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PERSONAJES HISTÓRICOS (36)

Cultura,  Destacados

Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CASTILLEJO, Cristóbal de (1490-1550) Eclesiástico, poeta y político, nacido en Ciudad Rodrigo. A los quince años llega a la Corte de Fernando el Católico donde sirve como como paje del infante don Fernando, hermano del emperador Carlos V. En el año 1515 ingresó en la orden del Císter, haciendo profesión en el monasterio de Santa María de Valdeiglesias. Del monasterio salió para regresar a la corte ya como secretario de D. Fernando, quien en 1526 se convertiría en rey de Hungría y al año siguiente en rey de Bohemia. Le acompañaría a Viena donde fue coronado como emperador de Alemania. En la corte imperial vivió realizando viajes a Italia, Francia, Países Bajos e Inglaterra, siempre con el séquito del emperador. En estos viajes se familiarizó con importantes figuras de la cultura europea (Luis Vives, Diego Hurtado de Mendoza o Erasmo de Róterdam) Como poeta propugnó una renovación poética basada en el octosílabo y rechazó los metros italianos practicados por Garcilaso o Juan Boscán. Sus obras son plenamente renacentistas, que conocieron una amplia circulación manuscrita, no fueron editadas hasta 1573 por Juan López de Velasco, previo expurgo de la Inquisición. Han sido agrupadas en: obras de amores (El sermón de amores), obras de conversación y pasatiempo (Diálogo que habla de las condiciones de las mujeres) y obras morales y de devoción (Diálogo y discurso de la vida y corte). Falleció en Viena en 1550. Imagen de Cristóbal de Castillejo www.letralia.com CASTILLO MALDONADO, Alonso del (siglo XV-mitad del siglo XVI) Conquistador y explorador nacido en Salamanca. Hijo de miembros de la nobleza empobrecidos. Es por ello que emigró al Nuevo Mundo en busca de fortuna. En 1527, Alonso del Castillo se alistó con el grado de capitán en la flota que partió de Sanlúcar de Barrameda. Constaba de cinco navíos y seiscientos hombres comandados por Narváez. Hicieron escala en la isla de La Española en donde se aprovisionaron. Al entrar en aguas del Golfo de México, un navío fue puesto bajo su mando, conjuntamente con Andrés Dorantes. Al poco tiempo, la embarcación naufragó cerca de Texas y entre los supervivientes estaban Andrés Dorantes, Álvar Núñez Cabeza de Vaca y el propio Alonso del Castillo Maldonado. Entraron en contacto con los nativos de la región a los que mostraron la fe cristiana. Después de casi siete años continuaron tierra adentro, siendo los primeros europeos en atravesar el hoy estado de Texas. Posteriormente ingresaron en el territorio del estado de Nuevo México para regresar y pisar territorio del estado mexicano de Chihuahua y, posteriormente el estado de Sinaloa donde lograron encontrarse con españoles al norte de la actual ciudad de Culiacán. El gobernador de Nueva Galicia, Nuño de Guzmán les proporcionó caballos y vestimenta y les envió a Ciudad de México para que rindieran cuentas al virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza. Alonso del Castillo contrajo matrimonio en México y fue beneficiario de la encomienda de su mujer en Puebla. En 1541 viajó a España para resolver su herencia ya que su padre había muerto durante su viaje por Norteamérica y habían heredado unos familiares. Posteriormente regresó a América y vivió el resto de su vida en Nueva España. Se desconoce el año de su muerte. Imagen de Alonso del Castillo Maldonado www.juansanjuanbenito.es CASTRO, Alfonso de (1495-1558) Franciscano y teólogo, nacido en Zamora. Inició sus estudios gramaticales en su ciudad de nacimiento y los universitarios de Artes en Alcalá. Es allí, en contacto con personas del Colegio cisneriano de San Pedro y San Pablo, donde probablemente decidiese hacerse fraile menor. Posteriormente cursó estudios de Teología enlogía en Salamanca. En la ciudad salmantina se incorpora a la Orden Franciscana, entre los años 1510 y 1512 y allí ejercerá de profesor de Teología en el convento de su orden. Su titulación académica, junto con sus sermones y sus obras le sirvieron para ser reclutado por Carlos I como letrado y consejero. Con estos cargos viajó a Italia, Flandes y Alemania. Intervino en el Concilio de Trento, donde fue citado como teólogo al lado del obispo de Jaén y cardenal Pedro Pacheco Su obra se enmarca en el dogmatismo teológico de la época; defiende la necesidad de castigar a los herejes para preservar el cristianismo; trató sobre el pecado original del hombre, la preservación de la Virgen María Escribió sobre el polémico matrimonio entre el rey de Inglaterra y Catalina de Aragón. En su obra De potestate legis penalis, defiende el castigo a los infractores de la ley para preservar la paz social e intimidar y regenerar al delincuente; esta obra es considerada como el primer estudio de derecho penal español. En 1550 fue nombrado guardián del convento franciscano de Salamanca. Y tras una nueva incursión en la segunda fase del Concilio de Trento, regresará de nuevo a la ciudad del Tormes y pertenecerá al senado de los sabios; seguirá recibiendo consultas de los consejeros reales, como en el caso de la licitud o no del tráfico de esclavos negros en Indias o la proyectada desamortización eclesiástica. En 1553 recibe el título de predicador real y al año siguiente es llamado para formar parte de la comitiva que acompañará a Felipe II a Inglaterra para su matrimonio con María Tudor. En el año 1558 Felipe II lo nombrará arzobispo de Compostela, pero no llegará a tomar posesión porque muere el 3 de febrero en Bruselas. Imagen de Alfonso de Castro www.es.wikopedia.org Para la realización del presente artículo se ha tenido en cuenta la siguiente documentación: – SANTIAGO CIVIDANES, M. de: “Salmantinos ilustres”. Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Salamanca. Salamanca, 1983. – HERNÁDEZ VEGAS, M.: “Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad. Tomo segundo”. Excmo. Cabildo de la Catedral de Ciudad Rodrigo. Salamanca, 1983 – MCNBIOGRAFÍAS.COM – REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA: “Diccionario biográfico español”  

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05/02/2026 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (36)
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De la A a la Z (36)

