Relación de términos (incluidos insultos) que han tenido que ver con nuestra historia.
CÁBALA:
Palabra procedente del término hebreo “qabbalah” (tradición)
Este término servía para designar originalmente las escrituras posteriores a las mosaicas.
En la tradición judía, sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento.
Conjunto de doctrinas teosóficas basadas en la Sagrada Escritura, que, a través de un método esotérico de interpretación y transmitidas por vía de iniciación, pretendía revelar a los iniciados doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo.
«Árbol de la Vida cabalístico»
Las Sefirot son los diez atributos y emanaciones de la cábala judía.
«Ein Sof» se revela y crea contínuamente.
www.wikipedia.org
CABALLEJO
Palabra derivada del término “caballo”
El potro de madera donde se torturaba.
Caballo de madera (a veces cubierto de púas) donde se sentaba al preso.
Usado entre los siglos XVI y XVIII.
Redit.com
CABALLERÍA:
Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo)
Parte del ejército formada por cuerpos montados a caballo y, posteriormente, vehículos acorazados.
Cada una de las ordenes militares españolas: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.
Preeminencia y exenciones de que goza el caballero.
Instituto propio de los caballeros que hacían profesión de armas.
Porción de los despojos que le tocaba a cada caballero en la guerra.
Porción de tierra que la corona repartía a los caballeros que habían contribuido a la conquista o colonización de un territorio entre los siglos XI y XV.
Los jinetes, en la Edad Media, iban armados de punta en blanco y los caballos acorazados. La caballería ligera llevaba una simple coraza o una cota de mallas. Como armas de mano poseía: lanza o pica y espada; maza o porra y hacha; armas arrojadizas, ballesta y tras la introducción del uso de la pólvora, arcabuz, mosquete o pistolón.
Se añaden progresivamente protecciones extra al conjunto y el caballero y caballo terminarán por estar totalmente revestidos de placas metálicas a partir del siglo XIV.
La caballería comienza durante los siglos XVI y XVII a aligerarse, las armaduras pesadas ya no sirven ante las picas y los arcabuces. Empieza a desarrollarse una caballería ligera, protegida todo lo más por una coraza, y armada con espada y tres o cuatro pistolas que se acerca rápidamente a los cuadros de infantería, descarga sus armas a distancia segura y se retira o carga contra los cuadros cuando huyen o se encuentran dispersos.
La caballería parece resurgir con fuerza en el XVIII, pero su declive comienza en la segunda mitad del siglo XIX en la que los fusiles cuadriplican su alcance y puntería, masacrando a la caballería en sus cargas; la aparición de la ametralladora, a finales del siglo XIX, le da el puntillazo definitivo.
«Carga de Caballería»
Pintura anónima del siglo XVII. Museo del Prado
www.museodelprado.es
CABALLERIZO
Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo)
Oficio que existía en las casas reales y de los grandes señores encargado del cuidado de caballos y mulas y de los coches de transporte.
CABALLERIZO DE CAMPO O DEL REY:
Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo)
Empleado de palacio que iba a caballo a la izquierda del coche de la familia real.
CABALLERIZO MAYOR DEL REY:
Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo)
Jefe de palacio que se encargaba de las caballerizas del rey, de la armería real y de otras dependencias
Retrato de Diego Felipe de Guzmán, I Marqués de Leganés
Primer Caballerizo de Felipe IV.
Cuadro de Gaspar Crayer (1627)
Museo Kunsthistorisches, Viena.
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CABALLERO:
Palabra procedente del término latino “caballarius” (caballerizo).
En sus orígenes, guerrero a caballo.
En la Edad Media constituían la pequeña nobleza, es decir, el rango inferior de la jerarquía feudal.
Eran guerreros a caballo que servían al rey o a otro señor feudal como retribución habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ascendido ceremonialmente por sus superiores al rango de caballero.
El título de caballero era conferido en el curso de una ceremonia llamada “toma de armas”: el nuevo caballero era investido de sus armas y recibía el espaldarazo (tres golpes dados de plano con la espada sobre su hombro); solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como de proteger a los indefensos.
En los siglos XI y XII el caballero era poco más que un soldado profesional, pero a partir del siglo XIII su condición fue elevándose al poder participar en la administración central o local. A finales del siglo XV sus funciones militares fueron reduciéndose, dado que en la guerra fueron perdiendo importancia las cargas de caballería.
Pendón primitivo de la Orden de Santiago (1170-1175).
Representado en el «Tumbo menor de Castilla»
www.wikipedia.org
Con el término de caballero existían:
– Caballero andante: Hidalgo pobre y ocioso que andaba vagando de una parte a otra.
– Caballero cuantioso: Hacendado que en las costas de Andalucía y otras partes tenía obligación de mantener armas y caballo para salir a la defensa de la costa cuando atacaban los moros.
– Caballero cubierto: Grande de España que, como tal, gozaba del privilegio de no quitarse el sombrero en presencia del monarca.
– Caballero de alarde: el que tenía obligación de pasar muestra o revista a caballo.
– Caballero mesnadero: el que acompañaba al rey en el tramo principal de su caballería.
– Caballero de mohatra: el que aparenta ser caballero no siéndolo.
– Caballero de premia: El que estaba obligado a mantener armas y caballo para ir a la guerra.
– Caballero pardo: El que, no siendo noble, alcanzaba privilegios del rey para no pechar y gozar las preeminencias de hidalgo.
Para la realización del presente artículo se han tenido en cuenta los siguientes documentos:
– AA.VV.: “Diccionario de Lengua Castellana”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 1776
– AA.VV.: “Diccionario de Lengua Española”. Madrid. Real Academia de la Lengua. 2014
– COROMINAS, J.: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”. Editorial Gredos. Madrid, 1987
– COOK, Ch.: Diccionario de términos históricos” (Traducción y adaptación de Fernando Santos Fontela). Alianza Editorial. Madrid, 1993





