Paquito y Cros, una pareja sin igual.

Hoy estamos con Francisco Moreda Marco, Presidente de la Asociación de Usuarios y Amigos del Perro Guía de Castilla y León, que nos recibe en su despacho en la tercera planta del edificio donde se encuentra la sede de la ONCE.

Sobre ti y tu perro:

¿Cómo se llama tu perro guía?

Me llamaron el 31 de octubre de 2016 para ir a por él. El 1 de noviembre a la una del mediodía me lo dieron con un año y nueve meses. Había nacido el 1 de febrero de 2015. Me dijeron cómo se llama, la raza y la edad. Es un labrador negro y se llama Cros. Y desde entonces, estamos todo el día juntos.

¿Tuviste algún otro perro anteriormente?

Tuve otro perro que fui a recoger a la escuela de adiestramiento de Rochester en Michigan (Estados Unidos), que tienen un convenio de colaboración con la Fundación ONCE del Perro Guía. Para los que somos trabajadores de la ONCE, estudiantes o usuarios repetidores, la lista de espera va más rápida. Quienes es su primera vez ahora tienen que esperar cinco años. Entonces me traje una perra que se llamaba Sage. Estuvo conmigo dos años porque tenía estrés miedoso al ruido, no paraba de temblar y se bloqueaba. En 2007, la Fundación cambió el convenio, quisieron que fuéramos personas que hubiéramos tenido perro guía para aportar nuestras ideas. El 12 de septiembre de 2007 me entregaron un Golden. Ese perro se jubiló el 12 de junio de 2015. Dentro de un año se jubilará Cros.

Entonces ¿los perros guía tienen un periodo de actividad?

Sí, hasta ahora eran 12 años, pero con la nueva ley que ha sacado el Gobierno sobre perros de asistencia se fija su jubilación obligatoria al cumplir los 10 años de edad, garantizando su bienestar físico y emocional tras toda una vida de servicio. Salvo que tengan una enfermedad muy grave (cáncer, diabetes, etc.).

¿Qué supuso para ti el momento de tener tu primer perro guía?

Yo no soy invidente de nacimiento. Antes veía. Tengo una enfermedad hereditaria, retinosis pigmentaria, de un gen que heredé de mi madre. Vivía en Lumbrales. Me vine a Salamanca, aprendí braille e hice manejo del bastón. Pregunté si podía tener un perro guía y me dijeron que sí. Me pidieron la documentación. Pasé un reconocimiento médico, un reconocimiento psicológico, una prueba de movilidad y la entrevista con el trabajador social. Cuando ven que te manejas bien y que te orientas te mandan un carta diciendo que eres apto y pasas a lista de espera. Con los informes  que elaboraron sobre mi evaluación, ellos emparejan la unidad (realizan un emparejamiento con el animal adecuado).

¿Qué supuso para ti el primer día que fuiste a recoger a tu perro?

Llegué a la escuela después de mucho tiempo de espera y me dijeron el perro que me habían asignado. Te hacen esperar en una habitación y como en la residencia nunca están, les dan un paseo para que huelan. Oyes patitas, patitas y patitas, y piensas que es el tuyo, te muerdes hasta las uñas. Y cuando llega tu perro llaman a la puerta y te dicen “mira, aquí está Cros”. Te dejan una hora con él. Es una emoción muy fuerte. Ellos lo pasan mal porque han estado un año viviendo con una familia educadora, después han pasado cuatro o cinco meses en un curso con el instructor y me lo dan a mí que soy una persona extraña. Muchos se mean de miedo.

Desde ese día y durante el primer mes tenemos que mandar un informe todas las semanas de cómo se va adaptando a su nueva vida. Después, un informe cada mes y transcurrido un año nos quitan la “L virtual” de novatos. Porque si el perro hace un 40% y yo un 60% mal va la cosa, y al revés también. Eso supone un peligro para la unidad. El instructor me enseña recorridos cada vez más difíciles para que el perro se acostumbre a mis anchuras, porque está acostumbrado a las del instructor.