Cultura,  Destacados

Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. CÁBALA: Palabra procedente del término hebreo “qabbalah” (tradición) Este término servía para designar originalmente las escrituras posteriores a las mosaicas. En la tradición judía, sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento. Conjunto de doctrinas teosóficas basadas en la Sagrada Escritura, que, a través de un método esotérico de interpretación y transmitidas por vía de iniciación, pretendía revelar a los iniciados doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo. «Árbol de la Vida cabalístico» Las Sefirot son los diez atributos y emanaciones de la cábala judía. «Ein Sof» se revela y crea contínuamente. www.wikipedia.org CABALLEJO Palabra derivada del término “caballo” El potro de madera donde se torturaba. Caballo de madera (a veces cubierto de púas) donde se sentaba al preso. Usado entre los siglos XVI y XVIII. Redit.com CABALLERÍA: Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo) Parte del ejército formada por cuerpos montados a caballo y, posteriormente, vehículos acorazados. Cada una de las ordenes militares españolas: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. Preeminencia y exenciones de que goza el caballero. Instituto propio de los caballeros que hacían profesión de armas. Porción de los despojos que le tocaba a cada caballero en la guerra. Porción de tierra que la corona repartía a los caballeros que habían contribuido a la conquista o colonización de un territorio entre los siglos XI y XV. Los jinetes, en la Edad Media, iban armados de punta en blanco y los caballos acorazados. La caballería ligera llevaba una simple coraza o una cota de mallas. Como armas de mano poseía: lanza o pica y espada; maza o porra y hacha; armas arrojadizas, ballesta y tras la introducción del uso de la pólvora, arcabuz, mosquete o pistolón. Se añaden progresivamente protecciones extra al conjunto y el caballero y caballo terminarán por estar totalmente revestidos de placas metálicas a partir del siglo XIV. La caballería comienza durante los siglos XVI y XVII a aligerarse, las armaduras pesadas ya no sirven ante las picas y los arcabuces. Empieza a desarrollarse una caballería ligera, protegida todo lo más por una coraza, y armada con espada y tres o cuatro pistolas que se acerca rápidamente a los cuadros de infantería, descarga sus armas a distancia segura y se retira o carga contra los cuadros cuando huyen o se encuentran dispersos. La caballería parece resurgir con fuerza en el XVIII, pero su declive comienza en la segunda mitad del siglo XIX en la que los fusiles cuadriplican su alcance y puntería, masacrando a la caballería en sus cargas; la aparición de la ametralladora, a finales del siglo XIX, le da el puntillazo definitivo. «Carga de Caballería» Pintura anónima del siglo XVII. Museo del Prado www.museodelprado.es CABALLERIZO Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo) Oficio que existía en las casas reales y de los grandes señores encargado del cuidado de caballos y mulas y de los coches de transporte.   CABALLERIZO DE CAMPO O DEL REY: Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo) Empleado de palacio que iba a caballo a la izquierda del coche de la familia real.   CABALLERIZO MAYOR DEL REY: Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo) Jefe de palacio que se encargaba de las caballerizas del rey, de la armería real y de otras dependencias Retrato de Diego Felipe de Guzmán, I Marqués de Leganés Primer Caballerizo de Felipe IV. Cuadro de Gaspar Crayer (1627) Museo Kunsthistorisches, Viena. www.wikipedia.org CABALLERO: Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo). En sus orígenes, guerrero a caballo. En la Edad Media constituían la pequeña nobleza, es decir, el rango inferior de la jerarquía feudal. Eran guerreros a caballo que servían al rey o a otro señor feudal como retribución habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ascendido ceremonialmente por sus superiores al rango de caballero. El título de caballero era conferido en el curso de una ceremonia llamada “toma de armas”: el nuevo caballero era investido de sus armas y recibía el espaldarazo (tres golpes dados de plano con la espada sobre su hombro); solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como de proteger a los indefensos. En los siglos XI y XII el caballero era poco más que un soldado profesional, pero a partir del siglo XIII su condición fue elevándose al poder participar en la administración central o local. A finales del siglo XV sus funciones militares fueron reduciéndose, dado que en la guerra fueron perdiendo importancia las cargas de caballería. Pendón primitivo de la Orden de Santiago (1170-1175). Representado en el «Tumbo menor de Castilla» www.wikipedia.org Con el término de caballero existían: – Caballero andante: Hidalgo pobre y ocioso que andaba vagando de una parte a otra. –  Caballero cuantioso: Hacendado que en las costas de Andalucía y otras partes tenía obligación de mantener armas y caballo para salir a la defensa de la costa cuando atacaban los moros. – Caballero cubierto: Grande de España que, como tal, gozaba del privilegio de no quitarse el sombrero en presencia del monarca. – Caballero de alarde: el que tenía obligación de pasar muestra o revista a caballo. – Caballero mesnadero: el que acompañaba al rey en el tramo principal de su caballería. – Caballero de mohatra: el que aparenta ser caballero no siéndolo. – Caballero de premia: El que estaba obligado a mantener armas y caballo para ir a la guerra. – Caballero pardo: El que, no siendo noble, alcanzaba privilegios del rey para no pechar y gozar las preeminencias de hidalgo.   Para la realización del presente artículo se han tenido en cuenta los siguientes documentos: – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Castellana”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 1776 – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Española”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 2014 – COROMINAS, J.: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”. Editorial Gredos.

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28/01/2026 / Comentarios desactivados en De la A a la Z (36)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (43)

Cultura

LOS BANDOS: ENFRENTAMIENTOS ENTRE PODEROSOS Si hablamos de los Bandos aparecen nombres propios que nos pueden sonar a todos: María “la Brava” o San Juan de Sahagún; también podemos hablar de curiosidades como la hierba que crecía en lo que hoy conocemos como la plaza del Corrillo, símbolo de que por allí no cruzaban personajes de un bando hacia la zona del otro por temor a represalias. Estos datos, que aparentemente son puntuales, no explican en sí mismos unos hechos mucho más complejos y duraderos en el tiempo. La ciudad de Salamanca tenía, a finales de la Edad Media, apenas 18.000 habitantes, de los cuales, unos 17.000 vivían dentro de la zona urbana y 1.000 en los arrabales del sur. De todos ellos, tan sólo una minoría pertenecía al grupo social privilegiado (caballeros-escuderos o hidalgos), un 3% aproximadamente, que controlaba la ciudad. A esa minoría pertenecían las familias Maldonado, Cornejo, Monroy, Ovalle, Paz, Tejeda o los Solís; pero también destacaban otras: Acevedo, Acevedo-Fonseca, Nieto, Anaya, Enríquez o los Vázquez-Coronado. La situación económica de los miembros de estas familias era muy holgada. Algunos de ellos eran muy ricos, millonarios, sin ninguna duda, y lo expresaban demostrando lujo y fuerza. No construyeron castillos en el medio rural, como lo habían hecho los nobles tiempo atrás, pero sí mansiones o palacios con apariencia de fortaleza, con torres y elementos defensivos, en los mejores lugares de la ciudad (Torre del Clavero, Torre del Aire, Casa de los Arias Corveille en San Boal, Palacio de los Álvarez Abarca, Casa de las Conchas o el Palacio de los Maldonado); en Ciudad Rodrigo aparecerán blasones, casas y palacios que demuestran lo anteriormente expuesto (Casa de los Chaves o de los Pacheco, Palacio de los Águila o Casa de los Silva); Pero no sólo tuvieron ese poder económico, sino que reclamaron también poder político mediante la provisión de cargos públicos. En todo este sistema “familiar” el escalón más bajo estaría conformado por la familia del caballero (hijos, parientes directos o enlazados por matrimonio); en un escalón superior aparecerán ya los linajes propiamente dichos, entendiéndolos como agrupamientos que superaban al estrictamente familiar; y en el escalón más alto estarían los bandos-linaje (verdaderos partidos); curiosamente, dos en cada ciudad: San Benito frente a San Martín, en Salamanca; los Pacheco frente a los Garcilópez de Chavez, en Ciudad Rodrigo; San Miguel frente a los de Santa Cruz, en Alba de Tormes. Y si a esta división le añadimos el alineamiento en luchas dinásticas repetidas en el tiempo, el tema se podía complicar aún más. En la ciudad de Salamanca estos bandos ya existirían a finales del siglo XIII (1292), fecha en la que aparecen “las partes de la ciudad” (una de ellas sería la de San Benito y la otra la de Santo Tomé o San Martín), aunque todavía no se darían enfrentamientos notables, hasta mediados del siglo siguiente, a raíz de la guerra civil entre Pedro I y Enrique II. Torre del Clavero, en dos imágenes. Salamanca Centro de Estudios Salmantinos La institucionalización de los mismos sería respaldada por la monarquía que, a finales del siglo XIV, reconocería la existencia de los bandos-linaje y lo tendrían en cuenta a la hora de realizar los nombramientos de regidores, mayordomos del concejo y los demás cargos públicos, repartiéndolos entre ambos bandos. A comienzos del siglo XV ya existían luchas entre bandos y tensiones por el reparto de esos cargos y el monarca, Enrique III, se vio obligado a nombrar dos regidores de cada bando: Rodríguez de Monroy y Rodríguez de las Varillas (por el bando de San Martín) Juan Álvarez Maldonado y Gómez González de Anaya (por el bando San Benito). Los mecanismos de este reparto se mantuvieron vigentes básicamente durante todo el siglo. Aun así, en varias ocasiones, no se pusieron de acuerdo para el reparto y los titulares jurisdiccionales de la ciudad (realeza) tuvieron que intervenir. Es el caso acaecido en 1440 cuando la reina Doña María “impuso” al concejo la forma de elegir a los veinte escribanos que debía haber; para ello instó a que éste eligiese primero comisarios de los dos bandos-linajes. En realidad, los problemas entre bandos que más incidencia tuvieron en la ciudad fueron de otro tipo. Esta división de bandos serviría para alimentar las adhesiones o no a cuestiones que superaban el ámbito de la ciudad. Es así que cada uno tomó partido por los protagonistas del enfrentamiento entre Álvaro de Luna (Condestable de Castilla y valido del rey Juan II) y los infantes de Aragón, por el control del monarca (1423). Algunas familias del bando de San Benito, sobre todo algunos Anaya, estaban enfrentados con Álvaro de Luna: el obispo Diego de Anaya tuvo problemas en la corte con el valido del rey y apoyó a los infantes de Aragón; el arcediano de Salamanca, Juan Gómez de Anaya, no consintió que el monarca se aposentara en la ciudad. Como contrapartida, las familias del bando de Santo Tomé apoyaron al Condestable. Y llegamos a mediados del siglo XV. La derrota de los infantes de Aragón no apaciguó las disputas y en 1452 el Justicia Mayor de Castilla (Don Pedro de Estúñiga) instó a los bandos a buscar la pacificación. Durante el reinado de Enrique IV hubo caballeros que se declararon a favor del monarca (los del bando de San Martín) mientras que los del bando de San Benito apoyaron al hermano del rey, D. Alfonso. Fue en esta época cuando se produjo el suceso más conocido de las “luchas de los bandos”: los hechos se sitúan entre los años 1464 y 1465 y los protagonistas fueron las familias de los Enríquez-Monroy, por un lado, y los Manzano, por otro. Enrique Enríquez fue regidor de Salamanca y había fundado, junto con su esposa María de Monroy, el Mayorazgo de Villalba de los Llanos. Uno de los hijos de ambos, ya muerto el padre, tuvo un desgraciado percance, durante un juego, que acabó en un enfrentamiento con dos hermanos Manzano de los que, curiosamente, era muy

