Tomando un café con… ANA DEL ARCO, Profesora de Escuelas de Arte

“Venimos de la cantera

venmos de trabajar

de extraer la piedra franca

para vestir Salamanca”

Hoy no hay citas celebres, ni personajes famosos que las digan. La ocasión lo merece, y contar con la presencia de nuestra entrevistada de hoy, debe ser recogida con la conocida poesía de la piedra, y que forma parte del legadDSC_1274o de este nuestro municipio. Porque… ¿qué sería Villamayor sin su piedra? ¿y su piedra sin Villamayor? Hemos creado un binomio donde la historia, las generaciones, y el paso del tiempo ha quedado plasmado en tantas cosas, que no sabríamos por donde empezar.

Ana del Arco, salmantina y amante de la piedra. Su carrera profesional comenzó al finalizar un ciclo formativo sobre la piedra, y hasta ahora, no ha parado de trabajar. Supo compaginar su trabajo con su continua formación y a dia de hoy cuenta con dos carreras universitarias y un doctorado. Este versa sobre  los canteros y las canteras desde el siglo XVI hasta la actualidad. Sus más de 20 años trabajando en el sector, han convertido a Ana en una de las figuras por excelencia de la piedra en nuestro municipio.

Hábleme sobre usted: quién es, cuál es su origen, a qué se dedica, cuáles son sus hobbies…

Yo soy de Monleras y me dedico a todo lo relacionado con la piedra. El peso fuerte de mi trabajo siempre ha estado en función de la piedra, tanto esculpiendo como impartiendo, desde hace ya casi 20 años.  Lo que más me gusta hacer es leer y el cine.

Ha estudiado varias carreras y además, tiene un doctorado. ¿Cuál ha sido su formación académica hasta ahora?

Empecé con un ciclo formativo de la piedra, y entonces, a partir de ahí he continuado estudiando en la Universidad, pero siempre compaginándolo con el trabajo. Ese ciclo de escultura, siempre he dicho que ha sido el que me ha dado el pan, ese es por el que llevo viviendo todos estos años. Si he seguido estudiando es porque he querido, porque he querido seguir formándome y porque me gusta, no porque tenga una necesidad real de hacerlo. Además, creo que me puede permitir y me está abriendo bastantes más caminos de los que nunca hubiera podido imaginar: posibilidades de trabajo, estar en contacto con un tipo de gente… Eso es una realidad. Siempre he compaginado los estudios en el trabajo.

Ana del Arco debería llamarse Ana de la Piedra, por el vínculo que tiene con ella. ¿Cómo y por qué empezó a interesarse por la piedra?

Todo comenzó hace mucho tiempo. Es una relación muy pasional, porque a mí me gusta mucho. Y todo lo que me gusta, me vierto y me doy. La piedra te aporta cada vez algo nuevo, algo distinto, quizá porque se muestra con formas muy diferentes, es muy diversa. Una piedra nunca se desecha, igual que tampoco debemos desecharnos nosotros unos a otros. Todos tenemos algo que aportar, pues lo mismo, la piedra es algo que nunca se presenta como algo unitario, siempre es algo distinto, y te aporta no solo para la escultura, sino también a nivel de obra, de patrimonio, de estudio…

Salamanca 2005 – Plaza Mayor de Europa fue el Taller de Piedra para Escolares coordinaDSC_1278do por nuestra entrevistada, cuyo resultado final fue la reproduccion a escala del Pabellón Real de la Plaza Mayor de Salamanca. Este bonito proyecto en el que participaron siete centros educativos, entre el que estaba el Colegio Público Piedra de Arte de Villamayor, fue, según Ana, una experiencia inolvidable, que supuso un trabajo dificultoso pero muy gratificante para quienes pudieron formar parte de él. El resultado final podemos verlo, desde hace ya varios años, en la carretera principal de nuestra localidad, junto al monolito. Toda una obra de arte.

