Relación de términos, expresiones o insultos, ordenados alfabéticamente. ADARGA: Palabra procedente del término árabe addárqa (escudo). Escudo de cuero, ovalado o de forma de corazón; por la parte interior tenía dos asas: una más ancha para meter el brazo, y otra más estrecha que se empuña con la mano. Muy resistente a la espada y a la lanza, era usado originalmente por la caballería musulmana de Al-Andalus procedente del norte de África. En los siglos XIV y XV la adarga fue utilizada por la infantería y caballería cristiana hasta que en el siglo XVI se hizo general el uso de armas de fuego. Aun así siguió en uso en el siglo XVII en combates de caballería entre la nobleza peninsular, porque en aquellos tiempos se tardaba muchísimo en recargar un arma. La espada y la lanza siguieron siendo importantes hasta la aparición de la bayoneta. Adarga (www.artehistoria.com) ADARME: Palabra procedente del término árabe addárham y éste del griego dracma. Medida de peso en Castilla, equivalente a 1,79 gr. aproximadamente. Ha quedado como sinónimo de insignificancia. La locución adverbial en desuso “por adarmes” significaba en «cortas porciones o cantidades». ADARVE: Palabra procedente del término árabe addárb (puerta). Muro de una fortaleza. Espacio y camino que hay en lo alto del muro o de una muralla, detrás de las almenas. Era el camino de ronda que, protegido por el parapeto almenado, permitía a los centinelas hacer la ronda de vigilancia o colocar a los defensores de la fortificación. Fue muy utilizado en las fortificaciones de la Edad Media. Adarve del castillo de Coca (Segovia) (www.wikipedia.org) ADEFESIO: Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, esta expresión procede del término latino “ad Ephesios” (a los Efesios), título de la epístola de San Pablo, en alusión a las penalidades que pasó el santo en Éfeso durante su predicación. Ha quedado como expresión de una persona ridícula, que va extravagantemente vestida; también, sujeto que se permite dar consejos, hablando sin ton ni son, y sin que nadie le haya pedido parecer, siendo sus consejos descabellados y fuera de lógica; que va hecho una facha. Ese es su uso más corriente en los siglos XVI y XVII, en los que «hablar adefesios» es tanto como hablar por hablar, decir tonterías. ADELANTADO: Palabra procedente del participio de adelantar. Representante de la realeza. Antiguamente y en tiempos de paz era el presidente o justicia mayor de reino, provincia o distrito determinados y capitán general en tiempos de guerra. En la Baja Edad Media y en el Reino de Castilla y León era el gobernador militar y político de una provincia fronteriza. Oficial de la corona castellana que tuvo competencias judiciales y gubernativas sobre una circunscripción determinada. El cargo de Adelantado Mayor fue instituido por Alfonso X el Sabio en 1253, para administrar los territorios recién conquistados en Andalucía (La Frontera) y más tarde se extendió a las merindades de Galicia, León, Castilla y Murcia. En plena época de repartición de tierras entre los nuevos pobladores cristianos, tras la fundación de concejos y concesión de fueros, el monarca necesitaba, para gobernar más eficazmente estos territorios, un subalterno en el que delegar determinadas funciones gubernativas y judiciales. De este modo, se definió a un nuevo oficial, el adelantado mayor, un juez territorial que constituía la instancia intermedia entre los tribunales de la corte y los jueces locales, pero que también ejecutaba las órdenes del monarca y lo representaba en la demarcación. A partir de 1258, los adelantados mayores fueron nombrados casi siempre entre los miembros de la alta nobleza («ricoshombres») y de la familia real. Con el tiempo el cargo se hizo honorífico y en muchos casos hereditarios. Una figura importante fue el Adelantado de Indias: administrador de un territorio americano que ostentaba el máximo poder de entre los representantes de la Corona española. Sólo los virreyes tenían un status superior. Otra figura importante era el Adelantado de Mar: persona a quien se confiaba el mando de una expedición marítima, concediéndole de antemano el gobierno de las tierras que descubriese o conquistase. Juan de Garay, Adelantado del Río de la Plata, funda Santa Fe de la Vera Cruz (www.historiaybiografias.com) ADOPCIONISMO: Herejía española del siglo VIII que defendía que Cristo, en cuanto hombre, era hijo de Dios no por naturaleza, sino por adopción. Jesús es un ser humano, elevado a la categoría divina por designio de Dios por su adopción. La defensa de esta doctrina, ya extendida en los primeros años del cristianismo, resurgiendo a finales del siglo VIII, estuvo a cargo de Elipando (obispo de Toledo) y Félix de Urgel. El monje español Beato de Liébana junto con el obispo de Osma y el Reino de Asturias combatieron el adopcionismo que fue condenado como herejía por los papas Adriano I y León III. El Obispo Elipando de Toledo, defensor del Adopcionismo. (www.pensamientoespanol.bolgspot.com.es) ADORATRIZ: Palabra procedente del término latino adoratrix (que adora). Religiosa de la Congregación de las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, fundada en 1845 para educar o rehabilitar a mujeres jóvenes caídas en la prostitución. El fin específico de la congregación es doble: 1) la adoración continua del Santísimo Sacramento; 2) la educación de las jóvenes inadaptadas por medio de la formación religiosa, moral y social y la capacitación profesional en colegios con régimen de hogar. Secundariamente, la fundadora dejó establecido que pudieran abrirse escuelas para niñas pobres y que las señoras pudieran hacer Ejercicios Espirituales en las casas de la congregación. En 1876 se establecen en Salamanca, en el convento lindante al Palacio de Monterrey, enfrente de las Úrsulas. Este convento, además de las edificaciones propias, cuenta con un huerto y tenía a su cargo la iglesia de Santa María de los Caballeros, que actualmente pertenece a una comunidad ortodoxa rumana. Muro del huerto del Convento de las Adoratrices junto al Parque de San Francisco (www.lacronicadesalamanca.com) ADUFE: Palabra procedente del término árabe adduff (pandero) Pandero pequeño árabe, de forma circular o cuadrada, introducido en la península ibérica entre los siglos VIII
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (XI)
LOS PUEBLOS PRERROMANOS Símbolo celta (www.laky.blospot,com.es) En la Meseta y en la parte oeste de la Península las poblaciones eran mayoritariamente de origen celta, grupo de población que había entrado en la Península en oleadas sucesivas a partir del siglo VIII a.C. Plinio nos dejó testimonios de la existencia de estos pueblos: “los primeros en la costa son los bástulos; tras ellos, retrocediendo hacia el interior en el orden que se citan, los mentesanos, oretanos y, junto al Tajo, los carpetanos; al lado de ellos, los vacceos, vettones y celtíberos arévacos. El río Limia, el Duero, río de los más grandes de Hispania, nacido en la región de los pelendones, corre junto a Numancia, luego a través de los arévacos y vacceos y separa a los vettones de Asturia, de Lusitania a los galaicos, y marca allí todavía los límites entre los túrdulos y los brácaros. Los más orientales (entre los pueblos de la Lusitania) son los vettones, dentro de los cuales están las ciudades de: Lancia Oppidana, Cottaeobriga o Salmantica” Nombres de ciudades y personas en lengua celta y gran número de fuentes históricas prueban la presencia de esta población. La presencia de objetos relacionados con culturas de Centroeuropa se explica a través del contacto con mercenarios celtas y llegado probablemente a la meseta española como botín, regalos o mercancías comerciales. Sin embargo la cuestión de cómo imaginarse el proceso de celtización se discute controvertidamente desde hace bastante tiempo. Lo que sí está claro es que estos pueblos traen consigo su lengua, una agricultura de cereales de secano, una ganadería bastante desarrollada y la extensión del uso del hierro. Cruz celta (www.wikipedia.es) Los lusitanos y los celtíberos fueron los pueblos más importantes asentados en las regiones del oeste y la Meseta. En ella habitaban los arévacos (al este), los pelendones y bellis (en la actual Soria), los vacceos (en el centro de la Meseta), los vettones (al suroeste), bracarenses (al oeste) y lusitanos (al