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22/01/2026 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (43)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (35)

Cultura

PERSONAJES HISTÓRICOS (35) Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CASCÓN BRIEGA, Manuel (1895-1939) Militar, piloto de caza, jefe de la Aviación Militar de la República. Aunque nacido en Oviedo, donde estaba destinado su padre, se crio desde niño en Ciudad Rodrigo. Ingresó en la Academia de Intendencia Militar de Ávila en 1912 y destinado a la comandancia de Melilla, posteriormente con el cometido de jefe de convoyes de aprovisionamiento a unidades de primera línea. En 1918 es ascendido a teniente por antigüedad. En 1919 se incorporó al 10.º curso de la escuela militar de pilotos En marzo de 1923 ascendió a capitán por antigüedad y en julio fue destinado al grupo de caza de Getafe, y más tarde al Protectorado Español de Marruecos. En octubre de 1925 formó parte de una escuadrilla de cazas que hizo una demostración de vuelo en Salamanca y Ciudad Rodrigo. En 1928 regresó a la escuadra de instrucción (grupo de Getafe), para pasar poco después al grupo 21 de León, como jefe de escuadrilla. En 1930 es nombrado Ayudante de la Escuadra. Tras la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, fue destinado a la escuadra 1 de Getafe. Durante estos años impartió diversos cursos de vuelo sin visibilidad, de cazas, trimotores y polimotores. El inicio de la Guerra Civil le sorprendió como jefe del grupo de caza 11 de Getafe, cuyo acuartelamiento no se sublevó. El 20 de julio, protagonizó el primer combate aéreo de la guerra civil. Manuel Cascón y su hermano Pedro, comandante de Intendencia, quedaron aislados de su familia, residente en Ciudad Rodrigo, en zona controlada por los sublevados, donde fue víctima de la represión. En septiembre de 1936, fue nombrado jefe de las fuerzas aéreas del Norte, con cuartel general en Santander.  Fue ascendido a comandante y en enero de 1937 fue relevado del mando para hacerse cargo de la expedición de 191 jóvenes que salían destinados para formarse como pilotos en la URSS. A su regreso a España fue ascendido a teniente coronel y nombrado jefe de la 2ª Región Aérea e Inspector jefe de las escuelas de vuelo. En 1938 es ascendido a coronel de Intendencia. En 1939 fue nombrado jefe de la Aviación Militar. Cuando el Consejo Nacional de Defensa dio la orden de rendición, Cascón a su vez ordenó a las unidades a su mando que entregasen todo el material en el mejor estado posible y que los aviones se presentaran en Barajas. Se le intentó convencer de que se exiliara a lo que se negó y permaneció en su puesto para hacer entrega de los aviones republicanos a los «nacionales», cumpliendo así una de las 10 normas para la rendición que habían impuesto los representantes de Franco. Los jefes y oficiales fueron trasladados a Valencia donde fueron juzgados mediante procedimiento sumarísimo por el Consejo de Guerra Permanente de Aviación acusados del «delito de rebelión militar». El Consejo de guerra contra Cascón se celebró el 20 de julio de 1939 y fue condenado a muerte el mismo día y ejecutado en Paterna el 3 de agosto.    Fotografía del capitán Manuel Cascón Briega. www.getafecapital.com CASILLAS OSADO, Agustín (1921-2016) Escultor Nace el 2 de octubre de 1921 en Salamanca. Estudia dibujo lineal en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy y, posteriormente asiste a las clases de dibujo artístico y escultura (modelado y vaciado) en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca. Obtiene diversos premios de Escultura y lleva a cabo exposiciones de arte en Salamanca y en Madrid. Ha realizado numerosas esculturas de carácter público que se encuentran, en su mayor parte, ubicadas en su ciudad natal: “Minerva” (1954, Rectorado de la Universidad); “El niño del avión” (1956, jardines del Paseo de Carmelitas); “Rapto de Europa”(1963, Parque de La Alamedilla); “Medallón dedicado a Cervantes” (1973, Plaza Mayor); “Monumento al Lazarillo de Tormes” (1974, junto al Puente Romano); “Monumento a la Celestina” (1976, Huerto de Calixto y Melibea); “Monumento a Rafael Farina” (1996, Vaguada de la Palma); “D. Juan, Príncipe de Asturias y Señor de Salamanca” (1998, Plaza de Monterrey), entre otros. Realiza 11 esculturas en hormigón a tamaño natural para el Paseo de Recoletos de Valladolid, Además, tiene obras en Portugal y Francia. En 2015 recibe la Medalla de Oro de Salamanca Fallece en Salamanca el 9 de noviembre de 2016     Fotografía de Agustín Casillas junto al busto de Miguel de Unamuno www.lacronicadesalamanca.com CASTAÑIZA, Juan de (1555-1599) Religioso benedictino, censor y escritor. Nace en Villadiego (Burgos) en 1555 Ingresó en la Orden Benedictina en el monasterio de San Salvador de Oña (Burgos) el 2 de septiembre de 1572. Estudió Filosofía en Navarra y Teología en el Colegio de San Vicente (Salamanca), doctorándose en 1592 en la Universidad salmantina. Comenzó sus trabajos histórico-hagiográficos benedictinos en Salamanca gracias al abad del monasterio de San Vicente quien facilitó la publicación de su primera obra “La Vida Sanctíssima y grandes milagros de Nuestro Padre Gloriosíssimo San Benito, patriarcha de las Religiones, que Sant Gregorio Magno y monge nuestro dexó escrita en latín” (1583). Suya es “Declaración del Padrenuestro”, que se publicó póstumamente (1604). Dejó manuscritos una “Vida de San Bruno” y un volumen de “Sermones” entre otras obras. Fue secretario del abad general benedictino fray Antonio de Prado (1586-1589). Fue lector de Prima de Teología del Colegio de San Vicente de Salamanca (1592-1595) y además excelente predicador. Asistiendo al Capítulo General de 1595, en calidad de procurador del monasterio de Nuestra Señora de Obona (Asturias), fue elegido predicador de San Martín de Madrid y definidor general (1595-1598), y además se le otorgó voto activo y pasivo en todos los Capítulos Generales, con título de procurador del monasterio de Sant Feliu de Guíxols. En 1592 redactó las primeras “Constituciones de los benedictinos recoletos”. Siendo predicador de San Martín de Madrid, en 1594 asistió a la muerte del arzobispo de Toledo, cardenal Gaspar de Quiroga, de quien fue confesor, testamentario y ejecutor de sus últimas voluntades. Felipe II le nombró su predicador real, capellán y

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06/12/2025 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (35)
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DE LA A A LA Z (35)