Cerca del monolito de Villamayor, luce una gran maqueta con la Plaza Mayor tallada por escolares que coordinó en el 2005. ¿Cómo surgió la idea? ¿Cómo valoraría este proyecto?

Fue una experiencia grandiosa. No puedo expresarla con menos pasión. La idea surge desde Educación, se presenta el proyecto a la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, ese proyecto sale adelante, y a mí se me ofrece la posibilidad de coordinarlo, y  hacer los planos. Asumo esa coordinación, y entonces trabajamos con chicos de Bellas Artes. Trabajamos en diferentes colegios, y en un instituto donde se trabajaba el Pabellón Real. Como experiencia, yo diría que fue brutal: te metes en este proyecto, realmente lo quieres y nada es desechable. Todo fue muy fuerte, desde la relación que tuvimos nosotros con los monitores, y toda la gente que estuvo implicada, los alumnos… Fue un trabajo titánico, porque a la hora del montaje siempre lo recordaré como algo desbordante. Gracias a la gente que estaba colaborando alrededor, pudimos hacerlo. Me parece una idea preciosa: un grupo de personas que haga un mural, y cada una hace una piedra, es un puzzle, algo que podemos construir entre todos. Y sobre todo, la magia de los niños, el poder trabajar este proyecto con niños, que es otra dificultad añadida.

Como profesional del ámDSC_1285bito de la piedra, Ana considera urgente una remodelación del concepto de Feria de la Piedra que se ha estado viviendo en los últimos años en Villamayor. Si bien en un principio fue un exito, asegura, el paso de los años ha visto mermar la calidad y la esencia de este evento que necesita innovar y reformular sus concepto. Apoyo de las instituciones y promocion son las principales vías que promueve Ana del Arco para conseguir que nuestra piedra vuelve a situarse en el lugar que se merece: lo más alto.

Ha colaborado en varias Ferias de la Piedra, ¿qué opinión le merecen?

Mi visión personal con la piedra es muy crítica, y desde luego, según se está actuando  en los últimos años, es una actitud conservadora la que se lleva a cabo en la últimas ferias. Con esto, quiero decir que la Feria de la Piedra necesita replantearse porque es feria. Feria es sinónimo de comercio y de intercambio, y aquí ha habido muchísimos años que no lo ha habido, entonces a lo mejor hay que cambiar el nombre o esa idea, y muchos contenidos. Contenidos que en su día fueron muy valiosos y muy buenos cuando nacieron, pero creo que ahora se está viviendo del pasado, y el pasado ya no es igual que el presente, entonces, igual necesita una remodelación integral: opiniones de todo tipo, que se participe con ideas, nuevos proyectos y un cambio radical. Es mi forma de verlo, se necesita un cambio para motivar a las personas de Villamayor que haga  que se acerquen a la Feria para verla y que participen en ella, ya que en los últimos años no he visto esa participacion. Yo vengo y me siento familiar, pero si hago una reflexión desde fuera, desde el que pueda venir de otro lugar, me puedo sentir perfectamente decepcionada.

Yo creo que lo que le hace falta a la Feria de la Piedra es volver vivir el entusiasmo de las primeras ferias. Ese entusiasmo, esa fuerza, esa energía no ha vuelto a surgir. Los contenidos después de 17 años son prácticamente los mismos que tenemos ahora. El entusiasmo y la fuerza surgieron al comienzo donde hubo ideas, después todo ha ido a menos y al final si no vamos renovando, nos pasa lo mismo que a nosotros, que nos quedamos con lo de siempre.

¿Echa de menos la colaboración de facultades como Geología o Bellas Artes en este tipo de eventos?