oeste). Al norte se encontraban los astures, cántabros, turmodigis y los berones. Todos estos pueblos estaban organizados en tribus y en clanes. Las tribus, de vida nómada en su origen, se habían ido asentando en territorios determinados y poseían centros fortificados que les servían para vivir, refugiarse en caso de peligro y para proteger al ganado. Algunos de estos centros se habían desarrollado tanto que podían ser considerados como ciudades en embrión. Es el caso de Numancia (próxima a Soria) o el de Pallentia (puede ser Palenzuela o la actual Palencia) Además de estos núcleos de población en los que se había alcanzado una diversificación económica y social lo suficientemente importante, existían otros asentamientos menores, equivalentes a aldeas fortificadas. Castro celta (www.commons.wikimedia.org) La actividad económica fundamental a la que se dedicaban estas comunidades era la agricultura y la ganadería, aunque unos pueblos diferían de otros a la hora de poseer formas de producción predominante. Entre los vacceos, por ejemplo, predominaba el cultivo del cereal de secano. Los lusitanos y los vettones, por el contrario, tenían como base fundamental de su economía la ganadería, en especial el ovino y el caprino, aunque también explotaban la ganadería mayor, principalmente los caballos. El desarrollo de la cría de ovejas permitió la producción de tejidos de lana. Entre ellos la agricultura no era demasiado importante, aunque sí conocían el uso de los cereales en terrenos de secano y los cultivos de huerta en las márgenes de los ríos. Las relaciones comerciales consistían en el trueque de productos. Desconocían la moneda acuñada, pero en algunos lugares se comenzó a utilizar láminas de plata como unidades de intercambio, aunque la economía monetaria no se extendería hasta la época romana. Teniendo en cuenta la organización tribal de estos pueblos, es de suponer que la propiedad comunal de la tierra fuera el sistema más extendido. La organización social estaba basada en los lazos de sangre o parentesco que daban cohesión al clan o a la tribu. Varias tribus formaban un pueblo, considerado como una confederación tribal. Había asambleas populares en las que tomaban parte todos los miembros del grupo, consejos de ancianos (senados aristocráticos) y magistrados. En algunos pueblos existían reyes y jefes militares o caudillos elegidos que lucharían contra Roma y algunos de cuyos nombres han llegado a la posteridad. La cohesión social dentro de estos pueblos venía dada por la pertenencia a un grupo emparentado amplio, descendiente de un supuesto antepasado común, dentro del cual existían otros núcleos más pequeños, siendo el menor la familia. En los grupos emparentados se podía admitir a otros grupos o individuos aislados que pasaban a tener los mismos derechos que los miembros de los grupos que los admitían, era el llamado pacto de hospitalidad. Una práctica bastante extendida era la de la clientela que tenía a menudo un carácter militar. Los miembros más importantes de las tribus podían reunir a su alrededor a un número más o menos extenso de fieles a su persona. Los jefes guerreros contaban con un séquito unido a ellos por los lazos de tipo personal. Las relaciones entre el jefe y los clientes no se daban en un plano de igualdad, sino que se establecía una dependencia o subordinación con unas obligaciones por ambas partes. En la mayoría de los casos la institución de la clientela tenía un carácter religioso y, en este caso, recibía el nombre de devotio. Según estos pactos los clientes tenían la obligación de acompañar a su jefe, seguirle en la guerra y matarse si este moría en la batalla. Por su parte el jefe tenía la obligación de protegerlos, de mantenerlos y de vestirlos. La forma de hábitat característica de estos pueblos meseteños es en castros, es decir, poblados instalados en lugares, que por su topografía accidentada, son fácilmente defendibles, tales como un cerro, una ladera escarpada, un espigón fluvial. Las viviendas son rectangulares, de piedra y algunas veces tienen carácter rupestre. El caserío se rodea de murallas (bien de piedra, bien de tierra y madera). Las necrópolis se hallan a cierta distancia de
DIME QUIÉN ES … (II)
Relación de personajes relacionados con nuestra historia más próxima. ACEVEDO Y ZÚÑIGA, Manuel de (1582-1653) Noble nacido en Salamanca. VI Conde de Monterrey, II Conde de Fuentes de Valdepero, señor de Vilca, de Medina, de Ribera y Aranjo. Grande de España. Comendador de la Orden de Santiago, Condestable de Castilla, miembro del Consejo de Estado del rey Felipe IV y presidente de las Cortes de Aragón Fue embajador en la Santa Sede (1628-1631), Virrey de Nápoles (1631-1637) y Presidente del Consejo de Italia. Ocupó el cargo de Teniente General de los ejércitos en la guerra con Portugal. Las actividades artísticas de Monterrey están unidas a sus largos años de residencia en Italia. De su patrocinio en Roma se sabe relativamente poco, aparte de sus contactos con el pintor del rey, Diego Velázquez, a quien ayudó en una enfermedad durante el verano de 1630. Velázquez pintó sendos retratos del conde y su esposa (perdidos). El virreinato de Nápoles fue más fructífero. Monterrey fue entonces cliente asiduo de José de Ribera y Giovanni Lanfranco. Se cree que tuvo una hija natural, que fue priora del Convento de las Agustinas Recoletas de Salamanca, fundado por él en 1636. Su encargo más importante fue la decoración de la iglesia, destinada a albergar su sepulcro y el de la condesa. Para la iglesia y el convento anejo Ribera ejecutó seis pinturas entre 1634 y 1637, cinco de las cuales permanecen in situ. Cosimo Fanzago, el principal arquitecto de Nápoles, fue autor del retablo mayor. A nivel nacional a Manuel de Acevedo y Zúñiga se le recuerda sobre todo por las pinturas que adquirió para Felipe IV y, en particular, para el Palacio del Buen Retiro, construido y decorado durante su virreinato. A su regreso a Madrid, Monterrey amplió la mansión que poseía en el paseo del Prado para instalar en ella su colección personal, una de las mejores de su tiempo en España. Casi enteramente dispersa después, muchas de las obras que la componían no se han identificado todavía. Falleció en Madrid y fue enterrado en el panteón de los condes de Monterrey de la Iglesia de la Purísima. Retablo de la Iglesia de la Purísima y hornacina con la escultura de Manuel de Acevedo y Zúñiga (www.viajarconelarte.blogspot.com) ACOSTA, José de (1540-1600) Naturalista, antropólogo y cosmógrafo nacido en Medina del Campo. Su familia (de probable origen converso) pertenecía a la burguesía mercantil de Medina del Campo. Estudió en el Colegio de la Compañía de Jesús, tras ingresar como novicio a los doce años. Desarrolló su formación en diversas ciudades españolas y portuguesas y se distinguió como poeta y orador. Elegido provincial de la Compañía de Jesús en Perú, permaneció en tierras americanas durante 16 años (1571-1587) donde pudo recoger abundante material para sus obras. Su cercanía con el rey Felipe II le permitió publicar su primera obra sobre América, De Natura Novi Orbis (1589). Se traslada a continuación a Roma e imprime algunos tratados en latín. Nombrado visitador de su orden en Andalucía y Aragón, regresa a Roma en 1592 donde participa en la V Congregación General de la Compañía de Jesús y en la que fue acusado de «cristiano nuevo» y rebelde. Dedicado a la predicación y a la enseñanza en Valladolid, imprimió sus mejores sermones en tres tomos en Salamanca. Entre sus obras sobresale Historia Natural y moral de las Indias, que le valieron el sobrenombre de “Plinio del Nuevo Mundo”, donde observa las costumbres, ritos, creencias, etc. de los indios de México y de Perú. Fue el primer descubridor del mal de montaña. Sus observaciones fisiológicas sobre la población andina, habituada a vivir a más de 4000 metros de altitud, le han valido que algunos científicos modernos le consideren el precursor de la medicina astronáutica. El mismo José de Acosta postuló que la fauna americana podría ser una evolución de la europea fundamentándolo en diversas observaciones que Darwin redescubriría tres siglos después. Reivindicado por sus compatriotas, fue elegido rector del Colegio de Salamanca, cargo en el que fallece a los 59 años, el 15 de febrero de 1600. Retrato de José Acosta (www.es.paperblog.com) ACUÑA