Cultura,  Destacados

Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. BULERO: Palabra derivada de “bula” (documento pontificio) y esta palabra, a su vez, del término latino “bulla” (bola). Funcionario comisionado para distribuir las bulas de la santa cruzada y recaudar el producto de la limosna que daban los fieles. Coloquialmente se le llamaba “echacuervos”.               Bula de Cruzada. Incunable del sigo XV (Museo de Segovia) (bibliotecahistoricausal.wordpress.com)   BULLÓN: Palabra derivada del término latino “bulla” (bola). Cierto plegado de tela, de forma esférica, usado en las guarniciones de trajes femeninos y en los adornos de tapicería. Especie de cuchillo usado antiguamente.               Lámina de moda de vestidos con bullón y tableado. Hacia 1885 (barabarosillo.com)   BULULÚ: Probablemente es una palabra onomatopéyica. Nombre dado en España, durante el siglo XVI, al comediante o farsante que iba de pueblo en pueblo representando él solo algún entremés, loa o farsa, cambiando de voz según la calidad de los personajes de la obra. Alboroto, tumulto, escándalo.             Grabado de un bululú. Comediante que representa una obra ante varios espectadores (elpatiodecomedias.wordpress)   BULLARENGUE: Palabra usada a mediados del siglo XIX. Derivado de bollo (“mesa redonda”, “abolladura”). Plegado de tela de forma esférica, usado en las guarniciones de trajes de señora para abultar las nalgas.   BURDO: Palabra derivada del término latino “burdus” (bastardo). Tosco, Basto, grosero. Origen incierto, parece aplicarse originariamente a los carneros y ovejas de lana grosera, a distinción de los merinos. Teniendo en cuenta la forma “burdalla” (oveja grosera) documentada en Andalucía hacia finales del siglo XV, es posible que la expresión sea una forma del dialecto mozárabe.   BUREO: Palabra derivada del término francés “bureau” (oficina). Juzgado en que se conocía de lo tocante a los que gozaban del fuero de la casa real (1533). Junta formada por altos dignatarios palatinos y presidida por el mayordomo mayor, que resolvía los expedientes administrativos de la casa real y ejercía jurisdicción sobre las personas sujetas a su fuero. Esta jurisdicción se extendía a la servidumbre alta y baja, proveedores y demás dependientes de la Casa Real y a otras personas que gozaban del mismo fuero privilegiado, que las eximía en ciertos casos de la justicia ordinaria. Fue instituido en tiempos de Carlos I y estuvo vigente hasta su abolición por la Constitución de 1812, en la que se eliminaron los tribunales especiales (a excepción del eclesiástico y militar). Hacia 1600 se utilizaba como diversión.   BURGO: Palabra procedente del término latino burgus (ciudad pequeña). En la  Alta Edad Media, fortaleza construida por los nobles feudales para vigilar los territorios de su jurisdicción. Por extensión, se aplicó el nombre de burgo a las poblaciones que se pudieran desarrollar en torno a estas construcciones. Aldea o población muy pequeña, dependiente de otra principal. La relativa seguridad  que daba a mercaderes y artesanos, no sólo física, sino jurídica  (estar libres de la jurisdicción feudal y otras concesiones -por ejemplo fiscales- que se implantaban para hacer atractiva la radicación en ellos), hizo que fueran convirtiéndose paulatinamente en poblaciones florecientes con funciones económicas características. Con las mismas características, especialmente en la Baja Edad Media, también se aplicó el nombre de «burgo» a los barrios que crecían fuera de las murallas de las ciudades. La palabra “burgués” significaba en su origen «habitante de un burgo». “Burgo podrido”: Circunscripción electoral dominada habitualmente por caciques políticos.         Old Sarum. Salisbury (Inglaterra). Representación del burgo construido alrededor de una fortaleza- (commons.wikimedia.org)   BURGUESÍA: Palabra procedente del término latino burgus (ciudad pequeña). En la Edad Media, clase social formada especialmente por comerciantes, artesanos libres y personas que no estaban sometidas a los señores feudales. En los reinos hispanos, como en el resto del occidente europeo, aparecieron en plena Edad Media grupos amplios de población urbana dedicada a la manufactura, a la artesanía y el comercio. Estos ciudadanos, homes de concello o burgueses (habitantes de los burgos) se organizaron pronto para defender, frente a la nobleza y el clero, sus derechos y peculiaridades. Esta primitiva burguesía tuvo en Castilla la Vieja una sólida implantación, en torno al mercado de la lana, a ferias y mercados y a sectores industriales como el pañero. Hubo un sector importante de conversos, y un porcentaje alto de extranjeros (franceses, flamencos, genoveses, portugueses) que acapararon buena parte del manejo de las finanzas.               Portada del libreto «Le bourgesois gentilhomme». Obra de Molière, 1670 (wikipedia.org)   BUZÓN: Palabra derivada del término “bozón” (clavo grueso). Abertura por la que se echan las cartas y papeles para el correo o para otro destino. Conducto artificial o canal por donde desaguan los estanques. Primariamente significó “masa de hierro con que los fundidores tapan la boca del horno, de donde sale el metal líquido”.   Para la realización del presente artículo se han tenido en cuenta los siguientes documentos: – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Castellana”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 1776 – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Española”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 2014 – COROMINAS, J.: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”. Editorial Gredos. Madrid, 1987  

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19/11/2025 / Comentarios desactivados en DE LA A A LA Z (35)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (42)

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EL PODER EN LAS ZONAS URBANAS DURANTE LOS SIGLOS XIV Y XV (SEGUNDA PARTE) En la primera parte del capítulo referido al “Poder en las zonas urbanas durante los siglos XIV y XV” nos habíamos referido a la coexistencia de las diversas jurisdicciones en las zonas urbanas de la provincia de Salamanca: reales, de los señores feudales, de la Iglesia y de los Concejos. Así desde la repoblación de los territorios salmantinos (desde finales del siglo XI al siglo XIII) las principales ciudades o villas eran: Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma, Alba de Tormes, Béjar, Salvatierra, Miranda y Montemayor; en los siglos XIV y XV seguían siendo los principales concejos. Sin embargo, se dieron también casos en los que pequeños concejos de aldea se “independizaron” de la disciplina de las grandes ciudades y constituyeron administraciones soberanas de concejos autónomos. Existieron algunos núcleos que dependían de la Iglesia (bien del cabildo o del dominio catedralicio); concretamente  los respectivos territorios del “Abadengo” de Salamanca (Abadengo de la Armuña, Cantalapiedra, Topas, Vitigudino o San Martín del Castañar) y el de Ciudad Rodrigo. Dejando al margen estos últimos poblamientos, podríamos agrupar a los concejos en tres tipos: ciudades realengas (Salamanca y Ciudad Rodrigo); concejos de “Villa y Tierra” (Béjar, Ledesma, Alba, Salvatierra, Miranda y Montemayor); y pequeños concejos aldeanos, sin tierra dependiente y que se fueron señorializando. Bien, pues en esta segunda parte analizaremos los pequeños concejos que había en la provincia de Salamanca y de quién dependían Salvatierra de Tormes era concejo de Villa y Tierra desde tiempos de Alfonso IX. Estuvo bajo los dominios de don Sancho, nieto de Alfonso X, y posteriormente fue recuperada para el realengo por Fernando IV en 1312 hasta mediados del siglo XIV como mínimo; en fechas que se desconocen  acabó pasando a los dominios de los infantes de Aragón (concretamente a don Enrique, maestre de la Orden de Santiago). Como ocurrió con Alba de Tormes, sobre 1330 el destino de Salvatierra pasó a manos de a la Casa de Alba. García Álvarez de Toledo ya llevó el título de Conde de Salvatierra. Ruinas del Castillo de «La Mora Encantada» Salvatierra de Tormes www.wikipedia.org Montemayor también estuvo bajo los dominios de don Sancho y el rey recuperó la villa en el año 1310. Administrativamente su historia fue muy similar a la de Ledesma y Salvatierra hasta el año 1418; los datos a partir de esa fecha son un tanto confusos, pero parece que en el año 1458 el monarca Enrique IV le dio licencia a don Juan de Silva, Conde de Cifuentes, para crear el mayorazgo de Montemayor, en favor de su hijo Juan de Ribera y Silva. Los Silva, linaje reciente de la nobleza castellana, de origen portugués, se consolidaron en Montemayor con el título de marqueses. Sotoserrano y La Albarca pertenecían a la villa de Granadilla. Hacia mediados del siglo XIV el infante don Juan (hijo de Alfonso XI) aparece como señor de la villa; en el año 1386 era señora de Granadilla doña Leonor, condesa de Alburquerque y madre de los infantes de Aragón, y se integraba en los dominios de esta familia. Una vez fueron derrotados, Granadilla pasó a manos del rey Juan II; con Enrique IV entró en escena la Casa de Alba y en 1467 ya dependían de conde de Alba. Miranda del Castañar estuvo bajo la administración de los infantes don Sancho y don Juan; posteriormente pasó a los dominios de los infantes de Aragón hasta la derrota de estos. Estuvo en manos de los Avellaneda; en el año 1443 era señora de la villa doña Aldonza de Avellaneda quien traspasó su posesión a su esposo Diego López de Estúñiga quien recibiría el título de conde de Miranda, de manos de Enrique IV. Castillo Miranda del Castañar www.turismosierradefrancia.es Existieron además otras jurisdicciones de pequeños concejos, como por ejemplo los integrados en los dominios de los cabildos catedralicios de Salamanca y Ciudad Rodrigo. El Abadengo de Ciudad Rodrigo tenía como principales núcleos urbanos a Lumbrales e Hinojosa. El Abadengo de La Armuña lo integraban: Arcediano, La Mata, La Vellés, Palencia de Negrilla o Negrilla de Palencia. Además, existían en la diócesis salmantina lugares pertenecientes al obispo: Cantalapiedra, Topas, Vitigudino o San Martín del Castañar. El arzobispo de Santiago tenía jurisdicción en Aldeanueva o en Herguijuela de la Sierra. Había otros pequeños núcleos, pequeños concejos, de dimensiones muy reducidas, aldeas, pero jurisdiccionalmente independientes de los grandes concejos. ¿Qué características tenían, además de la reducida dimensión? Fueron creados muy tarde, lejos de los años de la repoblación (entre finales del siglo XI y mediados del siglo XIII); la mayoría se encontraban en los márgenes de los alfoces de los grandes concejos; casi siempre surgieron de la desmembración de la Tierra de algunos de estos concejos; no lograron o no pudieron crear una tierra con sus aldeas dependientes y se quedaron reducidos a su término aldeano; la jurisdicción de estos lugares recayó, en su mayoría, en manos de miembros de la pequeña y mediana nobleza, de caballeros villanos de las ciudades, miembros de las oligarquías ciudadanas. La mayor parte de estos concejos pequeños estaban en el obispado de Salamanca, pero también en otras diócesis que existían en la actual provincia salamantina. A la diócesis abulense pertenecían Cespedosa y Puente Congosto, que pasaron a notables manos a finales de la Edad Media. Enrique III concedió en noviembre de 1393 ambos concejos a Gil González Dávila, de la familia de los Dávila. Al este de la provincia destaca el caso de Peñaranda de Bracamonte, pequeño concejo medieval, cuya señorialización se remonta a 1375, cuando el monarca Enrique II concedió parte del lugar a su vasallo Nuño Núñez Villasán (la otra parte pertenecía a Pedro González de Contreras y a su esposa doña Urraca González). Sin embargo, el verdadero impulsor fue Álvaro de Ávila, mariscal de Castilla, quien compró en 1409 la mitad de Peñaranda y la otra mitad a Doña Urraca González (año 1418). El lugar no era gran cosa, tenía muy pocos habitantes; sin embargo,

