Entrevista con Mar, dueña del bar LOS OLIVOS de Villamayor

En nuestra continua labor por fortalecer los lazos entre la comunidad y el tejido empresarial de Villamayor hemos tenido el placer de entrevistar a Mar, dueña del Bar Los Olivos, una destacada empresa que refleja el espíritu emprendedor y la innovación de nuestra localidad. A través de esta conversación descubrimos la visión, los retos y los logros que han definido su trayectoria en los servicios de restauración que presta a los clientes de Villamayor.

¿Cómo nació la idea de abrir este negocio? ¿Cuál fue el proceso para hacerlo realidad?

La historia de este negocio es un poco por casualidad. Yo era la jefa de administración de grupos de empresas y me pilló la burbuja inmobiliaria. En aquel momento, había tenido negocios de hostelería y, dos años, la piscina y el pádel. Entonces, vendían este bar de Los Olivos. No me lo pensé y lo cogí. Así terminé en este establecimiento. Como tengo familia en el gremio de la hostelería, ya tenía experiencia. En ese momento, mi hija tenía 16 años y no podía desplazarme a otra ciudad. En Salamanca quedaban pocas empresas con ofertas de trabajo.

¿Qué servicios o productos ofrece tu establecimiento? ¿Hay algún producto o servicio estrella que recomiendes?

En cuanto a pinchos, los clientes generalmente viene por la jeta. Aquí se consume jeta, patatas y empanadillas, principalmente. También hay parrilladas de carne, montaditos, etc. Aparte, tenemos menú diario y menús para grupos. Además, damos servicios de catering, que los hacemos externos.

¿Qué hace que tu negocio sea único, en comparación con otros de la localidad?

El tipo de cliente con el que yo trabajo generalmente es distinto al de otros establecimientos. Aquí hay muy poca gente joven. Mi clientela está entre los 50 y 70 años más o menos. Es más tranquila, es otro formato de negocio.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo y de dirigir este establecimiento?

Lo que más me gusta son los catering pero, bueno, para vivir hay que apoyarse en todo tipo de servicios, está claro. Me levanto pronto, desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche. Mi clientela viene a primerísima hora de la mañana a tomar café y, por la noche, a cenar todos los días, con lo cual me toca estar muchas horas trabajando.

¿Cuáles han sido los mayores desafíos que has enfrentado en el camino y por otro lado, cuáles son las satisfacciones más grandes que has experimentado?

El mayor desafío, el COVID. Del COVID, sin lugar a duda, que sigamos en pie, lo que significa que mis clientes están contentos conmigo.

¿Cómo se relaciona tu negocio con la comunidad local, participas en algún evento o actividad comunitaria?

Intento participar en absolutamente todo, incluso formo parte del Comité de Festejos del Ayuntamiento. Pongo casetas todos los años. Tanto en las fiestas de Las Candelas, como cuando se necesita caseta el Fin de Año. Creo que participo absolutamente en todo. Cada año doy la cena a los quintos.

¿Cómo afectó la pandemia a tu negocio y qué medidas tomaste para adaptarte?

La primera medida que tuve que tomar fue cortar la barra en el fondo del bar, donde tenía una mesa. También abrir hacia la ventana, hacer un ventanal que, al principio, no podía solicitar permisos al Ayuntamiento para hacerlo legalmente. Lo hablé con el señor alcalde, la pusimos hacia afuera, me dijo que lo fuese haciendo y que cuando el Ayuntamiento abriese al público con normalidad, lo completábamos. La puse y, a los cinco días que el Ayuntamiento funcionó con normalidad, se quejaron los vecinos y me hicieron abrirla hacia dentro y darle la vuelta otra vez al ventanal.

¿Tienes planes de expansión o nuevos servicios que te gustaría ofrecer en el futuro?

No, estamos en un momento en el que ampliar es muy difícil. Cada vez es más complicado encontrar personal cualificado.

¿En quién te inspiraste en el mundo empresarial o en tu sector específico?

La inspiración me viene desde los 21 años en los que estaba terminando la carrera y empecé en el mundo de la empresa, en la hostelería donde, como ya os he dicho, tengo familia. Me gusta la cocina y la relación con la gente.  Estoy acostumbrada a este negocio de toda la vida. Para mí, este trabajo es una vocación realmente, aunque tenga que irme adaptando.

En algunas ocasiones vienen personajes ilustres de Salamanca  buscando el anonimato y la tranquilidad.

¿El que esté el establecimiento alejado de la carretera te preocupa?

Vamos a ver, en cuanto a cantidad de gente sí, en cuanto a calidad no. Curiosamente yo trabajo más con personas de fuera que con las de Villamayor. Hay clientes que vienen de Asturias y me reservan mesa para comer.

Fuera del trabajo ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Tienes alguna afición o pasatiempo que te apasione?

Los miércoles, cuando cierro a las 8:45, voy a recoger a mi padre en la puerta de la residencia donde está alojado, y me lo llevo a Salamanca a desayunar sus churros, cosa que le encanta.  Y después, le dedico todo el día hasta la hora de la cena.

Algo que me gusta hacer es restaurar muebles. Me encanta pintar, nadar, esquiar y aprovecho los pocos días que me quedan para viajar.

¿Qué vas a hacer en las próximas vacaciones que podamos saber?

Iré a Formentera. Necesito playa para andar mucho por la arena y que mis piernas se desinflamen.  Recuerdo cuando me fui a Turquía, me encanta conocer otros países, otras culturas, no ir para quedarme en el hotel.

Si fueras alcaldesa de Villamayor ¿Qué harías? ¿Qué necesita Villamayor?

Que hubiera más supermercados, todo tipo de comercio. Tenemos un comercio muy reducido.

Para las personas que vienen de cenar de Salamanca y quieren tomar unas copas, no existe un sitio tranquilo y con horario de madrugada. Además, si la localidad contara con este tipo de locales los jóvenes saldrían por Villamayor, no cogiendo coche y evitando accidentes.

El bar Los Olivos se ha consolidado como un referente en la restauración, destacando por su trato, la jeta y los cocidos por encargos. Durante la entrevista, Portalvillamayor compartió su enfoque en la calidad y el compromiso con los vecinos de Villamayor, enfatizando la importancia de adaptarse a las necesidades del entorno. Con una clara visión hacia el futuro, la empresa no solo busca crecer, sino también contribuir al desarrollo sostenible de Villamayor.

 

Como dijo Henry Ford: «El fracaso es simplemente la oportunidad de comenzar de nuevo, esta vez de forma más inteligente». Filosofía que resuena en cada paso que dan empresas como el Bar Los Olivos, siempre innovando y esforzándose por un futuro mejor.