¿Es tan importante lo de las anchuras?

Sí, porque él va pensando en su anchura y la mía para pasar por los sitios. Por eso, cuando lo llevo agarrado del asa no tenéis que hablar al perro sino a la persona. Por ejemplo, si voy andando con Cros y quieres acariciar al perro tienes que ponerte a mi lado derecho y preguntarme si puedes tocarlo. Entonces yo me paro, le digo “sienta”, suelto el asa y le tocas.

¿Siempre se lleva el perro a tu izquierda agarrando el asa con esa mano?

El perro, cuando está trabajando lo llevas con la mano izquierda. Hubo un caso que a un compañero le faltaba el brazo izquierdo y lo enseñaron a llevarlo con la mano derecha. Ha habido otro caso, un chico de Logroño que perdió la vista y ambas manos cuando le estalló una bomba de la guerra civil. Le pusieron unos aparatos en su lugar y tuvieron que probar hasta que dieron con un arnés especial adaptado para que pudiera agarrarlo bien y el perro no se escapara. Ahora tiene un perro guía.

¿Qué diferencia hay entre llevar bastón y llevar perro guía?

Con el bastón, si hay un obstáculo que lo tengo controlado, por ejemplo una valla, yo sé para donde tengo que moverme, pero si me la cambian de sitio, como siempre voy hacia el lado contrario al que creo que debía estar, me la llevo por delante. Sin embargo, él antes de llegar ya va pensando por donde puede pasar, se para y yo le digo “Cros, busca”. Que ve que por ahí no cabemos entonces busca por donde podamos pasar los dos. Me da más seguridad que un bastón. Llevo 21 años con perro guía y nunca me he chocado ni me he caído.

 

Entonces ¿es importante el ritmo que llevéis cuando vais por la calle?

Cuando nos hacen el reconocimiento médico nos miden la fuerza de la mano, la fuerza de la espalda y el paso. Si yo ando despacio no me pueden asignar un perro  que ande muy rápido porque lo llevaría retenido y el perro se ahogaría. Todo eso lo miran.

Hablemos ahora de la relación entre perro y usuario.

¿Cuál es el vínculo emocional que se forma entre una persona invidente y su perro guía?

Para mí no es un animal. Es como si fuera uno más de mi familia, mi hijo, y el día que no pueda seguir trabajando lo pasaré mal, o cuando se muera.

¿Alguna anécdota emotiva o especial con Cros?

Cuando traje a Cros a casa vino el instructor a realizar el seguimiento. Fuimos un día desde mi casa hasta la estación de Vialia. Había un andamio y yo ni me enteré, el perro lo evitó. Me preguntó el instructor “¿te has dado cuenta que te ha salvado de chocarte contra un andamio?” Y es una emoción que ves que pasas por un sitio por el que tú no te habías dado cuenta. Si vas con el bastón haces un movimiento de barrido de 90 grados, pero el perro va por el centro, derecha o izquierda, y no te chocas.

¿Qué actividades o ejercicios realizas con Cros?

Cuando salgo de casa le pongo el arnés y vamos juntos a la farmacia, al Banco o donde sea. Ejercicio, como tal, no hacemos porque tengo problema con los pulmones, pero andamos mucho. No volvemos andando porque él tiene un problema de nacimiento. Cuando lleva mucho tiempo encerrado o sentado tiene que hacer pis. Le falta una glándula que controla el ansia. Él bebe agua y la suelta. Después, cada cuarenta pasos se detiene y hace pis. Como tengo que estar a las ocho de la tarde en casa, si voy andando no llego. Cuando llueve, vamos despacio porque le encanta mojarse. De cachorro le gustaba bañarse en una piscina que tienen en Madrid para perritos. Cuando vamos al río, suelto el arnés y se va para el agua.

¿Cómo lo cuidas? ¿Qué necesita de ti cada día?