Y AVELLANEDA, Pedro de (1505-1555) Eclesiástico nacido en Aranda de Duero (Burgos) Colegial del Colegio Mayor de San Bartolomé en Salamanca. Licenciado y Catedrático de Instituto Oidor de la Real Chancillería de Valladolid, Oidor del Consejo de Órdenes y del Consejo de la Inquisición, Presidente del Consejo de Castilla. Fue nombrado en 1548 Obispo de Astorga. Asistió a las sesiones del Concilio de Trento celebradas entre 1551 y 1552 En 1554 es nombrado Obispo de Salamanca pero no llegó a tomar posesión ya que falleció en Aranda en 1555. Detalle del escudo heráldico del obispo Pedro de Acuña de Avellaneda (www.nazariobsllesterosmigueles.blogs) ADAN, Juan (1741-1816) Escultor neoclásico nacido en Tarazona (Zaragoza) Estudia en Zaragoza y se coloca de aprendiz en el taller del escultor José Ramírez de Arellano. De joven viajó a Roma para perfeccionarse en su arte y consigue una pensión para realizar estudios. Se le nombra miembro de la Academia de San Lucas. En vista de sus progresos, consiguió una beca de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1774 y fue nombrado académico de mérito y director de estudios de la Academia de Roma. En 1776 regresó a España con encargos para realizar diversos retablos, sobre todo en la Catedral Nueva de Lérida Hacia 1782 se trasladó a Madrid donde fue nombrado escultor de cámara en 1795. Destacan las obras que realizó para las catedrales de Jaén, Tabernáculo; Granada, y decoró algunas capillas de la de Zaragoza; la Estatua de Venus para la Alameda de Osuna, en 1795. Es también un gran retratista como lo demuestran los bustos de Carlos IV y Maria Luisa de Parma (1797), Godoy, el Duque de Alcudia y, sobre todo el notable retrato del obispo salmantino Felipe Beltrán, que remata el monumento que lleva su nombre para la Clerecía de Salamanca. El retrato fue ejecutado con destino al interior del Seminario Conciliar y en la actualidad se encuentra en la
De la A a la Z (II)
Etimología y significado de términos, dichos, expresiones e incluso insultos que proceden de nuestra historia Sede de la Real Academia Española de la Lengua (www.asale.org) ACADEMIA: Palabra procedente del término latino academia y éste a su vez del griego Akademia (gimnasio cerca de Atenas, consagrado a Academo, héroe legendario de la mitología griega, donde Platón enseñaba filosofía) Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es una sociedad científica, literaria o artística establecida con autoridad pública y como establecimiento docente (público o privado) de carácter profesional, artístico, técnico o simplemente práctico. En la Edad Media la palabra academia designaba al cuerpo de profesores reunidos con estudiantes en un determinado lugar (escuelas monásticas, catedralicias o de Estudio General) donde se profesaba un ramo de enseñanza (facultad mayor). En La edad Moderna con el término academia se hacía referencia a la institución cultural, ajena a la universidad, donde se posibilitaba el contacto de ideas entre las múltiples disciplinas intelectuales. A partir de la Edad Contemporánea, el término se usa como sinónimo de mundo intelectual. En términos específicos sirve para designar sociedades científicas, literarias o artísticas establecidas con patrocinio privado o público y cuyo rol sería el fomento de actividades culturales (literatura, lengua, música, etc.) o científicas. En España existen varias academias, que llevan por título Reales Academias y que son instituciones de investigación y divulgación cultural, científica y artística y varias de ellas surgieron durante la Ilustración, amparadas por los reyes. Las ocho Reales Academias oficiales son las siguientes: Real Academia Española (fundada en 1714), Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (fundada en 1730), Real Academia Nacional de Farmacia (fundada en 1737), Real Academia de la Historia (fundada en 1738), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (fundada en 1752), Real Academia de Ciencias exactas, Físicas y Naturales (fundada en 1847), Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (fundada en 1857) y Real Academia Nacional de Medicina (fundada en 1861). En la actualidad hay cincuenta Reales Academias artísticas, científicas, científico-artísticas y de estudios locales. ACEITUNÍ: Palabra procedente del término árabe azzaytuni y éste de zaytun, que es una adaptación del nombre de la ciudad china de Tsö Thung. Tela rica traída de Oriente y muy usada en la Edad Media. También hace referencia a cierta labor usada en los edificios árabes. Isabel de Borbón (www.diccionariodeindumentaria.blogspot.com.es) ACÉMILA: Palabra procedente del término árabe azzámila (bestia de carga).´ En un principio significa mula o macho de carga que swervía para transportar y llevar cargas de repuesto en los ejércitos o con personas que deben hacer un viaje Cierto tributo que se pagaba antiguamente, que afecta especialmente a territorios de abadengo, por alquilar acémilas de transporte. ACEMILERO: Antiguo oficio de la casa real para cuidar de las acémilas (mulas de carga). El jefe de este oficio recibía el nombre de ACEMILERO MAYOR quien tenía a su cargo a los animales y a los acemileros, los recibía, pagaba y despedía. Tenía cierto número de acémilas y proveía las que eran necesarias para la cámara, despensa, cocina, plata, botillería y para los otros oficios ordinarios de la casa real. Decidía quiénes tenían que ir al monte por leña para la cocina y quiénes tenían que ir por bastimentos y cosas necesarias. Recibía un buen salario y buenos aposentos. Acemilero conduciendo una acémila (www.elgrancapitan.org) ACEÑA: Palabra procedente del término árabe assánya (elevadora). Molino harinero de agua situado dentro del cauce de un río, de modo que la fuerza de la corriente movía directamente una rueda hidráulica vertical de paletas que a través de un sistema de engranajes y de embragues, transmitían el movimiento de giro del eje horizontal de la rueda al eje vertical de una piedra de moler. ACHAQUE: Palabra procedente del término árabe accakká (quejarse, denunciar) Multa o pena pecuniaria, especialmente las que imponía el Concejo de la Mesta De esta palabra procede ACHAQUERO: Juez del Concejo de la Mesta, que imponía los achaques o multas contra quienes quebrantaban los privilegios de los ganaderos y ganados trashumantes. Cuaderno de leyes y privilegios del Honrado Concejo de la Mesta (www.todocoleccion.net) ACOGERSE: Palabra procedente del término latino accolligere (recoger) Tiene varias acepciones, entre ellas la de refugiarse, retirarse o tomar amparo. La expresión ACOGERSE A LA IGLESIA se utilizaba para refugiarse en ella un delincuente o malhechor y no ser prendido. También se usaba para significar a los que cambian de estado y se hacen clérigos o religiosos para librarse de pagar tributos. ACOGIDOS: Palabra procedente del término latino accolligere (recoger) En la Mesta se daba este nombre a los ganados que admite en su dehesa el dueño de ella o el que la disfruta, pero que no adquieren posesión. El dueño podía echarlos cuando quisiese Señor feudal armando caballero (www.emaze.com) ACOLADA: Palabra procedente del término francés accolée (unido, juntado) Abrazo que, acompañado de un espaldarazo, se daba al neófito después de ser armado caballero. ACOLAR: Palabra procedente del término francés accoler (unir, juntar) Unir, juntar, combinar los escudos de armas que se ponen por los costados bajo un timbre o corona que los une en señal de alianza de dos familias. Poner detrás, formando aspa, o alrededor del escudo, ciertas señales de distinción, como llaves, mazas, espadas, banderas, etc. Escudo acolado de la Casa Borbón-Dos Sicilias (www.cronicasheraldicas.blogspot.com.es) ADALID: Palabra procedente del término árabe addalil (caudillo). Guía, conductor y capitán de gentes de guerra. Antiguamente hacía referencia a un caudillo militar. En algunos territorios el empleo de adalid lo ejercía el cabo o guía de la gente de a caballo armada con lanza y adarga. El Adalid Mayor era el Oficial del antiguo ejército español, equivalente al maestre de campo general, y más tarde al jefe de Estado Mayor. Almanzor, adalid (www.miradaobjetiva.es) ADAMISMO: Palabra procedente del término francés adamisme (de Adán). Doctrina herética surgida en el siglo II en el norte de África que pretendía, mediante la práctica del nudismo y a semejanza de Adán, retornar a la inocencia originaria del Paraíso descrita en el Génesis. Defendía, además de la absoluta desnudez, el rechazo del