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12/11/2025 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (42)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (34)

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Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CASA DE BORGOÑA La Casa de Borgoña fue una dinastía cuyos titulares reinaron en los reinos de Castilla y León desde 1126 hasta 1369. Fue una rama colateral de la Casa de Ivrea que gobernaba el Condado de Borgoña y no se debe confundir con la casa de Borgoña portuguesa que gobernaba el ducado de Borgoña y era una rama secundaria de los Capeto franceses. Miniatura en el que se representa a Raimundo de Borgoña. Tumbo A del Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela. (www.es.wikipedia.com) Tuvo su origen en el matrimonio de la infanta Doña Urraca (hija de Alfonso VI de León y Constanza de Borgoña) con Raimundo de Borgoña (repoblador, entre otras zonas, de las tierras salmantinas) al cual se le encomendó el gobierno del Condado de Galicia en 1093. ​Raimundo era hijo del conde Guillermo I de Borgoña y de Estefanía de Borgoña. Del matrimonio entre Doña Urraca y Don Raimundo de Borgoña nació el futuro Alfonso VII, rey de León. Los monarcas de esta dinastía fueron: Alfonso VII (1126-1157), Fernando II de León (1157-1188), Sancho III de Castilla (1157-1158), Alfonso VIII de Castilla (1158-1214), Alfonso IX de León (1188-1230),  Enrique I de Castilla (1214-1217), Fernando III (1217-1252), Alfonso X (1252-1284), Sancho IV (1284-1295), Fernando IV (1295-1312), Alfonso XI (1312-1350) y Pedro I (1350-1369). Detalle del Libro de ajedrez, dados y tablas, de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial. (www.dbe.rah.es) La dinastía gobernó en Castilla hasta la muerte de Pedro I de Castilla en 1369, de manos de su hermanastro y sucesor Enrique II de Castilla, con quien se inicia la dinastía de Trastamara (rama secundaria de la dinastía de Borgoña). CASA DE TRASTAMARA Familia de la nobleza castellana. La Casa de Trastamara, una rama menor de la reinante casa de Borgoña, toma su nombre del condado de Trastamara, situado en el noroeste de Galicia. Su aparición en la Historia de España tuvo lugar cuando el conde de Trastamara, Rodrigo Álvarez, prohijó al hijo bastardo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán, Enrique, quien años más tarde desató la guerra civil al levantarse contra su hermano Pedro I, y reinó con el nombre de Enrique II . Coronación de Enrique II de Castilla. «Chroniques» de jean Froissart (www.cervantesvirtual.com) Esta dinastía reinó en la Corona de Castilla de 1369 a 1555, en la Corona de Aragón de 1412 a 1555; en el Reino de Navarra de 1425 a 1479 y de 1512 hasta 1555, y en el Reino de Nápoles de 1458 a 1501 y de 1504 a 1555. Globalmente, el reinado de los Trastamara, en Castilla se caracterizó por el refuerzo de la autoridad monárquica, fomentando el desarrollo económico impulsado por la burguesía e introduciendo a Castilla en la diplomacia europea. Esta modernización de la monarquía convirtió a Castilla en una gran potencia europea, capaz de imponer su hegemonía en la península Ibérica. El sucesor de Enrique II fue Juan I de Castilla, quien consolidó en el trono a la dinastía, rechazando una invasión portuguesa en apoyo de las pretensiones del duque de Lancaster, Juan de Gante, que reclamaba sus derechos como yerno de Pedro I. Le sucedió en el trono castellano su hijo Enrique III el Doliente (1390-1406), durante cuyo reinado Castilla conquistó las islas Canarias. Ante el Cisma de Occidente, que dividió a la Iglesia entre dos papas rivales, apoyó al papa de Aviñón, el aragonés Benedicto XIII. Le sucedió su hijo Juan II de Castilla (1406-54), cuyo reinado estuvo marcado primero por la regencia de su madre y de su tío, el infante don Fernando (futuro Fernando I de Aragón), y más tarde por el valimiento del condestable Álvaro de Luna y las guerras contra los infantes de Aragón (los hijos de Fernando I, pertenecientes, por tanto, a la misma Casa de Trastamara). Durante el reinado de su hijo y sucesor, Enrique IV de Castilla (1454-74), la autoridad monárquica quedó debilitada en beneficio de la nobleza y de los validos, Juan Pacheco y Beltrán de la Cueva. A este último se atribuyó la paternidad de la heredera del trono, Juana la Beltraneja, al tiempo que se difundía el rumor de que el rey era impotente. Tales rumores fueron propalados por los partidarios de la hermana de Enrique IV, Isabel I (1474-1504), que le disputó el trono, apoyándose en la nobleza y, tras la muerte de Enrique IV, se hizo proclamar reina, imponiéndose a los partidarios de su sobrina Juana la Beltraneja. Su matrimonio con el rey Fernando II (también un Trastamara) unificó las Coronas de Castilla y Aragón. Pintura mural en la que se representa la coronación de Isabel I en la Iglesia de San Miguel. Alcázar de Segovia. (www.cervantesvirtual.com) La última monarca de esta casa en gobernar fue la reina Juana I de Castilla, que por su matrimonio con Felipe de Austria y a través del hijo de ambos, Carlos I, dio paso al gobierno de la Casa de Austria. En cuanto a la rama aragonesa de los Trastámara, arranca con Fernando I el de Antequera (1412-16), hijo de Juan I y regente de Castilla durante la minoría de edad de su sobrino, Juan II. En 1410 quedó vacante el trono aragonés al morir el último representante de la Casa de Barcelona, Martín I el Humano; tras un periodo de anarquía, una asamblea de notables se inclinó por hacer rey a Fernando de Trastamara (Compromiso de Caspe, 1412). Recibe su sobrenombre de su participación en la reconquista de la plaza de Antequera contra el reino musulmán de Granada (1410). En 1413 consolidó su acceso al trono derrotando a los nobles que se le oponían, encabezados por el conde de Urgel. Pudo así transmitir la Corona a su hijo Alfonso V (1416-58), que dedicó todas sus energías a proseguir la expansión mediterránea de la Corona catalanoaragonesa, iniciada por su padre. Incorporó Sicilia, Cerdeña y Nápoles, y llevó sus campañas guerreras hasta el Mediterráneo oriental. Durante su reinado continuaron las guerras con Castilla. Al morir desgajó la