Se ha participado esporádicamente, pero yo creo que esa participación debería ser más firme, tanto en los estudios como en los trabajos. ¿Qué ocurre con Bellas Artes? Bellas Artes, a nivel académico, ha pegado un giro, y en escultura no se trabaja la piedra de Villamayor, se trabaja el concepto de la escultura. Entonces claro, los chicos que puedan venir aquí no conocen la piedra de Villamayor hasta que no vienen. Entonces, hay que valorar el trabajo de los profesores que les incitan a este proyecto. Creo que hay un espacio en el que trabajar y es muy competente: son las Escuelas de Arte. Se trabaja la escultura en piedra. Quizá un acercamiento y una participación más directa vendrían muy bien a todos. Y en Geología, lo mismo, en cuestión de proyectos, de estudios, también debería haber una relación más directa. Y no solo en esta rama, sino también desde el ámbito histórico. Desde la historia se puede relacionar la piedra. La Feria de la Piedra viene a coordinar esta serie de proyectos y a estimularlos, pero ese estímulo son dos meses al año, desde que se empieza a llamar a los profesores, después vienen, colaboran y se olvidan. No vuelve a haber ningún tipo de contacto hasta el próximo año, entonces falta que desde las instituciones se crea en el proyecto de la piedra. Si no se cree, evidentemente, esto no sale adelante.

Monitora del taller DSC_1282de piedra del Ayuntamiento de Villamayor, ha trabajado con todas las edades para siempre enseñar lo que más le gusta. Fiel defensora de la cantería y la piedra de Villamayor, cataloga como negro, el futuro de la piedra de Villamayor. Aboga por la necesidad de aunar fuerzas e impulsar de nuevo este negocio que, con el paso de los años y la crisis ha quedado un poco en el olvido. Asegura que Salamanca le debe mucho a Villamayor, y éste debe saber aprovechar los recursos que tiene, tanto a nivel económico, turístico y humano.

Usted es la monitora de piedra del Ayuntamiento. ¿Qué le gusta más enseñar a los niños o a los mayores?

Son cosas totalmente distintas. No tiene nada que ver, porque con los mayores, según el planteamiento, en este taller se han vivido muchas cosas, y ha habido muchísimos perfiles de alumnos que han venido. No tiene nada que ver el perfil del alumnado que hay ahora, que lleva viniendo 3 o 4 años, al que hubo hace un tiempo. Hace un tiempo venían más personas de Villamayor, venía más otro tipo de público que estaba relacionado con actividades más liberales, y ahora hay otro tipo de público. Se nota también en la forma de impartir, la ambición de cada uno de ellos. Yo echo de menos una didáctica más seria, más reglada, donde todo lo que yo sé, que si voy a ver una exposición, llegue y lo vierta en ese grupo. Eso cuesta porque se ha convertido en un taller donde se ejecuta, y predomina esa ambición de aprender e ir a más. Todo esto ha cambiado debido a la crisis, con la crisis cambian perfiles. No hay que olvidar que es un taller donde se paga, y supone un coste extra que no todo el mundo se puede permitir. Ha habido veces que ha estado masificado, cosa que a mí me gusta poco, y otras veces, menos. No hay que olvidar que yo voy dos horas a la semana, y tampoco da tiempo para más, y el Ayuntamiento no ha apostado realmente por este taller, respecto al tiempo del monitor. Se ha apostado en otra serie de cosas.

Respecto a los niños, no tiene nada que ver, porque ellos van a pasárselo genial, pero también chocan ahí con los padres, porque los padres quieren un resultado. Yo siempre me lo paso fenomenal, lo de los niños es un divertimento, pero a la vez un estrés. Cada grupo tiene sus ventajas e inconvenientes.

¿Qué diria usted que puede aportar Villamayor a Salamanca en este asunto?