¡DIME QUIÉN ES…! (I)
Relación alfabética de personajes que han tenido relación con nuestras tierras a lo largo de la Historia. Copista del S. XIII (Miscelánea) ABAD 0 ABBAT, Pere (siglo XIII) El nombre Per(o) Ab(b)at (Pedro Abad) era muy corriente en la época, lo que hace difícil identificarlo. Las noticias sobre su vida son escasas y confusas. Algunos autores sostienen que era un canónigo de Toledo, documentado entre 1204 y 1211. Otros han creído identificarlo con un abad del mismo nombre (Pedro, abad) que vivió a principios del siglo XIII cerca de Gormaz. Se sabe que asistió a la toma de Sevilla, gesta que conmemoró con algunas poesías que gustaron al monarca, Fernando III. Compuso un Tratado de Música Sacra en calidad de sochantre o cantor, pues se sabe que fue así mismo un buen músico y que compuso diversos motetes, conservados en El Escorial. También está documentado que fue el copista cuyo nombre consta en el único manuscrito conservado del poema medieval El Cantar del Mío Cid. Se trata de una copia que reproduce un original perdido, de mediados del siglo XII. Al final del códice figura un apéndice en el que está escrito que quien escribió el libro fue Per Abbat , en el mes de mayo de 1245. Esta fecha no se corresponde con la del calendario de la era cristiana. Hay que tener en cuenta que hasta entrado el siglo XV, en la Península los años se contaban a partir del 38 a.C., fecha de la fundación de las provincias romanas de Hispania (Era de César). Por lo tanto el año 1245 correspondería al 1207 de la era cristiana. Abarcas típicas (www.almogavaresdeeuropa.blogspot.com.es) ABARCA Según los estudiosos consultados, el apellido Abarca procede de la zona aragonesa y a lo largo de su historia, el apellido se repartió por otras tierras de la Península Ibérica y también por diversos países de América Latina. El origen del apellido Abarca procede de los tiempos de la Reconquista en los cuales diversos caballeros prestaron sus servicios a reyes y nobles hispanos que lucharon contra los musulmanes. Cuenta la tradición que un caballero del linaje de Guevara encontró muertos a los Reyes de Navarra Don García Íñiguez y su esposa Doña Urraca Jiménez, que se hallaba encinta, pudiendo, con grandes cuidados, salvar al Infante que estaba a punto de nacer, al que puso por nombre Sancho, teniéndole escondido hasta que fue proclamado Rey. Este infante fue conocido por el nombre de Abarca a causa del tosco calzado de abarcas (calzado rústico de cuero que cubre la planta y los dedos de los pies y va sujeta con cuerdas o correas al tobillo) que llevaba. También se dice que el sobrenombre de Abarca es debido a que, hallándose al otro lado de los Pirineos, le llegó la noticia de que los árabes habían entrado en su territorio, por lo que proveyó a sus tropas de abarcas de cuero para caminar mejor por las montañas Empezó a reinar en el año 905 y casó con Doña Toda con la que tuvo cinco hijos. Posteriormente, miembros de la familia Abarca se trasladaron a otras zonas de la Península Ibérica. Cabe señalar, como aspecto remarcable, que el apellido estuvo presente en diversos países de América Latina desde los primeros años de la conquista. La existencia, en aquellos lugares, de topónimos llamados Abarca demuestra la implantación del apellido desde los primeros años. Personajes Abarca destacados: Martín Abarca de Bolea y Castro (literato del siglo XVI y vicecanciller de Carlos V y Felipe II), Ana Francisca Abarca (abadesa del Real Convento de Cister, natural de Jaca del siglo XVII), Pedro Abarca (jesuita, nacido en Jaca en el año 1619. y profesor de Teología en Salamanca) o Baltasar Abarca (gobernador de Tucumán, República Argentina, del siglo XVIII y nacido en Barcelona). Sancho Abarca, Rey de Navarra (www.hotelsanchoabarca.com) ABARCA, Pedro de (1619- 1693) Teólogo e historiador español, nacido en Jaca. Tras ingresar en la Compañía de Jesús en 1641, a los 22 años de edad, dedicó toda su vida a la docencia. Enseñó Teología en el Colegio de San Ambrosio de Valladolid y luego, durante alrededor de un cuarto de siglo, en la Universidad de Salamanca como catedrático. Fue también maestro del gremio de esta universidad y cronista mayor de Castilla. Escribió varios tratados de Teología (“Tratado teológico de la Ciencia de Dios) y varias obras históricas como la crónica titulada Los Reyes de Aragón en anales históricos, publicada en Salamanca en 1684, que es una compilación de la Historia de Aragón hasta el reinado de Fernando II Unos apuntan que murió en Salamanca, otros en Jaca e incluso alguno sitúa su muerte en Valencia. ABARCA MALDONADO, Diego Antonio (1592-1648) Eclesiástico Nace en Boada. Estudió en la Universidad de Salamanca y en esta ciudad se ordenó presbítero. Era canónigo de Villafranca del Bierzo cuando fue presentado para ser capellán de reyes en la Real Capilla de los Señores Reyes Nuevos de la ciudad de Toledo, tomando posesión en abril de 1622. En esta ciudad probó su nobleza para ingresar como religioso en la Orden de Santiago. Falleció en Toledo. ACEVEDO, Luis de (1559-1601) Predicador y escritor nacido en Medina del Campo. Ingresó en la Orden de San Agustín y profesó en 1578 en el convento de Salamanca. Como predicador prestó especial atención hacia la figura de la Virgen y destacó por su defensa del dogma de la Inmaculada Concepción. Su obra mariológica titulada Marial. Discursos morales en las fiestas de la Reyna del Cielo Nuestra Señora, publicada en 1600, está considerada como una de la obras más elevadas del siglo XVI. ACEVEDO Y MUÑOZ, Juan Bautista (1555-1608) Eclesiástico nacido en Ozmayo (León). Estudió Gramática en un colegio de jesuitas de León y de allí pasó a la Universidad de Salamanca donde se graduó de bachiller en Cánones y Leyes y se doctoró en Teología. Su fama de estudiante brillante llegó a oídos del arzobispo de Zaragoza, quien lo empleó como ayo y maestro de sus sobrinos. Fue capellán de
De la A a la Z
NUESTRO DICCIONARIO HISTÓRICO (I) Iniciamos una sección en la que vamos a poner sobre el tapete toda una serie de términos de nuestra historia a los que les hemos añadido algunas expresiones (incluidos insultos) y donde nos va a importar no solo el significado sino también la procedencia de todos los términos. Así cada término o expresión, por lo general, comprenderá tres partes: el mismo término, la procedencia y el significado o significados del mismo. Para ello hemos consultado el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el Diccionario de la lengua castellana de 1770, el libro “Inventario general de insultos” de Pancracio Cerdán (Ediciones del Prado) y el documento “Dichos populares” de El Taller de Pepeese. Hemos seguido un orden alfabético (de ahí el título de la sección) y esperamos que sirva acercarnos un poco más a nuestro pasado y, ¿por qué no?, para aumentar nuestro bagaje cultural. Imagen de cuadrilleros de la Santa Hermandad (www.elbolardo.com) A BUENAS HORAS MANGAS VERDES El origen de la expresión se debe a que en tiempos de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, creados por los Reyes Católicos, estos nunca llegaban a tiempo de detener a los malhechores y los delitos quedaban impunes. Los cuadrilleros vestían un uniforme con mangas verdes. Con esta expresión se dice de todo lo que llega a destiempo y resulta inútil su auxilio. A LA VEJEZ VIRUELAS Esta expresión es el título de una comedia de 1817 que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados. Algunos piensan que el dicho surgió a raíz del estreno de la comedia en 1824. La viruela era una infección vírica contagiosa que afectaba principalmente a niños y adolescentes y no era propia de personas de avanzada edad. La frase alude a quienes se enamoran tardíamente o realizan aventuras no usuales para su edad, siendo estas más propias de la juventud. A OJO DE BUEN CUBERO La frase hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas destinadas a contener agua, vino, aceite u otro líquido. Las cubas eran fabricadas una a una por el cubero y su capacidad variaba mucho dependiendo de las diferentes normativas de medidas dictadas por los señores feudales. Por eso la expresión hace referencia a un cálculo no exacto. ABAD Palabra procedente