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24/04/2022 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (34)
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DE LA A A LA Z (34)

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Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. BRUTO Palabra que procede del término latino brutus (estúpido) Persona de poco discurso, de hábitos groseros, de entendimiento cerrado, e incapaz de mejorar por no serlo de entender; animal, sobre todo aquellas bestias que muestran mayor crueldad, tozudez y empecinamiento. Es un término que empezó a utilizarse hacia 1440. Un bruto famoso fue el señor de Alfocea (siglo XVII), bruto simpático, por lo extravagante de su acción, vecino de esa localidad zaragozana, tan falto de entendimiento que decidió imitar al cuervo: se ató dos alas de caña a los brazos y se dejó caer desde un peñasco, estrellándose contra el suelo. Otro bruto digno de tener en cuenta fue el justicia de Almudévar, aragonés que vivió en el siglo XVII. Los hechos se refieren a lo siguiente: se cometió en la localidad un crimen y lo achacaron al herrero, quien confesó haber introducido en la boca de su mujer un hierro candente, enojado porque ésta le había traído el almuerzo frío. Fue condenado a muerte, pero al ser el único herrero de la zona se le indultó. El justicia aseguró que colgaría al herrero a menos que algún otro cargara con la pena, porque a alguien había que ajusticiar. El secretario del ayuntamiento propuso que en lugar del herrero ajusticiaran a uno de los dos tejedores que tenía la villa, ya que con uno se arreglaban; pareció bien al justicia, y se procedió a ajusticiar a uno de ellos. Escudo del Señor de Alfocea (villa zaragozana) sobre la puerta de la Iglesia de la Inmaculada Concepción (www.oszenigeltaires.wordpress.com) BUBA: Palabra procedente del término griego bubôn (tumor en la ingle). Tumor blando, comúnmente doloroso y con pus, que se presenta de ordinario en la región inguinal como consecuencia del mal venéreo, y también a veces en las axilas y en el cuello. Ya se utilizaba en el año 1400 con el significado de “tumor voluminoso, en particular, el de la peste” Las bubas eran características de la pandemia responsable de la peste negra y quizás de otras pandemias antiguas. La peste negra o muerte negra fue una pandemia de peste que afectó a Europa y a Asia en el siglo XIV y que alcanzó un punto máximo entre 1347 y 1353. Es difícil conocer el número de fallecidos aunque se calcula que pudiera rondar entre 80 a 200 millones en Eurasia y África del Norte. La teoría aceptada sobre el origen de la peste explica que fue un brote causado por una variante de una bacteria Yersinia pestis. ​ La pandemia irrumpió en primer lugar en Asia, para después llegar a Europa a través de las rutas comerciales e introducida por marinos, comenzando en el sur de Italia. Mientras que algunas áreas quedaron despobladas, otras estuvieron libres de la enfermedad o solo fueron ligeramente afectadas. En Florencia, solamente un quinto de sus pobladores sobrevivió. En el territorio actual de Alemania, se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida. En los reinos hispanos también afectó esta peste (el propio rey Alfonso XI murió, víctima de la epidemia); las mismas Cortes de Valladolid (en 1351) tuvieron que adoptar medidas para hacer frente a los estragos de esta pandemia. Los cálculos que se han hecho de la mortalidad no parecen ser muy fiables, aunque en el obispado de Palencia se cifra que en torno al 20%  de los lugares habitados quedaron despoblados, en Zaragoza perecían unas 300 personas al día; en Mallorca las pérdidas de población se han estimado en torno al 15%; en Navarra hubo territorios que perdieron cerca del 70% de la población. «El triunfo de la muerte» de P. Brueghel el Viejo (Museo del Prado) Refleja la agitación social y el terror que desató la peste negra y que devastó Europa (www.es.wikipedia.com) BUCANERO: Palabra procedente del término francés boucanier (aventurero, pirata del Caribe) Pirata que en los siglos XVII y XVIII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar Un bucanero, en origen, era un habitante de la parte occidental de la isla de La Española (actual Haití y República Dominicana) que se dedicaba a cazar vacas y cerdos salvajes para bu canear, es decir, ahumar la carne y venderla a los navíos que navegaban por las aguas del Caribe. Durante el siglo XVI se establecieron en la parte occidental de la isla, que había sido abandonada por los españoles, aventureros europeos, particularmente franceses, en su mayoría normandos, y se dedicaron a preparar la piel de los animales cazados para venderla a los barcos europeos de paso. Cuando las autoridades españolas, a mediados del siglo XVII invadieron la isla por no pagar impuestos a España, exterminaron a los animales en que se basaba el comercio de los bucaneros. Muchos de ellos se establecieron en la Isla de la Tortuga sumándose a los filibusteros, para dedicarse a la piratería, sobre todo contra los españoles. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el término (alternado con el de filibustero) ​ pasó a ser sinónimo de pirata. Sin embargo, mientras los piratas solían limitar sus actividades al mar, los bucaneros no desdeñaban las actividades en tierra firme ni dedicarse al pillaje. «Bucanero del Caribe» de H. Pyle. Dibujo realizado para el «Libro de Piratas» (www.es.wikipedia.com) BÚCARO: Palabra procedente del término latino poculum (taza o vaso) que pasó al mozárabe búcaro Vasija, por lo común de barro, para contener agua. Arcilla olorosa de que se hacían estos vasos. Durante el Siglo de Oro español los búcaros eran recipientes de cerámica, pequeñas vasijas de tierra arcillosa, que servían para contener agua perfumada, y que se comían para mantener la palidez de la cara, siguiendo la moda de la época, y por otros fines supersticiosos como regular la menstruación, como método anticonceptivo y como alucinógeno. Se cita citó como uno de los posibles orígenes de este hábito la costumbre musulmana, documentada ya en el siglo X, de comer ciertas arcillas, costumbre que pudo llegar a la corte española de los Austrias a través de los moriscos. ​ Esta costumbre generaba un trastorno llamado opilación (una especie de anemia), que entre sus varios efectos tapaba ciertos conductos, sirviendo para cortar hemorragias (en especial menstruaciones abundantes) o dar una extrema palidez al rostro (como reflejo de la crisis biliar que producía en el hígado), en aquel tiempo signo de belleza. También se le imputaban efectos anticonceptivos y alucinógenos.

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31/03/2022 / Comentarios desactivados en DE LA A A LA Z (34)
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CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (41)

