José y su perro Brownie

Inauguramos esta sección hablando con José Fuertes Alonso, que viene acompañado de su perro Brownie. Gracias a él pudo salir de una fuerte depresión y fue su salvación. Su mascota es como un hijo para José.

¿Cómo llegó a tu vida Brownie?
Fue un regalo que me hicieron las hijas de un primo mío que para mí son como mis sobrinas. Yo había tenido un perro anterior. Un podenco portugués, de caza, y antes de siete meses tuve que sacrificarlo porque tenía una aneurisma cerebral y no se podía tener en pie. Coincidió con la muerte de mi madre. Entré en una depresión y entonces me lo regalaron, y ha sido el mejor regalo de mi vida.

¿Qué edad tienes?
Tengo 61 años

¿Y tu mascota?
Aún no ha cumplido tres años. Los hace en marzo.

¿Por qué le pusiste el nombre de Brownie?
Se lo pusieron ellas porque era muy marrón, marrón y blanco. Y dijeron que se parecía a un brownie, ese pastel de chocolate y nata.

¿Cómo es un día normal para ti y para Brownie?
Por las mañanas, lo saco un poco a que haga sus necesidades. Después hago las tareas de casa y, a mediodía, lo llevo conmigo a por el pan y a hacer las compras diarias, siempre y cuando pueda meter el perro en el establecimiento. Luego lo llevo conmigo a tomar algo y después volvemos a casa a comer. Por las tardes lo saco a última hora para que se desahogue y corra un poco. Por la noche duerme conmigo.

¿Te gustaría que los establecimientos de Villamayor dejaran entrar a las mascotas?
Bueno, vamos a ver, yo estoy a favor de los animales pero respeto a los demás. Haya personas que no les gusta que entren. Si veo que hay mucha gente dentro no lo meto por respeto. Lo que si me choca es que algunos establecimientos donde los dueños tenían perros, antes dejaban meterlos, pero ahora no dejan entrar a los de los demás.

¿Hay alguna rutina que te gusta disfrutar junto con tu perro?
Si, salir a los caminos y correr, y andar.

¿Y ahí va suelto?
Si, yo lo llevo suelto porque este perro lo he educado desde pequeño para que siempre vaya suelto. Nunca se aleja y siempre vuelve. Pero para eso hay que educarlo.

Y los juegos ¿Qué es a lo que más le gusta jugar?
Lo que más le gusta es jugar con el perro de una amiga mía, Toñi.

¿El pastor alemán?
No, esa es Blanca. Luego está Toni, con quien voy muchos fines de semana a San Miguel de Valero. Tiene una finca grande con casa. Allí juega con su perro, un cruce de bulldog francés y podenco que salió con el tamaño de un bulldog francés. Allí les quitamos los collares y el arnés y están sueltos con nosotros todo el tiempo. A Brownie le gusta mucho jugar con este perro, le encanta.

¿Qué significa tu mascota para ti?
Es uno más de la familia. Quizá te diría que es como un hijo, es mi hijo.

¿Y cómo ha influido en tu vida desde que llegó?
Gracias a él salí de una depresión y de un gran vacío mental que tuve. Fue mi salvación. Aunque en casa tuve antes ocho perros más, de otras razas diferentes, este vino en un momento muy especial y me sacó de un pozo.

¿Cuáles son los mayores desafíos a los que te has enfrentado con tu perro?
Que no pueda ir conmigo a Salamanca en el autobús. Es un perro que iría sentado en su sitio sin molestar a nadie. Además, le encantan los niños. Y no puedo ir con él en transporte público.

¿Cuál es la mayor alegría que te ha dado Brownie?
El ver que se ha dejado educar por mí y que le encantan los niños. Es muy niñero.

¿Qué has aprendido de él que te haya permitido ver otras cosas?
Que nos aportan más los animales a las personas que las personas a los animales.

¿Disfruta de buena salud y bienestar?
Sí, está muy bien, gracias a las frecuentes visitas al veterinario, con sus microchips y sus pastillas. Cuando lo manda tanto la Junta de Castilla y León como los veterinarios. Me llaman y me proporcionan la pastilla que necesita. Su bienestar es mi bienestar.

¿Y qué es lo que más le gusta comer a Brownie?
Le gusta todo. Come pera, manzana, naranja, kiwi… También chorizo y salchichas. La jeta que ponen en los bares le gusta mucho.

¿Qué tal se lleva con otros perros?
Muy bien. Lo que pasa es que hay algún tipo de raza que no se lleva tan bien con él. No sé por qué motivo. Por ejemplo, los collies y los gatos. Él no se pega con ninguno, pero ese tipo de razas vienen a por él. Nunca ha mordido a ninguno, sea grande o pequeño.

¿Qué momentos especiales destacarías que te hayan emocionado?
Jugando con Blas, el perro de mi amiga Toni, de la que te hablé antes. Se abrazan, se comen, se lamen el hocico, las orejas, se mordisquean… Te digo de corazón que es digno de ver, porque dos machos que se lleven tan bien es muy difícil.