del término latino Abbas (padre) En los antiguos cabildos de algunas catedrales, título de una dignidad, ya superior, ya de canónigo. Los Curas y Beneficiados de Salamanca llamaban así al que elegían por superior de su Cabildo durante cierto tiempo. Hombre que usaba hábito eclesiástico o manteo, como los sacerdotes o estudiantes de las universidades. ABADENGO Palabra procedente del término latino Abbas (padre) Terreno perteneciente o relativo a la dignidad o jurisdicción del abad. ABANINO Palabra procedente del término portugués abano (abanico) Adorno de gasa u otra tela blanca con que ciertas damas de la corte durante los siglos XVI y XVII guarnecían el escote del jubón. Recibía también el nombre de lechuguilla. Isabel de Portugal con abanino o lechuguilla (www.wikipedia.org) ABATE Palabra procedente del término italiano abate y éste del término Abbas (padre) Eclesiástico de órdenes menores, y a veces simple tonsurado, que solía vestir traje clerical a la romana. Clérigo dieciochesco frívolo y cortesano. Abate (www.wikipedia.org) ABECEDARIANO Sectario del siglo XVI que sostenía que sólo Dios da la inteligencia al hombre sin ayuda de los libros ni las ciencias, que el estudio solo sirve para distraer y no permite escuchar debidamente la voz de Dios. Según esta teoría para salvarse es necesario privarse de leer. ABJURAR DE LEVI O DE VEHEMENTI La palabra ABJURAR procede del término latino abiurare (renegar) y significa retractarse, renegar, a veces públicamente, de una creencia o compromiso que antes se ha profesado o asumido. Los términos Abjurar de Levi o de Vehementi los utilizaba el Santo Tribunal de la Inquisición para señalar que un reo había abjurado contra la fe católica o las buenas costumbres y que había sido sorprendido con leves o vehementes indicios de ello. ABOGADO DE POBRES La palabra procede del término latino advocatus Persona que ejercía, a partir del siglo XIV, el oficio de auxiliar técnicamente y defender en juicio a las personas sin medios para costearse su defensa. El oficio estaba institucionalizado y tenía un salario fijo, con cargo a los bienes del municipio. A finales del siglo XVIII la institución de abogado de pobres fue sustituida por un turno de oficio en los colegios de abogados. ABORTO El sustantivo empezó a utilizarse a finales del siglo XVI, aunque el término «abortón» ya era utilizado en el siglo XIII (Fuero Viejo de Castilla y Fuero de Navarra). El uso ofensivo de «aborto» ya se daba en el asturiano antiguo, lengua medieval en la que «abortón» tenía el valor semántico de cosa mal hecha o malograda. Hace referencia a la persona que llama la atención por su extrema fealdad. ABOYADO La palabra procede del término aboyar y esta del término latino bos-bovis (buey) Dicho de una finca rústica, de una posesión o de una heredad, que se arrienda juntamente con bueyes para labrarla o que se destina a mantenimiento de ganado vacuno. ABRACADABRA La procedencia de esta palabra no está definida, aunque existen tres hipótesis: del término arameo avrah kahdabra, del hebreo aberah kedabar o del término griego abraxas (voz simbólica) cuyas letras suman 365. Es una voz cabalística que se escribía en once renglones, con una letra menos en cada uno de ellos, de modo que formasen un triángulo, y a la cual se atribuía la propiedad de curar ciertas enfermedades. Las letras se escribían en un pergamino virgen con forma de letra griega delta. Después, el pergamino se doblaba y se colgaba con una cuerda de lino al enfermo. Imagen de abracadabra (www.pinterest.com) ABSOLUTISMO Palabra procedente del término latino absolutus. Sistema del gobierno absoluto caracterizado por la pretensión teórica de que el poder político no estuviera sujeto a ninguna limitación fuera de la ley divina. El absolutismo se caracteriza por la concentración de poderes. El poder legislativo, el ejecutivo y
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (10)
LA SEGUNDA EDAD DEL HIERRO “El hombre es el que hace la historia” Gregorio Marañón (1887-1960). Médico y escritor español Murallas y puerta de acceso al castro de Yecla de Yeltes Foto: Diputación de Salamanca. www.dicyt.com La segunda Edad del Hierro se inicia, en la zona de la Meseta, alrededor del año 500 a.C., siendo esta una fecha un tanto artificiosa o teórica, que marcaría la decadencia y consiguiente desaparición de la mayor parte de las poblaciones tipo Soto de Medinilla. Tal acontecimiento no se produjo de golpe ni uniformemente, fue más rápido en unas zonas que en otras. Mayor precisión, aunque también con notables diferencias según las zonas, se puede tener a la hora de fijar el momento final, pues este viene dado por la conquista romana del territorio. En este sentido son significativos dos momentos cronológicos: el 133 a.C., año de la caída de Numancia, y el 19 a.C., en el que finaliza la guerra cántabro-astur. La nueva etapa se caracteriza por dos importantes novedades técnicas; uso masivo del hierro y el empleo del torno. El hierro se usa de forma abundante, lo cual no significa que desaparezcan los objetos de bronce, aunque su número disminuye. De hierro serán las armas y de bronce seguirán siendo las fíbulas y otros objetos de adorno. El torno se utilizará para la fabricación de cerámica de carácter industrial, pero los hombres de la Meseta seguirán fabricando cerámica a mano para productos locales. Las gentes de esta etapa viven en poblados sin fortificaciones, aunque, en general, en emplazamientos defensivos. Sus casas eran rectangulares, de piedra, cerca del Sistema Central, y probablemente circulares, de adobe, en el resto del territorio. Sabemos que formaban una sociedad dividida en dos grandes grupos: los individuos de condición libre y los esclavos. Se mencionan esclavos en la campaña de Aníbal en la Meseta, precisamente entre los habitantes de Salmantica, aunque no sabemos gran cosa sobre su procedencia: si eran gentes del mismo grupo o restos de una población anterior sometida o eran consecuencias de guerras. En cuanto a los individuos libres se desconoce su situación social, aunque podemos acudir a los restos que nos proporcionan las necrópolis y comprobar los tipos de ajuares: guerreros, de artesanos, femeninos y el resto. En los ajuares de guerreros se pueden establecer varias categorías: suntuarios, de caballeros (con arreos de caballos, lanzas, puñales y escudos) y de guerreros (ajuares completos de armas pero sin arreos de caballos). En los ajuares de artesanos hay que citar el punzón o las hoces. En los ajuares femeninos el elemento distintivo son las fusayolas que en ocasiones van acompañadas de canicas y otros objetos de metal (sortijas o fíbulas). Hay ajuares atribuidos a niños o niñas que están compuestos por objetos en miniatura (cuchillos, tijeras, pinzas, pendientes, vasos). Nos encontramos ante una sociedad estratificada con marcadas diferencias sociales. En la cúspide estaría la aristocracia dedicada al gobierno y a la guerra, que detentaría una parte esencial de la riqueza, tal vez centrada en el ganado. Esta minoría de guerreros preponderante, que posee armas ricamente decoradas y caballos se diferenciaba del conjunto más numeroso de guerreros. En otro escalón estarían los artesanos y los comerciantes. Finalmente hay que mencionar a los esclavos. Entre el 500 y el 400 a.C. se van a producir importantes transformaciones por causas políticas y económicas y los poblados se rodearán de fuertes murallas. Ya no eran suficientemente fiables los emplazamientos defensivos (laderas, espigones fluviales o mesetas); resultaba necesario defenderse ante la inestabilidad creciente, mediante costosas obras comunales. Las causas de todo este proceso no las conocemos con precisión, pero es posible pensar en una corriente migratoria de este a oeste. El análisis de la muralla de Sanchorreja permite establecer sus características. Su trazado, que delimita tres recintos (uno principal, la acrópolis, y otros dos secundarios y yuxtapuestos) no es continuo, sino que se interrumpe y abarca los canchales que encuentra a su paso, en un intento de ahorrar esfuerzos y adaptarse plenamente a la topografía. Los lienzos de la muralla tienen una anchura que varía entre los 5 y los 6 metros, formando entrantes y salientes, para asegurar eficazmente la defensa. La organización de las entradas es muy simple: el muro se interrumpe y sus