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EL PODER EN LAS CIUDADES SALMANTINAS DURANTE LOS SIGLOS XIV Y XV (PRIMERA PARTE) En el territorio de la actual provincia de Salamanca coexistieron diversos poderes en las zonas urbanas: las jurisdicciones emanadas del rey, las de los señores feudales, las de la Iglesia y las de los concejos. La unidad fundamental política de los territorios era el concejo. Cada aldea o pequeño núcleo de poblamiento se organizaba en un concejo rural o aldeano y un número de ellos (decenas o, incluso, centenares) estaban normalmente integrados en grandes marcos jurisdiccionales que tenían como capital una ciudad o una villa. Desde la repoblación de los territorios salmantinos (desde finales del siglo XI al siglo XIII) las principales ciudades o villas eran: Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma, Alba de Tormes, Béjar, Salvatierra, Miranda y Montemayor; en los siglos XIV y XV seguían siendo los principales concejos. Sin embargo, se dieron también casos en los que pequeños concejos de aldea se “independizaron” de la disciplina de las grandes ciudades y constituyeron administraciones soberanas de concejos autónomos. Salamanca y su Tierra era, con diferencia, la principal circunscripción: en el siglo XV alcanzaba cerca de 340 lugares poblados. Le sigue en número Ledesma y su Tierra con cerca de 190 núcleos poblados; Ciudad Rodrigo y su Tierra contarían con 115 lugares; Alba de Tormes y su Tierra tendrían setenta y cinco aldeas; Béjar dispondría de 38 lugares; Salvatierra agruparía a una veintena de núcleos; Montemayor 14 y  Miranda dispondría de una docena. La villa cacereña de Granadilla contaba con dos enclaves salmantinos: Sotoserrano y La Alberca; esta última población era la principal de la Tierra de Granadilla, triplicando a la de la capital. Completando este cuadro tan diverso y complejo de poder desde mediados del siglo XIV y durante todo el siglo XV, muchos concejos reales fueron perdiendo pequeñas partes de territorios que se convirtieron en concejos propios y cayeron en manos de señores feudales. Además existieron algunos núcleos que dependían de la Iglesia (bien del cabildo o del dominio catedralicio); concretamente  los respectivos territorios del “Abadengo” de Salamanca (Abadengo de la Armuña, Cantalapiedra, Topas, Vitigudino o San Martín del Castañar) y el de Ciudad Rodrigo.  Otros núcleos dependían de señores eclesiásticos, bien de los obispos (salmantino o mirobrigense), del arzobispo de Santiago o de alguna Orden. Dejando al margen estos últimos poblamientos, podríamos agrupar a los concejos en tres tipos: ciudades realengas (Salamanca y Ciudad Rodrigo); concejos de “Villa y Tierra” (Béjar, Ledesma, Alba, Salvatierra, Miranda y Montemayor); y pequeños concejos aldeanos, sin tierra dependiente y que se fueron señorializando. La ciudad de Salamanca permaneció durante toda la Edad Media vinculada al realengo; era sede episcopal y tenía representación en cortes. Según Villar y Macías, Alfonso XI concedió a mediados del siglo XIV (desde 1340 hasta 1356)  el señorío de Salamanca a su mujer (María de Portugal); hacia 1366 (durante la guerra civil entre Pedro I y Enrique II) las fuerzas vivas más fuertes de la ciudad se inclinaron por don Enrique. Con posterioridad los primeros reyes de la dinastía de Trastámara continuaron la costumbre de entregar la ciudad a sus esposas; Enrique II lo hizo con su mujer Juana (fallecida en Salamanca en el año 1381), Juan I se la dio a sus dos esposas (Leonor, fallecida muy pronto, y a su segunda esposa Beatriz). Esta costumbre se rompió de manera transitoria en el año 1396, cuando Enrique III puso un corregidor en la ciudad. MARÍA DE PORTUGAL (esposa de Alfonso XI) Miniatura de la Genealogía de los Reyes de Portugal (siglo XVI) de Antonio de Holanda. (www.es.wikipedia.com) Parece que se trataba de una delegación administrativa de la ciudad desde el poder real, sin cuestionar su señorío; en la práctica, la administración recaía en personas que gobernaban en nombre del rey o de la “señora”; como ejemplo tenemos a doña Juana (esposa de Enrique II) quien delegó el gobierno de la ciudad en don Diego García (caballero toresano). Durante la mayor parte del siglo XV las personas que gobernaban la ciudad fueron los regidores, entre los que se pueden citar a: don Juan de Valencia (mariscal de Castilla), don Alonso de Estúñiga (maestresala del rey), don Fernando de Castro, don Carlos Arellano (mariscal de Castilla), don Juan de Torres, don Pedro de Guevara, don Pedro de Castro, don Diego Hurtado de Mendoza o el mismo Príncipe de Asturias (Don Juan). Las dificultades aparecieron en la segunda mitad del citado siglo. Con la guerra civil durante el reinado de Enrique IV, la ciudad pudo salir beneficiada tras adherirse a la causa del monarca; la feria franca de septiembre es una prueba de la recompensa ofrecida por el monarca a la ciudad en el año 1467. Sin embargo dos años más tarde la ciudad estuvo a punto de pasar a señorío, siendo beneficiado el conde de Alba (García Álvarez de Toledo) a quien el rey le debía el favor de haberle ayudado. Escultura del Príncipe Juan (hijo de los Reyes Católicos) de Agustín Casillas. (www.lagacetadesalamanca.es) Posteriormente los partidarios salmantinos de Isabel la Católica y los de Juana la Beltraneja protagonizaron algunos conflictos pero en ningún momento volvió a correr el riesgo de caer en manos de señores feudales. La situación de Ciudad Rodrigo (sede episcopal y cabeza de un amplio distrito concejil) es algo más compleja que la de Salamanca, aunque no pareciera tan convulsa en ciertos momentos y es que el compromiso que el infante don Sancho adquirió en el año 1282 con la ciudad, garantizando que siempre se mantendría en el realengo, fue cumplido. La complejidad podría venir por el lugar que ocupaba. Ser frontera tuvo su cara y su cruz: a veces fue destruida (tanto la villa como su Tierra), pero también atrajo privilegios reales y consciencia regia de ser un enclave estratégico. También esa complejidad podría venir por las apetencias de grandes linajes nobles o por el recurso a hombres fuertes ante situaciones críticas. Ni las guerras civiles o las guerras con Portugal, en las que la ciudad tuvo gran protagonismo,

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13/03/2022 / Comentarios desactivados en CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (41)
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PERSONAJES HISTÓRICOS (33)

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Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia CASA DE ALBA Familia noble española cuyo origen se remonta a 1429 cuando Juan II de Castilla otorgó la villa de Alba de Tormes y el título de señor de esta villa a Gutierre Álvarez de Toledo y de Ayala, arzobispo de Sevilla y heredado por su sobrino Fernando Álvarez de Toledo, convertido en Conde de Alba de Tormes, en 1438, por los servicios prestados a la corona. Al emparentar su nieto, García Álvarez de Toledo, con una Enríquez, hija del Almirante de Castilla (1469), recibió el título de Duque de Alba en 1472 por concesión de Enrique IV de Castilla. Posteriormente, los Reyes Católicos otorgaron la capitanía general de sus ejércitos al segundo duque de Alba, Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez. En 1520 Carlos I incluyó a los duques de Alba de Tormes entre los 25 primeros Grandes de España. Escudo de la Casa de Alba (www,es.wikipedia.org) En el ducado se han sucedido tres familias: la casa original de Alba (los Álvarez de Toledo), extinguida en 1755; la segunda o de Silva, extinguida en 1802; y la tercera la actual, derivada del hijo bastardo del rey Jacobo II de Inglaterra, denominada Fitz-James Stuart. A principios del siglo XIX debido a la muerte sin descendencia de la XIII duquesa, el título pasó a los Fitz-James Stuart, duques de Berwick, en la persona de Carlos Miguel Fitz-James Stuart, sobrino-bisnieto de Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII duque de Alba y abuelo de la citada XIII duquesa. La Casa de Berwick poseía el ducado de Berwick en Inglaterra y los ducados de Liria y Jérica en España. Una de las propiedades del Duque de Alba, el Palacio de Monterrey en Salamanca (www.detallelogia.blogspot.com) CASA DE AUSTRIA La Casa de Habsburgo ​ fue una de las más influyentes y poderosas casas reales de Europa. Los Habsburgo ocuparon el trono del Sacro Imperio Romano Germánico de forma continua desde 1438 hasta 1740 y, en distintos momentos, los tronos de España, Portugal, Bohemia, Inglaterra, Hungría, Croacia y el Segundo Imperio Mexicano. Los Habsburgo eran originarios de un modesto castillo en la actual Suiza. El fundador de la dinastía, el conde Radbot de Habsburgo (entre 985 y 1045) pasó a controlar el castillo como vasallo del duque de Suabia, a principios del siglo XI. Por medio de una ambiciosa política matrimonial y de alianzas, los Habsburgo comenzaron a extender su influencia hasta que en el siglo XIII Rodolfo I de Habsburgo (controlando partes de Alsacia y Argovia), logró ser nombrado rey de romanos en el año 1273 (a la muerte del rey Federico II). Este hecho provocó un conflicto entre Rodolfo I y el heredero de Federico II (Ottokar II de Bohemia) que ocasionó que los Habsburgo adquirieran los territorios de Austria, Estiria, Carniola y Carintia (desde este momento, los territorios centrales de la familia durante el resto de su historia). En 1452 el duque de Austria, Federico III, fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y desde ese momento hasta su disolución los Habsburgo controlaron el trono de este “imperio”. Escudo de la Casa de Austria (www.es.wikipedia.org) A partir del reinado del emperador Carlos V (1519-1556), la Casa de Habsburgo se dividió en dos ramas. La rama principal de los Austrias españoles (que gobernó la Monarquía Hispánica) y la rama  de los Habsburgo austríacos, que gobernó el Sacro Imperio Romano Germánico y los territorios de Austria-Hungría  y se extinguió en 1780 a la muerte de la emperatriz María Teresa I de Austria. La Casa de Austria es el nombre con el que se conoce en España a la dinastía Habsburgo reinante en los siglos XVI y XVII (desde la proclamación como rey de Carlos I en 1516, hasta la muerte sin sucesión directa de Carlos II, que provocó la Guerra de Sucesión Española). Cada uno de aquellos monarcas y todo su linaje ostentaron el de Austria, y nunca el de Habsburgo como apellido familiar. La Monarquía Hispánica fue durante toda esa época la mayor potencia de Europa. Durante los llamados Austrias mayores (Carlos I y Felipe II) alcanzó el apogeo de su influencia y poder. La herencia territorial de Carlos I, procedente de los Habsburgo (Paises Bajos y Condado de Borgoña en 1506) y de los Trastámaras (Coronas de Aragón y Castilla en 1516), junto con los territorios conquistados en América,  conformó la base de lo que se conoce como Imperio Español. Sin embargo, los reinados de los llamados Austrias menores  (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), coincidentes con lo mejor del Siglo de Oro de las artes y las letras, significaron la «decadencia española»: la pérdida de la hegemonía europea y una profunda crisis económica y social. Los cinco reyes de la Casa de Austria (www.historiasdelahistoria.com) Estos fueron los monarcas de la Casa de Austria: – Carlos I (1516-1556): emperador electo en 1520, su abdicación no fue reconocida hasta 1558. Dividió la Casa de Habsburgo en dos líneas (la austríaca y la española). – Felipe II (1556-1598), también rey de Portugal desde 1580 hasta 1598 – Felipe III, también rey de Portugal, desde 1598 hasta 1621. – Felipe IV, desde 1621 hasta 1665; fue rey de Portugal hasta 1640 – Carlos II: rey de España desde 1665 hasta 1700. Con Carlos II se extinguió la línea de los Austria. A su muerte accedió al trono español Felipe V, con el que se inicia la dinastía de la Casa de Borbón. CASA DE BORBÓN La Casa de Borbón ha reinado en España desde 1700 hasta la actualidad, excepto durante la ocupación napoleónica  (1808-1813), el Sexenio Revolucionario (1868-1874), la Segunda República (1931-1939) y la dictadura del general Franco (1939-1975). La Casa de Borbón, o de Borbón-Anjou, ​ es de origen francés y se inicia con la llegada al trono de España de Felipe, duque de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, y fue proclamado en 1700 rey de España con el nombre de Felipe V. Esta proclamación dio lugar a la Guerra de Sucesión Española (1700-1715) en la que se enfrentaron dos bandos: los partidarios de Felipe V y

