. División provincial de Augusto (www.tesorillo,com) Pero estas divisiones provinciales eran excesivamente extensas y para una eficaz administración de las mismas, sobre todo en lo que respecta a la justicia, se llevó a cabo la creación de unidades más reducidas. Ya desde la época republicana, los gobernadores provinciales reunían en determinados lugares y días a la población bajo su jurisdicción para impartir justicia. Estas reuniones o conventus (de convenire, “acudir a un lugar”) quedaron instituidas en determinadas ciudades a donde debían acudir los habitantes de la región circundante. De esta manera se terminó por fijar los límites correspondientes a cada distrito y considerar como capital de ellos la ciudad que había venido sirviendo de lugar de reunión. Así, el término conventus pasó a designar a cada uno de estos distritos, con su correspondiente reunión o capital conventual. La provincia de Salamanca fue adscrita al conventus Emeritensis, cuya capital era, como la de toda la provincia, Emerita Augusta. Estatua de César Augusto, fundador de Emerita Augusta (www.antonicuevas.blogspot.com.es) Una innovación imperial fue la constitución de concilia o asambleas provinciales en las que estaban representadas todas las ciudades de la provincia, por medio de diputados elegidos por ellas, procedentes por lo general de las oligarquías municipales. Las reuniones eran anuales y se celebraban en la capital de la provincia, en el templo dedicado a Roma y Augusto. Por debajo de estas unidades administrativas se encontraban los núcleos de población prerromanos que, con el tiempo, se convirtieron en núcleos urbanos y muchos fueron dotados de un estatuto jurídico municipal, como es el caso de Salamanca. Sin embargo esta organización no llegó a destruir por completo las antiguas formas de organización social indígenas, basadas en las unidades parentales, suprafamiliares, integradas por individuos unidos por vínculos de parentesco. La inmensa mayoría de las comunidades entraba en la categoría de civitates stipendiariae, es decir, sometidas al pago de un tributo anual fijo (un stipendium), a la obligación de proporcionar soldados auxiliares y a renunciar a su derecho propio. A ello había que añadir otros impuestos indirectos como la quinquagesima (gravaba con un dos por ciento las exportaciones), la vigesima hereditatium (cinco por ciento de la transmisión de herencias) o la vigesima libertatis (un cinco por ciento sobre la liberación de esclavos). En el interior de la península Roma se encontró con una amplia gama de unidades de territoriales, que podían contar con centros urbanos pero siempre enmarcadas en sociedades tribales que superaba el concepto de ciudad. En el caso de la provincia de Salamanca existen hallazgos de estas unidades organizativas en Cerralbo, Castro de Irueña (Fuenteguinaldo), Miróbriga, Hinojosa de Duero, Yecla de Yeltes o Valero. Podríamos diferenciar tres tipos de hábitat rural en la provincia de Salamanca: 1- El habitat indígena representado por los castros célticos de la Segunda Edad del Hierro, correspondientes al pueblo prerromano de los vettones. 2- El hábitat romano de tipo villa. 3~ Un hábitat rural indefinido que parece romano en su mayor parte pero que, en algunos casos, puede remontarse a época prerromana. En la actualidad se conocen más de 30 castros de la segunda Edad del Hierro en la provincia de Salamanca que estarían ya formados en el siglo III a.C., y que caerían bajo el dominio romano. Estos tipos de población más abundantes en la mitad occidental y el sur de la provincia que en el cuadrante NE de la misma. Predominan en los terrenos abruptos y escarpados y escasean en las zonas llanas. El Castro de Irueña podría ser también un importante municipio, siendo un centro de rica zona maderera y ganadera, con explotaciones mineras en sus proximidades y punto de control del Puerto de Perales (que une la zona con Cáceres). Restos del Castro de Irueña (www.descensosmedina.com) Existieron, por lo demás un buen número de castros que pervivieron en la época imperial: los de Aldehuela de la Bóveda, “La Cumbre” de Barruecopardo, La Bastida, Béjar, Calvarrasa de Arriba, Calvarrasa de Abajo, Carrascal del Obispo, Las Merchanas, Yecla de Yeltes o el de Saldeana. Estas zonas serranas y del oeste provincial favorecían con su bosque natural el mantenimiento de la cabaña ganadera, compuesta por cerdos, ganado vacuno y caballos. Además
PERSONAJES HISTÓRICOS (7)
Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia. ¿De qué color es el miedo? (Sebastián I de Portugal) Del color de la prudencia (Fernando Álvarez de Toledo, III Duque de Alba) ÁLVAREZ DE CIENFUEGOS, Nicasio (1764-1809) Escritor, abogado y periodista madrileño. Estudió en los Reales Estudios de San Isidro y Derecho en las Universidades de Oñate y Salamanca. En esta última conoció a Juan Meléndez Valdés, que lo inició en la poesía. En Madrid ejerció de abogado, trabajó como periodista y llegó a ser oficial de la Secretaría de Estado, ingresando además en la Real Academia Española y en la Orden de Carlos III. Es considerado como una de las principales figuras del prerromanticismo español. Cultivó la tragedia (La Condesa de Castilla) o la comedia (Las hermanas generosas), aunque también escribió obras de decidida conciencia social en las que hace una defensa de la clase trabajadora (En alabanza a un carpintero llamado Alfonso). Su actitud ante los invasores franceses en la toma de Madrid, durante la Guerra de la Independencia, provocó que fuera llevado como rehén a Francia, donde murió afectado de tuberculosis. Retrato de Nicasio Álvarez Cienfuegos (www.poetassigloveintiuno.blogspot.com.es) ÁLVAREZ DE LA PEÑA, Manuel (1727-1797) Escultor nacido en Salamanca. Comenzó sus estudios en esta ciudad con Simón Tomé Gavilán y después con Alejandro Carnicero. Se trasladó luego a Madrid, completando sus estudios en la Academia de Bellas Artes donde tuvo como profesor a Felipe de Castro, escultor de cámara del rey. Por encargo de su maestro, ejecutó las estatuas de los reyes godos Witerico y Walia del Palacio Nuevo Real. Por enfermedad de aquel realizó tres querubines, de los cuatro que se le habían encargado para la Capilla Real del mismo palacio y fue nombrado para concluir la escultura de la propia capilla con otros profesores. Estudió en Roma, en donde se le apodó El Griego por su técnica clásica, aunque estuvo también claramente influido por el Rococó. Fue nombrado Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y escultor de cámara del rey. Las obras que realizó en Salamanca fueron variadas: bustos de los fundadores del convento de los Agustinos Descalzos; la estatua del Beato Caraciolo o el medio relieve de Santo Toribio Mogroviejo en la capilla del Colegio Mayor de Oviedo. En su obra empleó la madera en mayor medida que la piedra. Murió en Madrid. ÁLVAREZ DE TOLEDO La casa de Toledo, denominación común y más conocida de la casa de Álvarez de Toledo, es un linaje nobiliario que tiene sus orígenes en el siglo XIII, en la corona de Castilla, aunque arranca de Illán Pérez, alguacil mayor de Toledo en 1139. Toma su nombre del apellido de la familia Álvarez de Toledo, originado en la persona de Juan Álvarez de Toledo, hijo de Álvaro Ibáñez y de Juana García Garrillo. Varios de los miembros de la casa de Toledo han sobresalido en la historia de España, especialmente los jefes de la Casa de Alba, línea que se inicia con Fernando Álvarez de Toledo, mariscal de Castilla (muerto en 1384). A lo largo de los siglos, los Álvarez de Toledo recibieron títulos que dieron origen a diversas progenies que conformaron parte del poderoso estrato de la nobleza del Reino de España: Señorío de Oropesa, Condado de Alba de Tormes, Condado de Salvatierra de Tormes, Ducado de Alba de Tormes, Marquesado de Coria, Ducado de Huéscar, entre otros. Varios Álvarez de Toledo fueron investidos como caballeros de la Orden del Toisón de Oro. El linaje Álvarez de Toledo también recibió en herencia numerosos títulos de nobleza concedidos originalmente a otras casas: Ducado del Infantado, Ducado de Lerma, Ducado de Medina Sidonia, Marquesado de Santillana, Condado de Monterrey o el Ducado de Santa Cristina, entre otros muchos. Asimismo muchos de los títulos nobiliarios de la casa tienen adscrita la Grandeza de España. Escudo de la Casa Álvarez de Toledo (www.blasoneshispanos.com) ÁLVAREZ DE TOLEDO, García (primera mitad del siglo XIV-1370) Noble castellano I Señor de Valdecorneja y I Señor de Oropesa, Maestre de la Orden de Santiago y Mayordomo Mayor. Sus padres fueron Garci Álvarez de Toledo, hijo de Juan Álvarez de Toledo, alcalde mayor de Toledo, y Mencía Téllez de Meneses, miembro del linaje de Tierra de Campos. Sirvió al rey Pedro I de Castilla y fue nombrado mayordomo mayor de su hijo Alfonso, y maestre de la Orden de Santiago en 1359 tras el asesinato del maestre Fadrique Alonso de Castilla. En 1366, enfrentadas las tropas de Enrique II de Castilla contra las de su hermano el rey Pedro I, éste marchó hacia Sevilla dejando a García encargado de la defensa de Toledo como «capitán mayor e guarda de la ciudad»; la mayor parte de la nobleza toledana se pasó al bando del rey Enrique, y García, incapaz de acometer en solitario la defensa de la plaza, acordó con éste ceder el maestrazgo de Santiago a Gonzalo Mexía (que ya ostentaba este mismo título en la corte de Enrique) a cambio de los señoríos de Oropesa y Valdecorneja, con 50 000 maravedíes de renta. Después de la muerte del rey Pedro I, recuperó su estado y fue señor de Oropesa y Valdecorneja. Murió en 1370 durante el asedio que las tropas castellanas hicieron sobre Ciudad Rodrigo, defendida por las fuerzas de Fernando I de Portugal. Recibió sepultura en la iglesia de San Pedro Mártir de Toledo. ÁLVAREZ DE TOLEDO MENESES, Fernando (muerto en 1384) Apodado «el Tuerto», de su línea descienden los duques de Alba II señor de Valdecorneja. La importancia de Valdecorneja radicaba en el control que ejercía del puerto de Tornavacas, paso natural de los ganados trashumantes de la cañada leonesa. Fijó su capital señorial en Piedrahita, donde mandó construir un alcázar, conocido solo a través de documentos. Tuvo un destacado papel político y militar en el reinado de Juan I. Fue nombrado el I Mariscal de Castilla, Notario Mayor de Toledo y mayordomo mayor de la Reina. Fallecido en 1384 de la peste en el cerco de Lisboa