extremos se engrosan formando un embudo. Todas estas características se pueden relacionar con otros castros de la región como los salmantinos de Yecla, las Merchanas, Saldeana o Bermellar, aunque estos presentan una técnica constructiva más depurada y una mayor riqueza en la organización de las entradas, por ejemplo en esviaje, así como refuerzos con paramentos internos y barreras en el exterior (las piedras hincadas) para evitar ataques de caballería. Las piedras hincadas constituyen un artilugio defensivo interesante. Consiste en una serie de piedras, frecuentemente puntiagudas y de aristas cortantes, hincadas en el suelo, muy tupida, del que sobresale menos de un metro y ubicada en las zonas más vulnerables, como son las inmediaciones de las puertas. Piedras hincadas frente a una muralla www.celtiberia.net En zonas del oeste de la Meseta, así como en Galicia y Portugal se advierte una mayor complejidad defensiva, apareciendo fosos y dobles fosos junto con los campos de piedras hincadas. El amurallamiento de los castros trajo como consecuencia importantes reformas urbanísticas. En algunos casos cierto número de casas se disponen unas junto a otras, adosadas al paramento interior de la muralla y dando frente a una calle. En otros se realizan construcciones a cielo abierto caracterizadas por integrar siempre grandes rocas graníticas con oquedades, situándolas en el centro del castro constando de una gran estancia rectangular. ¿Para qué servirían? En algunos casos existen inscripciones latinas que nos informan sobre las ceremonias que se realizaban en el lugar y que consistirían en sacrificios de sangre. Cerca de Guarda, se halla en una roca sin oquedades grabados unos textos traducidos por el profesor Tovar, que aluden a una serie de animales que se ofrecen a una serie de divinidades indígenas. Estrabón nos ha transmitidos detalles sobre sacrificios humanos y de animales que practicaban
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (9) El Cerro de San Vicente o el inicio de una ciudad
«No hay más que una historia: la historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor» Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio Vista general del Cerro de San Vicente salamancartvaldia.es El Cerro de San Vicente es el lugar donde parece se sitúa el origen de la ciudad de Salamanca y constituye un yacimiento arqueológico que acoge restos correspondientes no solo a la primera Edad del Hierro sino también a la época medieval y moderna. Es durante la primera Edad del Hierro, entre los siglos VII y V a.C., cuando se construye un poblado estable en este lugar, siguiendo pautas similares a las de otros asentamientos que se establecieron en el valle medio del Duero durante el mismo periodo y de los que ya hablamos en el anterior capítulo. Siendo esto así, existen indicios de una ocupación anterior del periodo del Bronce Final (finales del segundo milenio a.C.), pues probablemente los grupos humanos de la zona ya conocieran esta región y el dominio estratégico sobre el valle del Tormes así como sus posibilidades económicas e hicieran de este cerro un lugar especialmente atractivo para el asentamiento humano. Además, el enclave se encontraría situado en un corredor natural que llegará a convertirse en una vía de comunicación entre diferentes culturas a lo largo de la Historia (la conocida como Vía de la Plata). Su reducido espacio le proporciona una buena posición defensiva. De los tres cerros existentes que dominan el vado del río Tormes, este es el más adecuado. El Cerro se encuentra bien protegido: al sur hallamos fosos naturales, al este el arroyo de Los Milagros y la vaguada que discurre al oeste. El único punto vulnerable se localiza al noreste, lugar donde se estableció un muro defensivo. En la zona exterior al cerro existían numerosos humedales y manantiales incrementando la potencialidad defensiva. Además, su altura les protegía del irregular régimen fluvial del Tormes. Se ha realizado un estudio sobre la cantidad de personas que habitarían este poblado y, teniendo en cuenta el número de viviendas y el espacio habitado, se ha estimado que pudieran existir unas 60 unidades familiares, obteniendo una población que rondaría los 250-300 habitantes. La supervivencia de las gentes que poblaron el Cerro de San Vicente durante la primera Edad del Hierro se basaba en la explotación agropecuaria de su territorio circundante, destacando el cultivo de gramíneas (como la cebada) y la recogida de frutos arborícolas silvestres, especialmente bellotas, que eran almacenadas en las construcciones anejas a las casas y que debieron ser usadas como graneros. Su relevancia dentro de la economía del grupo está atestiguada por la frecuente aparición de molinos de mano y piedras molederas en el poblado. El uso agrícola del suelo cercano al asentamiento implicó una notable deforestación de pinos y robles, mientras que las especies fluviales (olmos, sauces y álamos) fueron mantenidas para la explotación de los recursos que ofrecían los bosques de ribera. Eran ganaderos de ovejas y el hallazgo mayoritario de huesos de animales adultos habla de su consumo como carne, con independencia del aprovechamiento de otros productos como leche y sus derivados o lana. Tenían también una importante cabaña bovina y porcina y, en menor medida, equina. Los bóvidos se utilizaban tanto para el aprovechamiento de sus carnes y pieles como para su explotación y uso como animal de tracción y carga, como demuestran la edad adulta de los restos hallados y las frecuentes deformaciones detectadas en los huesos por una carga continuada. Se han constatado también huesos de perros, a veces con huellas de haber sido consumidos. Esta labor ganadera era complementada con la caza de las especies salvajes de la zona (ciervos, conejos, etc.). El comercio, fuera de ámbito del poblado, no está documentado pero se intuyen prácticas de intercambio por la presencia de determinados elementos importados (cerámicas pintadas, fíbulas de doble resorte y otros objetos de hierro), a través del corredor natural, posteriormente conocido como Vía de la Plata. La cultura material de los habitantes refleja distintas labores artesanas, entre las que sobresale la alfarería, con abundantes elementos de ajuar domésticos. La cerámica se caracteriza por estar elaborada a mano y en ella se distinguen recipientes comunes de almacenamiento y cocina (toscos y sencillos) y vajilla fina (con cuidadosos acabados y decorados con diversas técnicas). Por su parte, la metalurgia está atestiguada por restos de crisoles de fundición y pequeños objetos de bronce, como leznas, fíbulas, agujas o puntas de flecha. El uso del hierro todavía era muy esporádico durante esta época. El resto de las prácticas económicas se reducía a una industria artesana textil (según demuestra la aparición de fusayolas y pesas de telar), y la elaboración de utensilios de carácter utilitario con materiales de hueso (espátulas, mangos, punzones) y piedra (molinos, pesas, alisadores, percutores) u objetos de adorno (cuentas de collar, colgantes). Las pautas de asentamiento se asemejan notablemente con las de otros poblados situados en el valle del Duero durante el mismo periodo. Uno de los rasgos más característicos del urbanismo en el Cerro de San Vicente es la disposición de las viviendas que se encontraban alineadas en dos bandas, siguiendo una orientación noroeste-sureste, entorno a un espacio libre que permitiría el tránsito entre las viviendas. Este espacio es de unos 20 metros de longitud y 3 metros de anchura y en él se han encontrado diferentes tipos de arcilla, cantos y adobes compactos, lo cual hace pensar que probablemente estuviera pavimentado. En el yacimiento priman las viviendas y estructuras de planta circular, aunque también encontramos algunas de planta rectangular. Las dimensiones de las viviendas de planta circular oscilan entre los 3,8 y 7,4 metros de diámetro; además, muchas de ellas, cuentan con estructuras auxiliares (de menor diámetro). El interior de este tipo de viviendas solía aparecer diáfano, sin subdivisiones. Todas ellas disponen de un banco corrido adosado al muro y un hogar central recubierto por finas capas de arcilla, que confeccionan suelos y cubren las paredes (que en algunos casos se encuentran decoradas con
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA.
LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO «La Historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla.» Ernesto Sábato (1911-2011) Escritor argentino Espadilla (J.M.Benito en Wikimedia.com) La Edad del Hierro se inaugura, obviamente, con la incorporación de un nuevo metal que da nombre a esta nueva época; o mejor dicho, con el uso de armas e instrumentos elaborados con el hierro. Dicha incorporación no fue simultánea en todos los lugares, lo mismo que ocurrió con la serie de transformaciones que marcaron el inicio del Neolítico, el uso del cobre o la generalización de las manufacturas de bronce. Así, aunque haya constancia de la existencia de objetos de hierro en el cuarto milenio a.C. en el Próximo Oriente y en Anatolia, no parece que pueda hablarse propiamente de Edad del Hierro en esta zona hasta bien avanzado el segundo milenio; en el resto de Europa este acontecimiento se sitúa, convencionalmente, sobre el siglo VIII a.C. Los primeros objetos de hierro conocidos son de tipo meteórico (sí, procedente de fragmentos de meteoros) y los egipcios se referían a él como el “cobre negro del cielo”. De este tipo de metal son objetos de adorno que, junto a otros más suntuosos de bronce y metales preciosos, formaban parte de los ricos ajuares de las tumbas reales de Anatolia, fechadas en la segunda mitad del tercer milenio a.C. En Egipto se utilizaron objetos de hierro meteórico durante el Imperio Nuevo (1570 a. C.). En algunas tablillas de inicios del segundo milenio a.C., encontradas en el Próximo Oriente, consta que el hierro era cinco veces más caro que el oro y cuarenta más que la plata. Pudiera ser significativo el hecho de que en la tumba del faraón Tutankhamon figuraran amuletos de hierro y un puñal de hoja de hierro con empuñadura de oro y cristal de roca. Las considerables ventajas que ofrecían los objetos de hierro respecto de los de bronce (mayor dureza y flexibilidad) así como la facilidad para encontrar materia prima a causa de la proliferación de minas de mineral de hierro, favorecieron sin duda su aceptación. La introducción del hierro en la Península Ibérica fue tardía y vino relacionada con colonizadores del Mediterráneo oriental, principalmente fenicios y griegos, en los inicios del siglo VIII a.C. El hierro es objeto de comercio, tanto de exportación como de importación, al igual que la plata, el estaño o el plomo. Cerámica (arteespana.com) A lo largo del citado siglo su uso fue raro y la utilización en joyas sugiere su consideración como metal precioso. Como ejemplo de ello diremos que el tesoro de Villena (Alicante), cuya datación se sitúa en la segunda mitad del siglo VIII, consta de cuencos y brazaletes de oro, botellas de oro y plata, dos objetos de hierro y otras sesenta y seis piezas (cuyo peso es de casi diez kilogramos). La generalización y divulgación del uso del nuevo metal ocurrirá a partir del siglo VII a.C., momento en el que los objetos de hierro van siendo cada vez más frecuentes en poblados y lugares de enterramiento. El período de la Edad de Hierro pudiera abarcar desde el 725 a.C. (fecha convencionalmente adoptada) hasta el 133 a.C. (año de la caída de Numancia a manos de los romanos). Pero como no existe un desarrollo uniforme sería bueno diferenciar dos fases sucesivas que denominaremos primera y segunda Edad del Hierro, sobre todo como valor cronológico. Se admite generalmente la fecha del 500 a.C. para el tránsito entre la primera y la segunda Edad del Hierro. En las tierras del Valle del Duero la metalurgia del bronce sigue siendo dominante durante la mayor parte de esta primera Edad del Hierro. La auténtica proliferación de objetos de hierro (preferentemente armas e instrumentos agrícolas) no tuvo lugar hasta la segunda parte de este período. Por lo demás, en materia de asentamientos, durante esta primera fase de la Edad del Hierro se han localizado tipos de poblados en la cabecera del Duero y en la cuenca media del mismo río y que tendrán relación con aquellos que aparecerán en territorio salmantino. En la cabecera del Duero se establecen poblaciones que se asientan en lugares estratégicos y por lo general bien defendidos que han recibido el nombre de castros. Los asentamientos de la cuenca media del Duero reciben el nombre genérico de Soto de Medinilla y toman su nombre del yacimiento vallisoletano, a orillas del Pisuerga. En este yacimiento se aprecia una elevación artificial del terreno constituida por superposición de poblados destruidos. Las viviendas son circulares con diámetros en torno a los 6 metros; sobre una plataforma de cimentación se alzan muros de doble fila de adobes colocados verticalmente y se refuerza el exterior con un cerco de estacas; en el centro se deja un espacio cuadrado o rectangular para el hogar; adosado al muro, por el interior y en torno al hogar, se dispone de un banco corrido que, al igual que las paredes, se pinta de rojo o de blanco y rojo. Algunas viviendas presentan un vestíbulo de acceso de forma trapezoidal. La cubierta de las casas debió ser cónica y realizarse con cañas y plantas de río. Fácilmente combustibles, por lo que los incendios serían muy frecuentes. Entre las viviendas se han encontrado pequeñas construcciones rectangulares o cuadradas de adobe y con el suelo de tablas de madera, en cuyo interior figuraban restos de grano de cereal y que han sido interpretadas como graneros. Hacha de tacón (superstock.com) Los pobladores, como escribe Palol, eran “agricultores de gramíneas que viven en el valle del río y del valle del río”. Se trata, pues, de agricultores de trigo y cebada principalmente que disponían de molinos de mano y de moldes de arenisca para la fabricación de hoces de bronce. Las sucesivas capas de pintura de las casas y la correspondiente reconstrucción de hogares han permitido suponer que estas gentes practicaban una agricultura itinerante. Para no agotar los campos de labor, estos se trabajarían durante unos cuantos años, tantos cuantas
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (7) La Edad del Bronce
«Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia» (A. Huxley. Novelista, ensayista y poeta inglés) Armas de la Edad del Bronce (sihistoria.blogpost.com) A partir del 1800 a.C. se asiste al uso generalizado del cobre y a la presencia de aleaciones de estaño y cobre que darán lugar al bronce. Entre 1800 y 1500 a.C. en el territorio europeo se conocerá el desarrollo de importantes civilizaciones (Creta o la Cultura de los Túmulos Armoricanos atlánticos, entre otros) y el florecimiento en la Península Ibérica de la primera fase de la cultura de El Argar (sudeste) o la consolidación de la civilización del Vaso Campaniforme (interior). Hacia 1200 a.C. se da un acontecimiento importante: el surgimiento de la civilización de los Campos de Urnas, en Centroeuropa, en la que sus protagonistas (gentes incineradoras) serán los responsables de un momento esplendoroso de este período de la Prehistoria, favorecido por un notable fortalecimiento de intercambios comerciales El fin de la Edad del Bronce (hacia el 700 a.C.) se habría producido como consecuencia de la introducción de un nuevo metal (el hierro), cuya generalización en forma de armas y herramientas provocará importantes cambios sociales, económicos y políticos. ¿Qué ocurre mientras tanto en la Cuenca del Duero? La adopción de una cronología general para esta zona tiene sus riesgos pues sería muy artificiosa y poco realista. Baste decir que la Cultura del Vaso Campaniforme (si hablamos de períodos en sentido estricto) quedaría a caballo entre el Calcolítico y la Edad de Bronce. Tampoco sería exacto hablar de un auténtico Bronce Antiguo, equiparable al de otras zonas europeas, puesto que en la Cuenca del Duero apenas aparecen los elementos materiales genuinos que posibilitaran su definición. Lo que sí se puede afirmar es que entre 1700 a.C. y 1200 a. C. se asiste en la zona a un período que los investigadores han dado en llamar “Etapa Anterior” y a una “Etapa de Apogeo” (coetánea a la del Bronce Final) que abarcaría desde 1200 hasta 700 a.C. Etapa Anterior En lo referente al poblamiento, parece existir una predilección por lugares de fácil defensa, aunque hay otras formas de ocupación, como asentamientos en llano, a campo abierto. Estos poblados suelen ser recintos pequeños, rodeados de una frágil empalizada, en altos próximos a los ríos. Ejemplos de estas características pudieran ser los de La Pinilla (Carbajosa de la Sagrada), San Pelayo (Martinamor), El Torrejón (próximo a Alba de Tormes) o Mesa del Carpio (Carpio Bernardo, Villagonzalo). Asentamiento de Mesa del Carpio (felinofotografico2.files.wordpress.com) En “Contribución al estudio del poblamiento del IIIer milenio y comienzo del IIº milenio a.C. en el noroeste salmantino: materiales de superficie”, Martín Hernández, M.P., (Salamanca Revista Provincial de Estudios nº 39, 1997) aparecen ejemplos de asentamientos en zonas elevadas, localizándose junto a grandes roquedales que pudieran servir de atalaya (en La Peña) o en cerros bien destacados (Cerro de San Jorge) La vivienda suele ser rectangular con las esquinas redondeadas y de unos 6 metros cuadrados. Las paredes se construyen a base de un entramado vegetal cubierto de barro y sujetándose la cubierta por medio