PERSONAJES HISTÓRICOS (25)

Relación de personajes que han tenido que ver con nuestra historia

CANO Y MUCIENTES RODRÍGUEZ DEL POZO, Pedro (siglo XVIII)

Político  nacido en Salamanca.

Hijo de Pedro Cano Mucien­tes, fiscal del Consejo de Órdenes y caballero del hábito de Santiago. Su abuelo, Luis Cano de Santayana, había sido teniente coronel del Regimiento de Vitoria.

Se casó con Isabel Enríquez, también natural de Sa­lamanca, ciudad en la que nacerá su hijo primogé­nito, José María Cano Enríquez, que será caballero de la Orden de Carlos III el 1 de enero de 1796.

El 22 de diciembre de 1741 fue promovido a fiscal de los Tribunales Reales de Navarra en lugar de Mi­guel María Navar y Carreño. Ya el 25 de septiembre había comunicado desde Madrid su elección para este cargo a la Diputación del reino.

En 1744 formó parte, en su calidad de fiscal, de la Junta de Pamplona, compuesta por siete miembros, creada para conocer en las apelaciones que estaba realizando el juez conservador de la renta del tabaco en los casos de fraude.

Permaneció poco en ese puesto, ya que el 30 de abril de 1748 era ascendido a una plaza de oidor del Con­sejo de Navarra, en lugar de Tiburcio Felipe Agui­rre, promovido al Consejo de Órdenes. Juró su nuevo cargo ante todo el Consejo navarro el 27 de junio.

Escudo del Consejo de Navarra
(www.cfnavarra.es)

En 1754 fue nombrado corregidor de Guipúzcoa, conservando su plaza de oidor del Consejo de Nava­rra.

Cuatro años más tarde, en 1758, fue promovido a una plaza de alcalde de Casa y Corte. Fue sustituido en el Consejo por Manuel Domingo Sánchez Salva­dor el 6 de julio de ese año.

CANÓNIGOS REGULARES AGUSTINIANOS

Una orden de canónigoses una orden religiosa católica formada por canónigos de una comunidad (catedral) que observan la vida en común, según una regla, y la combinan con el oficio clerical y la vida apostólica. Las ramas femeninas son las llamadas canónigas.

Su origen está en los capítulos catedralicios, donde los canónigos formaron comunidades viviendo juntos. Mayoritariamente, siguieron la Regla de San Agustín y fueron el origen de algunas órdenes monásticas.

Pero no son comunidades monásticas, ya que el objetivo no es la vida contemplativa ni el alejamiento del mundo, sino el ministerio público de administrar los sacramentos y ejercer el apostolado. 

Las comunidades de canónigos regulares estaban compuestas por canónigos que seguían una regla de vida en común. Vivían juntos en una domus canonica o residencia y estaban inscritos en la lista (canon) de una iglesia local, donde hacían su servicio.

Los siglos XI y XII son el periodo de mayor florecimiento de las comunidades canónicas, que disfrutaban de un grado de autonomía considerable.

En Salamanca ya aparecen desde la formación del Cabildo de la Catedral (siglo XI) con la llegada del obispo Jerónimo de Perigoud, de la mano  del conde Don Raimundo de Borgoña y de Doña Urraca, hija del monarca Alfonso VI.

Restos del claustro de la Iglesia de Santa María de la Vega.
Actualmente se encuentra en el edificio de la Fundación “Rodríguez Fabrés”
(www.salamancapasoapaso.blogspot.com)

El Cabildo se constituye como cuerpo de eclesiásticos que forman el gobierno de la iglesia catedral.

En un primer momento era común que el obispo viviera en comunidad junto con los canónigos, al estilo de los monasterios masculinos, bajo las directrices de la regla de San Agustín.

Este modo de vivir duró poco y el obispo se trasladó a residencias propias o propiedad de la Catedral que oportunamente alquilaban. Los canónigos por su parte se juntaban para el rezo de las horas y el cumplimiento del culto, manteniendo estructuras de uso común en el claustro de la catedral.