¿Por qué te gustan tanto los mastines?
Yo soy de León, y los mastines los he vivido desde pequeño. Mi familia tenía ganado. Para mí el mastín es una raza que la llevo presente desde pequeño. Es un animal muy dócil, muy cariñoso y muy familiar, pero también muy defensor. La gente está muy confundida, piensa que son perros torpes, que no tienen agilidad y, sin embargo, es una raza digna de conocer. Dan más de lo que parece.

¿Y tu profesión?
Ahora ya estoy jubilado. Yo fui autónomo. Tuvimos un negocio en León, de artículos y efectos militares. Hacíamos guarnicionería, artículos para caballos y para perros.

¿Artículos de cuero?
Sí, de cuero. En la tienda teníamos artículos y efectos militares que vendíamos a la Guardia Civil, Policía local, Policía Nacional y al Ejército.

Cuando te vas de vacaciones ¿Qué haces con Brownie?
Siempre que puedo viene conmigo. Si no puedo, que solo ha sido una vez, se lo dejo a una conocida que vive en Los Villares. Se llama Celia. Trata de lujo a los perros. La única vez que tuve que dejarlo fueron diez días. Pero, si me voy de vacaciones, busco que pueda llevar el perro, porque para mí es uno más de la familia.

¿Qué opinas de los dueños que no recogen las cacas de sus mascotas?
Es un tema delicado porque enseñar a los perros es responsabilidad del dueño. Siempre llevo conmigo bolsas para recoger las heces y una botella de agua para echarla encima de la orina. La gran ventaja que tenemos en Villamayor es que Isabel Hernández, que es enfermera, está reclamando a través del Defensor del Pueblo que haya pipicanes adecuados. El Ayuntamiento no le hizo caso. Le dicen que hay tres pipicanes, pero el más cercano, cercado y con agua, está en Los Almendros. Que si quieres sacar tu mascota para que haga sus necesidades, en un lugar adaptado para él, tienes que irte a Los Almendros. Es algo complicado. Decían que hay uno al lado de donde juegan a la petanca. El primer día que fui, vi que no estaba cercado y la hierba tenía por lo menos medio metro de altura. Tampoco tiene agua. Hay otro enfrente del colegio Ciudad de los Niños, pero en las mismas condiciones. Dicen que van a empezar ahora a hacer obras para acondicionar, pero para la población que tiene Villamayor no tienen pipicanes en condiciones. Creo que hay censados cerca de 650 perros. No tienen adecuadas las cosas para ellos. Y el tema de las heces. El perro no tiene culpa de que cague en la calle. La culpa la tiene el dueño que no lo recoge. Los perros son como los niños, hay padres que los educan bien y padres que no. Con los perros pasa exactamente lo mismo.

¿Sabes que hace tiempo salió una ordenanza municipal que obliga al dueño a recoger las heces de su mascota, estableciendo sanciones si no lo hace?
Por supuesto, pero hay que pillarlos infraganti. Mucha gente saca el perro a la puerta y lo suelta para que haga lo suyo y vuelva. Claro que es muy sacrificado y duro tener que sacar el perro por la mañana, por las tardes, a mediodía, llueva o haga sol, o haga frío. Así que, lo sueltan y, aunque la policía local lo vea haciendo cacas, sin que nadie lo recoja o diluya  la orina con agua, no se atreven a echarle mano. Sobre todo si son de raza peligrosa como yo los he visto cagando por ahí. Serán buenos profesionales cumpliendo con su deber, pero tontos no son. No se la van a jugar. El mordisco de estos perros es muy peligroso. Y luego encuentra al dueño.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere adoptar un perro y que nunca ha tenido uno?
Lo primero que tiene que hacer es dejarse aconsejar de personas que los tienen. Un perro no es un juguete. Es una obligación y una responsabilidad. Tienes que hacer unos sacrificios que son más importantes de lo que la gente piensa.

Por último ¿tienes ya pensado dónde vas a ir este verano con Brownie?
No lo sé exactamente. Si puedo, casi seguro que iré unos días a mi pueblo de León. Si no, me quedaré en San Miguel de Valero, en la finca de Toñi. Allí estamos de lujo, en la Sierra. Y, en septiembre, si todo va bien y no hay ningún tema de enfermedades queremos marcharnos a la isla de Malta. Allí ella conoce mucha gente. Queremos llevar a Blas y a Brownie con nosotros.

¿Y es posible?
Es posible porque los facturas en el avión sin problema. Además, en Malta tiene una cultura totalmente diferente a España. Allí, tanto los perros como los gatos están sueltos por cualquier sitio. Si en un restaurante alguien dice alguna cosa o maltrata a una mascota, le echan antes a él que a la mascota. Allí se habla el maltes, el inglés y el italiano. Pero te sorprendería la cantidad de gente que habla español.

Para terminar, José insiste en que el Ayuntamiento no quiere solucionar el problema de la falta de picanes. Está en manos del Defensor del Pueblo. Le parece absurdo que se gasten el dinero en otras cosas mientras que los dueños de los perros tienen que emplearlo en tenerlos vacunados, pagar un seguro y el resto de gastos que supone tener una mascota. Cumplen las leyes a rajatabla y no hay instalaciones adecuadas para que el perro esté suelto y no vaya todo el día atado. Los animales son como las personas. Si están metidos en casa todo el día se acaban hundiendo. Un perro atado todo el día sin salir ni correr, es un sacrificio y un suplicio para él.