Villamayor lo aporta todo, porque Salamanca se tiene que dar cuenta que vive de Villamayor, porque la piedra es de aquí. Veo que hay una falta de relación entre las instituciones, Salamanca y Villamayor, y de creer en el proyecto de la piedra. Villamayor tiene canteras viejas y otras, algo que es un lujo respecto a Europa. Si en Europa las canteras viejas son visitables, en las cuales si yo quiero verlas, me pago mi dinero para poderlo hacer, nosotros aquí podemos plantear lo mismo. ¿Por qué? Porque las canteras, aunque estén deshabitadas, se puede sacar partido de ellas. Esas canteras deben ser visitables, y debemos conocer de dónde se extrae la piedra de Villamayor. En el hábitat minero, perfectamente se pueden hacer exposiciones de escultores durante el verano: atraes a gente desde la ciudad que no sabe que hacer hasta Villamayor, se ve el Hábitat Minero y se ve también alguna exposición de escultura. Tenemos que creernos que las canteras antiguas pueden aportar fondos económicos al municipio.

La piedra de Villamayor ha vivido diferentes etapas, actualmente, ¿Cómo ve su situación?

Yo pienso que ha habido una trayectoria de trabajo con la piedra, de obras, de construcción que ha sido correcta hasta que llegó el boom de la construcción, donde se ha explotado demasiado la piedra. Al decir explotado, era demasiado rápido, la construcción nos pedía demasiadas cosas, y en función de eso, cada vez ha ido perdiendo calidad. La piedra que se ha puesto en los últimos 10 años tiene bastantes más problemas que puede tener un edificio anterior. Por otro lado, creo que lo que se debería hacer desde el Ayuntamiento, es potenciar la piedra desde la escultura. Hay un gremio de canteros escultores que sí han trabajado la piedra, pero se han ido jubilando y ya no trabajan. Es un sector que pienso que tiene que resurgir con la piedra de Villamayor, porque su gran cualidad es la talla. La talla no es el muro limpio, y se debe fomentar desde la Junta, desde las instituciones y desde aquí hacer un Escuela reglada donde sepamos hacer desde una moldura, un capitel…Esto se debería tomar en serio, porque en el momento en que todos estos escultores, todos estos artesanos se terminen de jubilar, no hay relevo, porque los trabajos manuales se han quedado en desuso. Dentro de unos años si hay que restaurar la catedral, a ver quién nos va a hacer la talla…

Para acabar, ¿cómo ve el futuro de la arenisca a largo plazo?

Yo veo el presente, y es muy triste y angustioso. A mí me produce angustia cada vez que voy a la cantera y encuentro a  los canteros con las máquinas paradas esperando a que llegue alguien para pedir una piedra. Hace unos años esto no sucedía, yo iba a la cantera, pedía una piedra y tenía que esperar porque las máquinas estaban programadas para hacer las piedras que iban a poner en los edificios. Siempre había un tiempo de espera, y ahora no. ¿El futuro? Lo veo negro, porque el presente me parece angustioso. Antes había canteras que siempre estaban trabajando y ocupadas, vas ahora y las que quedan abiertas, no están trabajando. Así que, o se apuesta desde las instituciones para fomentar la piedra, para hacer una promoción de la piedra de Villamayor, o sino nos terminaremos olvidando de ella.

Crítica, inconformista y luchadora. Así definiría a Ana del Arco, una mujer que ha aportado (y aún le queda mucho por dar) mucho a este municipio que olvida el gran tesoro que guarda bajo sus pies. A veces es necesario que llegue alguien como Ana, y nos ponga los pies en la tierra y nos enseñe a valorar lo que tenemos, a valorar lo que somos y a valorar lo que fuimos y seremos. Porque esDSC_1280o es Villamayor: pasado, presente y futuro de una piedra que agoniza lentamente, pero de la que debemos guardar un gran respeto por todo lo que un día fue y todo lo que nos dio. Y nos dará. Porque estoy convencida que esto no acaba aquí, porque todavía queda gente como Ana, que lucha y luchará hasta la saciedad por mantener un legado que nos pertenece y nos hace historia.

Gracias Ana. Gracias por enseñarme estimar nuestro tesoro más preciado: nuestra piedra dorada.

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