CAÑIZARES Y FONSECA, Juan de (siglo XVI)

Eclesiástico.

Nace en Almagro.

Se doctoró en Derecho Canónico por la Universidad de Salamanca, fue canónigo de la Catedral de Salamanca y se incorporó al claustro de la Universidad en el año 1526.

Llegó a ser vicario de la audiencia metropolitana de Santiago.

Era sobrino del arzobispo Fonseca y del arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca. Actuó como mayordomo y administrador de ambos. Se ocupó de los dineros para construir el claustro de la Catedral de Santiago y fue designado en testamento albacea para la terminación del colegio Fonseca que el arzobispo había fundado en la sede gallega.

El Cabildo salmantino recurre a él (parece que por sus acreditados conocimientos artísticos) para supervisar las obras que se iban a realizar en la casa del entonces racionero don Diego de Covarrubias. Influye en la idea de cómo deben ser las sillas del coro del monasterio de las Úrsulas

Funda el Colegio de Santa Cruz en Salamanca, en el año 1527 (hay quien lo data en el año 1534), como colegio menor en la calle que tomó el nombre de Cañizares.

Fachada del Colegio Santa Cruz de Cañizares,
fundado por Juan de Cañizares y Fonseca,
situado en la esquina entre las calles Cañizal y Tahonas Viejas.
(www.wikisalamanca.wikis.cc)

El colegio lo erigió bajo la advocación de la Santa Cruz, de ahí su antiguo nombre. Dicha institución impartía enseñanzas de Teología y Derecho.

En el siglo XVIII (año 1780) se fundió con el Colegio de los Ángeles, tras las reformas de Carlos III.

El colegio pretendía dar estudios a cuatro sacerdotes, de los cuales, dos habrían de estudiar Teología y los otros dos Cánones. En el año 1530 se solicita licencia para ampliar a otros dos becados. Debían ser pobres, pues sus rentas nunca debían superar los 300 ducados de oro. Tenían preferencia para las citadas becas primero los parientes del fundador, luego los naturales de Almagro, los naturales de Santiago y, finalmente, los naturales de Salamanca.

El fundador les daba el mantenimiento necesario y los presbíteros, además de cumplir con el estudio, debían celebrar dos misas diarias en la capilla del colegio por el fundador y sus familiares difuntos.

Los becados habitarían en el colegio durante siete años junto con los familiares que les habían de servir.

CAÑIZO GARCÍA, Agustín del (1876 – 1956).

Médico, catedrático, internista.

Hijo de Juan del Cañizo Miranda, médico, licen­ciado en Filosofía y Teología, creció en un ambiente de gran nivel intelectual, hecho que tuvo luego su trascendencia por su elevada formación crítica. In­fluido sin duda por su padre, decidió estudiar la ca­rrera de medicina, lo cual hizo en la facultad de Ma­drid, donde fue estudiante brillante y alumno interno, por oposición, en el Hospital de San Car­los en la cátedra de Patología Quirúrgica que regen­taba Alejandro San Martín Satrústegui, uno de los grandes de la medicina de esos momentos.

Acabada la licenciatura en 1900, ingresó en el mismo hospital como médico de guardia y comenzó a trabajar como médico asistente en la cátedra de Patología y Clínica Médicas del que sería su maestro, el gran clínico Ma­nuel Alonso Sañudo, y en la que llegaría a ser jefe de Clínicas.

Imagen de Agustín del Cañizo
(www.bancodeimagenesmedicina.com)

Decidido vocacionalmente por la carrera univer­sitaria y asesorado por su maestro y su padre, estu­dió fuera de España. Pensionado por la Junta para la Ampliación de Estudios se desplazó a Berlín con la idea de trabajar en nuevas técnicas de diagnóstico, y más concretamente en las exploraciones relacionadas con rayos X, novedad en esos años y de las que se pensaba podrían ser de una enorme aplicabili­dad en medicina. En 1901 obtuvo por la Universidad Central el grado de doctor tras la defensa de la tesis Breves consideraciones con motivo de algunos casos de poliomielitis anterior aguda del adulto.