de postes centrales. Existen pocos datos en relación con la actividad económica del período pero la diversidad de tipos de poblamiento parece que provocó un sistema económico basado en la agricultura y en la ganadería, según las posibilidades que el terreno impusiera en cada área. En lugares escarpados fue importante la ganadería (oveja y cabra, sobre todo). Existirían algunas especies ya domesticadas dedicadas a la cría y al pastoreo, con aprovechamiento de sus recursos (carne, leche y derivados, lana, piel…). Al mismo tiempo debieron ser pueblos cazadores, circunstancia que parece ampliamente sugerida por la elevada presencia de puntas de flecha encontradas en los yacimientos. Por otra parte el hombre debió favorecer la acción del fuego, pretendiendo propiciar los espacios abiertos, para crear pastaderos y facilitar su labor de cacería, con un control progresivo de los rebaños. Para ayudarse en esta labor deforestadora y en el trabajo de la madera, contaría con la ayuda de hachas, gubias y cinceles. La dedicación agraria cerealística, habría tenido más importancia entre los grupos instalados en las llanuras. Las azuelas y las láminas de azada para trabajar la tierra, los molinos y molenderas para manipular las semillas de los cereales y los elementos de hoz, son piezas que parecen documentar algún tipo de faena agrícola. No hay constatación de abundantes elementos metálicos, lo cual impide ver con exactitud la importancia de los talleres de fundición locales y menos aún el grado de desarrollo de las explotaciones de cobre y estaño. De todas las maneras, los lugares de estas explotaciones han permitido constatar que existieron suficientes recursos para respaldar la producción de objetos presuntamente fabricados durante todo el período de la Edad del Bronce. En la provincia de Salamanca (Golpejas o Azaba, por poner unos ejemplos) existieron zonas de abundante mineralización estannífera. En Cabeza Gejo (Alfageme, J.M. y Benito del Rey, L., en Salamanca. Revista Provincial de Estudios, nº 8, 1983) se han encontrado restos de útiles pulidos de forma irregular; hay presencia de molinos con superficie cóncava totalmente pulida, a modo de palangana. En “Un yacimiento del Bronce en el término de Villasbuenas (Salamanca)”, Alfageme, J.M. y Benito del Rey, L. (Revista Zephyrus nº 28-29, años 1977-1978) se constata la presencia hachas pulidas con filo y hachas que tienen las características de mazos o machacadores. El sistema funerario es variado en la zona. Hay lugares en los que predomina la inhumación (bien individual, bien colectiva), sistema que ya es anterior a la etapa y se perpetuará hasta la introducción del ritual incinerador al comienzo de la Edad del Hierro. En otras zonas se han descubierto necrópolis con un sistema de enterramientos en “cistas” (cajas rectangulares de piedra) o en “pithos” (grandes tinajas de barro). Una manifestación peculiar de la época es la costumbre de realizar trabajos sobre piedras de tamaño variable, identificadas, atendiendo a su forma, como losas sepulcrales (zona de León) o ídolos-menhir (en Valdefuentes
CURIOSIDADES DE NUESTRA HISTORIA (VI). El inicio de la Edad de los Metales
“La Historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla”. Ernesto Sábato (1911-2011) Escritor argentino. Ajuar argárico arqueoceramica.blogpost La Edad de los Metales es la última etapa de la Prehistoria euroasiática, la que sigue a la Edad de Piedra y durante la cual el hombre utilizó objetos de metal. De manera simplificada podemos decir que esta Edad de los Metales, en Europa, se ha subdividido en Edad del Cobre o Calcolítico (segunda mitad del IV milenio a. C. y casi todo el III milenio), Edad del Bronce (II milenio a. C.) y Edad del Hierro (I milenio a. C.). Ya dijimos que durante “la revolución neolítica” (anterior al Calcolítico) se habían producido una serie de avances técnicos (piedra pulimentada en forma de hacha para desbrozar, azada para el cultivo, cerámica para conservar excedentes de alimentos o el telar), cambios sociales (se producen estratos sociales), nuevas formas de vida (sedentarismo) y nuevas actividades económicas derivadas de la agricultura y la ganadería. Una de las consecuencias más apreciables de esta revolución fue el fuerte crecimiento demográfico. La aldea de reducidas proporciones iba a ser sustituida por poblamientos más grandes, con una mayor complejidad organizativa, preludio de las primeras ciudades aparecidas ya en el Oriente Próximo (Jericó en Palestina o Chatal Hüyük en Anatolia) Paralelamente al crecimiento demográfico se produce un impulso al desarrollo de las técnicas que deben revolucionar los sistemas productivos y muy concretamente la agricultura. El hombre experimenta con nuevas materias primas para la fabricación de herramientas, pasando del hueso, asta o piedra a los metales (primero el cobre, más tarde el bronce y finalmente el hierro) consiguiendo aperos de labranza más eficaces y obteniendo una mayor rentabilidad en el trabajo. Sin duda uno de los inventos revolucionarios de estas primeras sociedades, que utilizaron los metales, fue el arado. La necesidad de materias primas para la elaboración de nuevos útiles lleva consigo la existencia de un comercio en busca de las fuentes de mineral que se va a necesitar. Este intercambio favorecerá la aparición de rutas comerciales estables (la del estaño la del ámbar). La invención de la rueda y de la vela, que aparecen ahora por primera vez, mejoró e hizo más ágil los sistemas de transporte. Hachas de Fuenteliante www.museosdecastillayleon Como señala Edgard Sangmeister en su artículo “Metalurgia y comercio del cobre en la Europa prehistórica” (Revista Zephyrus. Año 1960. Nº 11) es probable que el hombre, en su búsqueda de piedras utilizables —entre las cuales también habría materiales que le interesaban por sus hermosos colores—, hubiera tropezado con el cobre, que aparece en muchos sitios y se puede recoger en superficie. De hecho el cobre, junto con la plata y el oro, es de los primeros metales utilizados, quizá porque puede aparecer en forma de pepitas al aire libre. Lo llamativo pudo ser que, cuando el hombre primitivo trató de trabajar este mineral con las técnicas líticas hasta ahora utilizadas, respondía de manera distinta de todas las demás piedras conocidas porque, si se trataba de darle una forma por medio de golpes, resultaba que no se desprendía ningún trozo de la pieza, sino que cambiaba de forma; si se la afilaba, perdía en seguida su color verde y se quedaba rojo. La observación de que estas piedras sufrían un cambio en contacto con el fuego debió ser fortuita y, con el paso del tiempo, se pudieron comprobar las ventajas del metal sobre la piedra: es más maleable, la forma y el tamaño pueden variar, es más fácil de afilar, puede ser reutilizable y, sobre todo, al enfriarse adquirirá gran dureza y resistencia. Los hombres de las montañas, pastores y ganaderos, que manejaron por primera vez las piedras de cobre no vivían aislados porque desarrollaban comercio de intercambio con poblaciones de la llanura dedicadas a la agricultura, principalmente las situadas en los extensos oasis de los ríos caudalosos del Próximo Oriente. A dichas poblaciones agrícolas probablemente habría pasado pronto el nuevo material con todas las necesarias indicaciones sobre sus particularidades, y se habría empleado el fuego con éxito, pues allí ya poseían mayores conocimientos sobre la acción del fuego intensivo. En efecto, ya habían aprendido a cocer la cerámica en un horno de alfarero, que desarrollaba una temperatura elevada, con la cual se lograba una cerámica cocida de muy buena calidad. Nos encontramos a finales del sexto milenio antes de Cristo. Entonces se extendió notablemente la explotación y elaboración del cobre y surgió una nueva clase social de especialistas, que procuraban guardar sus secretos rodeándolos del mayor de los misterios. Prospectores, forjadores y fundidores, constituyeron un estrato social y se convirtieron en individuos socialmente destacados, llegando en ocasiones a constituir castas privilegiadas. Y es que estas personas van a acumular riqueza, aparecen ante la comunidad dotados de poderes sobrenaturales y acaparan los principales cargos religiosos. En la Península Ibérica se puede atestiguar con seguridad la actividad metalúrgica desde mediados del tercer milenio en la Cultura de los Millares (sudeste peninsular) y en Vila Nova de Sao Pedro (Desembocadura del Tajo), así como en la Meseta (en las tierras del Duero). Los trabajos efectuados por el profesor J. Maluquer en la provincia de Salamanca, durante la década de los cincuenta del pasado siglo, permitieron comprobar la existencia de un nutrido grupo de poblados en las zonas próximas a las sierras, a caballo entre el momento final del fenómeno megalítico (Neolítico) y los albores de la metalurgia (Calcolítico o Edad del Cobre). Los poblados debieron ser pequeños, no superando en ningún caso la hectárea de superficie, y aparecen instalados en zonas de fácil defensa. Por lo demás, existe una cierta continuidad de ocupación en los mismos asentamientos y una mayor tendencia a la vida sedentaria. La prueba de que nos hallamos en el momento inicial de la Edad de los Metales es la presencia de herramientas muy simples de