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09/02/2022 / Comentarios desactivados en PERSONAJES HISTÓRICOS (33)
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De la A a la Z (33)

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Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia. BRIGANTINA: Palabra de origen incierto, quizás del francés antiguo brigandine (peto de acero). Coraza disimulada en forma de jubón, de tejido fuerte, totalmente forrado de láminas metálicas. Es usada ya en los siglos XIV y XVI. Se distinguían las brigantinas de guerra de las de torneo pues las primeras se abrochaban sobre el pecho y las segundas al costado derecho. Las más antiguas son de la segunda mitad del siglo XIV. Eran largas y bajaban hasta las rodillas, sin marcar la cintura. Al principio del siglo XV, se acortan y toman una forma más elegante con mangas completas. En su origen esta especie de jaco, no lo usaban más que las gentes de a pie y los que, primeramente, las emplearon fueron los bandidos, brigantes. En cuanto fue perfeccionándose su construcción, las adoptaron los señores, porque hacían a la vez oficio de coraza y de cota de armas, siendo menos costosas que los arneses. Brigantina inglesa del siglo XVI (www.es.wikipedia.org) BRIGOLA: Palabra procedente del término occitano bricola y este del alemán antiguo brechen (romper). Máquina de que usaban los antiguos para batir las murallas. Parece que es de origen italiano y es una especie de catapulta muy utilizada a lo largo de los siglos XII al XV en la zona sur de Europa. Sus proyectiles se impulsaban con el principio del balancín, pero con la particularidad de introducir un sistema de contrapeso de placas de plomo adosadas sobre las piezas de madera y la viga. Actuaba mediante tracción humana. Se empleó en el ataque a fortalezas y torreones asediados y la servían unos 15 hombres. Sus proyectiles solían ser bolas de piedra o material incandescente con un peso de 20 a 60 kilos, arrojados a una distancia de 50 metros aproximadamente y con una cadencia de tiro de una vez cada 10 o 15 minutos.     Brígola de dos capas del siglo XV (www.maquinasdeasedio.com) BRINCAR: Palabra procedente del término portugués brincar (jugar, retozar) y este de brinco (juguete para los niños). Primitivamente significaba anillo o sortija. Aro que, junto con el engaste de la piedra preciosa, constituye un anillo. Anillo visigodo (www.pinterest,es) BRINDAR: Palabra procedente del término brindis. Costumbre de chocar vasos y copas cuando se bebe y que proviene de las costumbre entre los romanos, quienes decían que al beber participaban del placer todos los sentidos excepto el oído. Al chocar las copas, el oído quedaba también incluido. Manifestar, al ir a beber vino, licor u otra bebida alcohólica, el bien que se desea a alguien o la satisfacción por algo. BRINDIS: Palabra procedente del término alemán bring dir´s (yo te ofrezco) Acción de brindar BRÍO: Palabra procedente del término céltico bri (aprecio, dignidad, honor), emparentado con el irlandés antiguo brig (fuerza). Pujanza, valor, coraje o grandeza de espíritu. En la frase: voto a bríos se apela a Dios (1525). BRISCA: Abreviación del término francés brusquembille que deriva del nombre de un comediante de principios de siglo XVII. Juego de naipes parecido al tute, en el que se reparten tres cartas a cada jugador y se descubre otra que indica el palo de triunfo. Valor de las cartas en la brisca (www.juegosdeases.wordpress.com) BROCADO: Palabra procedente del término italiano broccato (espina, rama seca). Tela de seda entretejida con oro o plata. Los primeros brocados se fabricaron en China, donde el secreto de la seda era cuidadosamente custodiado. Desde allí, se extendieron hacia Persia y Bizancio. El desarrollo de la fabricación de brocados en Bizancio (años 800-1200) favorece la difusión en la Italia de los siglos XIV y XV, principalmente en Venecia, Florencia, Génova y Milán. En Europa, se considera desde el principio un tejido valioso tanto por estar confeccionado en seda como por la complejidad de su elaboración; es prácticamente exclusivo de la realeza, la nobleza y el clero. Detalle de brocado fabricado en Lyon en 1727 (www.es.wikipedia.org) BROCAMANTÓN: Palabra procedente de los términos Broca (dentón) y Mantón (pañuelo grande que se echa sobre los hombros). Joya grande de oro o piedras preciosas, a manera de broche, que llevaban las mujeres en el pecho. Detalle del brocamantón de la Emperatriz María Alexandrovna. Retrato de F.X. Winterhalter (www.mcvjoyeriaenplata.com) BROMA: Palabra procedente del término griego broma (caries) y de una palabra derivada bibrosko (devoro). Molusco que carcome los buques. Por la pesadez de los buques atacados de broma pasó a significar “cosa pesada” a finales del siglo XVI. De esté acepción pasó a “contrariedad, molestia, chanza y burla” en el siglo XVIII. Detalle del molusco que carcome la madera de los barcos (www.exponav.org) BRONCHA: Palabra procedente del término francés broche (joya). Adorno de metales y piedras preciosas. Arma corta, especie de puñal. Broncha de metal (www.laxabiera.com) BROQUEL: Palabra procedente del término francés antiguo bocler (guarnición de metal que el escudo llevaba en el centro). Escudo pequeño de madera o de corcho, cubierto de ante con una guarnición de hierro en el canto y en media una cazoleta de hierro para que la mano pueda empuñar el asa, colocada por dentro. En general, fue utilizado durante la Edad Media y el Renacimiento, consistiendo en una pobre protección frente a las arrojadizas (flechas sobre todo), pero útil para desviar el golpe de una espada o de una maza. Broqueles (www.armasyarmadurasenespaa.com) BROZNO: Este vocablo en su etimología es de origen incierto y de procedencia desconocida. Dicho de una persona que es tosca o ruda. Se dice de quien es de ingenio rudo, basto y pesado, y de carácter bronco y sin desbastar. Es palabra muy antigua en castellano, empleada ya en el Calila e Dimna (siglo XIII).   Para la realización del presente artículo se han tenido en cuenta los siguientes documentos: – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Castellana”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 1776 – AA.VV.: “Diccionario de Lengua Española”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 2014 – CELDRÁN GOMÁRIZ, P.: “Inventario general de insultos”. Ediciones Del Prado. Madrid, 1995 – COROMINAS, J.: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”. Editorial Gredos. Madrid, 1987

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09/02/2021 / Comentarios desactivados en De la A a la Z (33)
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