22/11/2010 Oficios del ayer y de hoy El oficio nace de la necesidad. El hombre necesita comer, protegerse del frío, etc. De aquí que desde sus orígenes el hombre es cazador o pescador. Y muy pronto surgirá la especialización, que es el origen del oficio. Así, por ejemplo, la caza exigía resistencia para las largas jornadas de marcha tras la posible presa, y fuerza para abatirla (de ahí que esta tarea la realizaran los jóvenes del clan familiar o de la tribu). Mientras que la pesca, en cambio, no demandaba fuerza, sino paciencia y experiencia. El ser humano se hace sedentario cuando desarrolla otras actividades que le permiten obtener los recursos necesarios para vivir. Así, comienza a cultivar la tierra y a criar animales que le son útiles: cabras, cerdos, vacas, bueyes y ovejas. Es de suponer que las primeras tribus o clanes fueron autosuficientes, viviendo de su caza y de sus cultivos. Los primeros enseres también serían realizados por cada familia o grupo étnico en particular. Y desde los inicios aparece la especialización, porque unos estarían mejor dotados para la caza, otros, para la pesca, otros para la construcción, otros para construir objetos de madera, etc. A medida que la civilización avanza surgen nuevas necesidades y el intercambio de productos aumenta. Las armas de caza son más sofisticadas, así como las herramientas para trabajar la madera; los aperos para cultivar el campo; etc. Los oficios se van perfilando. Hay cazadores, pescadores, agricultores, pastores, leñadores, albañiles, tejedores… Surgen los primeros núcleos de población. La necesidad de construir objetos es cada día mayor: la casa tiene que tener muebles; es necesario la canoa para desplazar por los ríos y por la costa; hay que curtir las pieles para construir trajes; inventan la rueca, el huso y el telar y para dar el color púrpura a las telas -arte en el que los fenicios destacaron- utilizaron a ciertos moluscos que segregan una pequeña cantidad de tinta amarillenta que al contacto con el aire, se vuelve verde y luego se cambia en rojo violáceo o en violáceo. Un día, el hombre dejó de beber uniendo sus dos manos o usando una concha de molusco como escudilla. Desde ese día comenzó a trabajar el barro cocido y a fabricar no sólo los cacharros que necesitaba, sino también figuras humanas como amuletos o ídolos. Luego vendría la cerámica, pero lo cierto es que la alfarería es un arte cuyo origen se pierde en las viejas edades. Aparecen las primeras ciudades en los distintos lugares y los artesanos tienen ya una gran fuerza dentro de ellas. Los maestros de las distintas actividades forman cofradías y luego gremios para defender sus intereses, un antecedente de lo que serían más tarde los sindicatos. Nacen agrupaciones de albañiles, carpinteros, zapateros, cesteros, tejedores, sastres, etc. y los conocimientos pasan de padres a hijos. Esto permite un alto grado de especialización y perfeccionamiento, llegando a crear auténticas obras de arte en los más diversos campos. Aún hoy están presentes en muchas profesiones el sistema gremial como son los colegios profesionales de médicos, enfermeras, ingenieros, arquitectos, etc. y asociaciones de artesanos como el barro, joyas, de la piedra, etc. En sentido amplio, la palabra oficio designa cualquier actividad que constituye la profesión de alguien: "Mi oficio es enseñar". O dicho de otro modo, es la ocupación o profesión de una persona, en especial si está relacionada con labores manuales o artesanales. La palabra oficio viene de la palabra latina “officium” y María Moliner nos aporta la siguiente definición: “Cada una de las clases de trabajo con denominación propia en que se emplea principalmente esfuerzo físico o habilidad manual y no requieren estudios teóricos especiales. Se designan por el nombre del actor correspondiente: "El oficio de pintor, de relojero"; a veces, con el de la actividad: "la albañilería". Iniciamos esta sección con la intención de hacer un homenaje a nuestros mayores que a lo largo de la historia de la humanidad han ido desarrollando todo un conjunto de oficios para dar respuesta a sus necesidades. Y también con el deseo y la esperanza de que sea de interés a los visitantes de nuestro portal. Lo que no podemos olvidar es que los oficios tradicionales, oficios de ayer forman parte de nuestra cultura y de nuestro pasado. Y que en muchos casos no podríamos entender las actividades laborales de hoy sin remontarnos a los trabajos de nuestros antepasados. En algunos casos hablaremos de oficios que han desaparecido sin darnos cuenta, sin hacer ruido, casi de puntillas, pero que quedaron para siempre en el recuerdo de quienes los conocieron. Los cambios producidos en nuestra sociedad los arrinconaron y emergieron otros acompasándose a la revolución tecnológica que vivimos. Pero también hablaremos de otros oficios que aún se mantienen y se mantendrán en el tiempo. Así que les invitamos compartir el encuentro con los oficios de ayer y… nada mejor que comenzar con el oficio de cantero que tan importante ha sido y es en la economía de Villamayor.
06/11/2008 La piedra de Villamayor