Todos los días lo cepillo y miro a ver si tiene algún bulto. Juega mucho conmigo, es muy cariñoso. También tiene sus juguetes. Cuando se cansa se tumba en una de las dos colchonetas que le tengo preparadas en casa. Una está junto a mi cama y la otra en el comedor. Para la comida, utilizo un silbato. Se la pongo en el suelo y hasta que no toco el silbato no la toca. Come una vez al día, a las dos de la tarde.

En cuanto al proceso de formación del perro guía:

¿Cómo es su entrenamiento en la Fundación del perro guía antes de que te lo asignen?

Se hace en Madrid. Si una familia voluntaria quiere tener un futuro perro guía, tiene que solicitarlo a través de la página web de la Fundación. Después rellenan una documentación y les hacen una entrevista. Si pasan todo el proceso con éxito, cuando hay un cachorro les llaman. Les dan todo: la comida, la correa, cómo tienen que actuar, etc. El perro tiene que ir a todos los sitios con ellos para habituarse a entornos urbanos, ruidos, transporte público y lugares concurridos. Durante ese periodo llevan puesto un peto que pone “futuro perro guía”.

Después de un año con una familia educadora lo llevan a la Escuela ONCE del Perro Guía. Si no tiene ningún problema (intenta ladrar o morder) está  cuatro o cinco meses con el instructor. Cuando ya está preparado llaman a la persona que lo ha solicitado para que reciba un curso que puede ser de varias semanas en la residencia de la escuela en Boadilla del Monte, donde se realiza la adaptación entre el perro y el usuario, o de una semana allí y otra semana en el propio domicilio para que el perro aprenda las rutas habituales del usuario y se habitúe a su entorno. También, para nuevos usuarios, el curso se realiza enteramente en el domicilio. El curso residencial es gratuito, sólo tenemos que pagar el transporte. Si vamos a Rochester en avión, el viaje nos lo pagan y, además, vamos con una traductora. Si eres una persona que hace deporte te ponen un perro activo. A estos perros no les gusta que los toquen, además, como en España hay tanto ruido lo pasan mal.

¿Cuánto le cuesta a la ONCE adiestrar un perro?

Cros, por ejemplo, a la Fundación le cuesta 40.000 euros. No sólo el perro y el año que pasan con la familia, sino también las perreras que tienen, los instructores, los veterinarios, etc. Antes había sólo una perrera. Hace poco la Infanta inauguró la segunda para cachorros que le cuesta a la Fundación once millones de euros.

¿Quién forma a los instructores de la Fundación?

Están entrenados por la Federación Internacional de Instructores del Perro Guía. En la escuela se realizan cursos para ser educador. Después pasan a ser instructores. Los instructores adiestran al perro llevando gafas oscuras para que no les vean los ojos y atienda sólo a sus órdenes. Finalmente, para ver si el perro es apto para ser entregado, el instructor realiza un recorrido con un antifaz puesto y un compañero que vigila por si el perro se equivoca, para prevenir algún peligro.

Después de entregarte el perro ¿realizan algún seguimiento?

Periódicamente me llaman para hacerme una visita. El instructor tiene que observarnos desde la distancia, para que el perro no lo reconozca por el olor, porque si no se distrae y no sigue mis órdenes. Además, si noto que en el día a día el perro no sigue bien mis órdenes llamo al instructor, viene, lo corrige y me da nuevas pautas. También me ha pasado que el primer día, paseando con el perro, noto que se distrae con otro perro. Entonces llamo al instructor y le pregunto si Cros ha estado con algún perrito y me contesta que ha estado con una hermana suya. Entonces ya me di cuenta que reconoció a la otra perra porque pasaron mucho tiempo juntos.