En 1905 ganó por oposición la cátedra de Pato­logía y Clínica Médicas en la Universidad de Sala­manca. Durante sus años de estancia en Salamanca trabó amistad con figuras muy destacadas, como Mi­guel de Unamuno y José Giral, relaciones que a la postre le crearían problemas acabada la Guerra Civil.

(www.territorioveton.blogspot.com)

Entre 1911 y 1913 fue pen­sionado de nuevo para desplazarse a Berlín, en esta ocasión para ampliar estudios en el área de las enfer­medades del corazón.

En 1931, mediante concurso de traslado, obtuvo la cátedra de Patología y Clínica Médicas en la Facultad de Medi­cina de Madrid.

Durante la Guerra Civil fue destinado al Hospital de la Misericordia y como consultor de otros hospitales de dicha ciudad. Además de esta actividad, colaboró muy activamente con el Colegio de Médicos de Sego­via, impartiendo conferencias a los médicos segovia­nos interesados en ampliar estudios.

Acabada la gue­rra fue sometido a un expediente depurador acusado de republicano y amistades adictas al bando perde­dor, y aunque fue propuesta su rehabilitación a la cátedra, se le limitó su actividad sin poder ocupar nin­gún cargo de naturaleza directiva.

Dominó todos los campos de la medicina interna, si bien destacó fundamentalmente en el área de las enfermedades del aparato cardiovascular y respira­torio, donde realizó buenos estudios sobre miocar­ditis, enfermedad coronaria e hipertensión arterial.

Analizó y profundizó en los debe­res y la responsabilidad del médico no sólo ante el enfermo sino ante la sociedad. Su capacidad crítica se lo transmitió a sus colabo­radores, creando una importante escuela, de la que salieron destacados médicos, tanto en Salamanca como en Madrid, algunos de los cuales llegaron a ocupar los escalones más altos de la Universidad es­pañola. Entre ellos destacan su hijo Jesús del Cañizo Suárez —que se hizo cargo de la cátedra tras su jubilación—, José Estella Bermúdez de Castro, Luis Felipe Pallardo Peinado, Nieves González Barrios, Teófilo Morato, Vicente Gaite Veloso y Darío Ca­rrasco Pardal.

Portada de uno de los libros de Agustín del Cañizo
sobre la hipertensión.
(www.fnac.es)

Además del libro Terapéutica clínica de las afeccio­nes circulatorias,  es de resaltar su colaboración en el Manual de Medicina Interna de Teófilo Hernando y Gregorio Marañón —importante conjunto de volúmenes mé­dicos— donde escribió, además de los capítulos co­rrespondientes a las enfermedades cardíacas; el  apartado de las “Nefritis” en el volumen que sobre Enfermedades del riñón firmó conjuntamente con Carlos Jiménez Díaz. Además escribió algunas monografías como las referidas a las cardiopatías de la plétora y las nefritis. 

Para la elaboración del presente artículo se han tenido en cuenta los siguientes documentos:

– ASENSIO RUBIO, F.: “Hombres ilustres de Almagro”. Editado por Punto Rojo Libros, SL. Sevilla, 2014

– CASAS HERNÁNDEZ, M.: “Aproximación a la Historia de la Catedral y el Cabildo”. Capítulo IV de “La Catedral de Salamanca. Nueve siglos de historia y arte”. Coordinadores: PAYO HERNANZ, J. y BERRIOCHOA SÁNCHEZ-MORENO, V.  Edita PROMECAL PUBLICACIONES. Burgos, 2012.

– REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA: “Diccionario biográfico español

– RUPÉREZ ALMAJANO, M.N. y CASTRO SANTAMARÍA, A.: “El Colegio de Santa Cruz de Cañizares. Aspectos histórico-artísticos”. Revista de Estudios. Salamanca 1997.

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