Cros tiene una carpeta con su documentación (nos enseña el pasaporte de Cros). Cada seis meses le tenemos que hacer una analítica determinada, cuyos resultados figuran en su documentación. Hay una tarjeta con su foto y la mía. En el reverso vienen otros datos, como su número de chip y su nombre. Tiene su propio seguro. Yo corro con todos los gastos. Si voy a un sitio y no me dejan entrar enseño la tarjeta. Si aún así, no me dejan entrar, llamo al 112.

¿A partir de qué edad se puede solicitar un perro guía?

A partir de los 18 años. Hay cuatro razas de perros: el labrador, el Golden, el Caniche Gigante y el Pastor Alemán.

¿Utilizas el bastón?

Cuando voy con el perro el bastón lo llevo plegado en un bolso por si al perro le pasa algo.

Sobre la sociedad y la sensibilización:

¿Qué deberían saber las personas cuando en la calle se cruzan con un perro guía?

Mucha gente no sabe cómo comportarse y les tengo que explicar que no hablen con el perro ni agarren el asa ni le den de comer. Si me quieren echar una mano me lo tienen que decir primero situándose a mi lado derecho, aunque prefiero que no porque el perro va muy rápido y si hay un paso de cebra está acostumbrado a llegar al paso de cebra, y aunque le diga “avanza”, si viene un coche el no avanzará nunca. Si estoy cerca de un semáforo cuando llega al cruce se sienta y espera mi orden. Con el dispositivo CyberPass que llevo sé cuándo se pone verde y entonces le digo “avanza” y él cruza. Después le digo “marca bordillo” y ya sé cuándo he llegado al otro lado. Entonces le digo “derecha” o “izquierda” y él gira hacia donde le haya indicado.

¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando solicitar un perro guía?

Que han de saber que el perro tiene que estar limpio y bien cuidado. También vigilar que esté bien de salud y que no le pase nada. Cada tres meses le doy sus pastillas. Cada año la vacuna de la rabia y del moquillo. Además, como esta raza padece mucho de tumores Cros tuvo un tumor maligno en la boca que tuvieron que quitárselo y ahora dos muelas porque las raíces le crecen muy largas, entonces en la comida le echo unos polvos para que no le salga sarro en los dientes. Con once años ya va teniendo cataratas. Estos perros tienen mucha musculatura. Su peso tiene que estar entre 29 y 34 kilos.

¿Cuáles son las funciones de la Asociación de Usuarios y Amigos del Perro Guía de Castilla y León?

Hay 10 asociaciones en toda España. Defendemos los derechos e intereses de los usuarios. Cada cuatro años se elige presidente. En la Fundación ONCE hay un patronato con un presidente que representa a todos. Cada cierto tiempo, nos reunimos los presidentes de las asociaciones y le enviamos al presidente del patronato lo que sería bueno para cada usuario y, si la Fundación lo aprueba, va para adelante. También hacemos acuerdos con casas de piensos y estamos en contacto con el Colegio de Veterinarios para que nos den charlas informativas sobre las enfermedades de nuestros perros. El 11 de abril, los que tenemos perros guía y futuros usuarios estuvimos en la plaza Mayor de Valladolid, donde nos recibió el alcalde, hicimos una visita guiada, comimos en la sede de la ONCE, nos dio una charla un psicólogo y, después, un instructor compartió su experiencia con nosotros.

¿Cuál es el correo electrónico de la Asociación?

El correo es AUAPGCYL@gmail.com y el teléfono 656 749 490

Hemos pasado un rato muy interesante con Francisco Moreda (Paquito para quienes le conocemos) y su perro Cros. Hemos aprendido muchos aspectos que no conocíamos sobre los perros guía y cómo debemos de actuar cuando nos encontramos con una persona que va acompañado de uno. Nos despedimos de ambos, deseando que les vaya bien en esta relación tan especial.

Hay una frase de Arturo Pérez-Reverte sobre la lealtad que viene al caso: “Nadie que no haya convivido con ellos conocerá nunca, a fondo, hasta dónde llegan las palabras generosidad, compañía y lealtad”.